🌎 Economía Internacional: Libre Comercio vs. Proteccionismo: ¿Cuál es la Mejor Apuesta para el Futuro?
🌎 ¿Es mejor abrir las puertas al comercio global o proteger la industria nacional? 📌Este debate ha marcado la historia económica mundial y sigue siendo clave para entender el desarrollo de los países. Desde los acuerdos de libre comercio hasta las políticas de aranceles y subsidios, las decisiones económicas afectan el crecimiento, el empleo y la competitividad de las naciones. Pero, ¿Cuál es realmente la mejor estrategia para Colombia? En este artículo, exploraremos las ventajas y desventajas de cada enfoque, los impactos en las empresas colombianas y cómo estas decisiones afectan el bolsillo de los ciudadanos. 🚀 Si eres estudiante de administración o finanzas, este análisis te ayudará a entender uno de los debates más importantes de la economía global. ✅ Libre Comercio: Oportunidad o Amenaza para Colombia El libre comercio promueve la eliminación de aranceles y barreras comerciales, permitiendo que los productos fluyan libremente entre países. Grandes acuerdos como el TLC co...
La economía internacional desempeña un papel fundamental en el crecimiento de las naciones, la reducción de la pobreza, la generación de nuevas oportunidades y el aumento de la riqueza de los países. Hoy en día, las empresas exportadoras buscan producir más con menos recursos, sin dejar de lado la sostenibilidad y la protección de la biodiversidad. En este contexto, la economía verde se ha convertido en un requisito clave para atraer compradores internacionales y acceder a nuevos mercados.
ResponderBorrarSi bien las inversiones en sostenibilidad pueden ser costosas al inicio, a largo plazo generan beneficios significativos, como un mejor posicionamiento competitivo tanto para las empresas como para los países. Muchas organizaciones ya implementan prácticas sostenibles que contribuyen a la protección del medio ambiente, como la reducción de pesticidas y fertilizantes, el uso de energía solar, el diseño de empaques circulares, la disminución del consumo energético, entre otros.
Para que el desarrollo económico sea verdaderamente sostenible, es esencial satisfacer las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones. En este sentido, organismos como la Organización Mundial de Comercio (OMC) ofrecen marcos regulatorios que promueven una economía verde. Estas normas buscan equilibrar la apertura del comercio con la protección ambiental, evitando medidas arbitrarias y fomentando el acceso a bienes y servicios sostenibles a menor costo.
La economía verde global no solo mejora los niveles de vida y garantiza empleos, sino que también fomenta el uso responsable de los recursos y la preservación del medio ambiente. A través de un comercio internacional estable y previsible, se incentivan la inversión, la innovación y el cambio tecnológico, pilares clave para lograr un desarrollo rentable y sostenible.
En conclusión, el comercio internacional si puede ser sostenible y rentable al mismo tiempo. Así lo demuestran los avances actuales en generación de empleo verde, fortalecimiento de relaciones internacionales, desarrollo de tecnologías limpias y, sobre todo, una creciente conciencia ambiental que va desde los fabricantes hasta los consumidores finales. La transición hacia un comercio más verde representa una oportunidad para redefinir los modelos de economía actuales, impulsar el desarrollo equitativo y construir un futuro más justo y resiliente para todos.
Buenas tardes compañera, considero que el comercio internacional sí puede ser sostenible y rentable al mismo tiempo, siempre que se adopten políticas responsables y se fomente la innovación. Hoy en día, las empresas entienden que ser sostenibles no solo es una obligación ambiental, sino también una estrategia inteligente para competir en mercados globales. Aunque al principio pueda implicar una inversión mayor, los beneficios a largo plazo —como el ahorro energético, el acceso a nuevos mercados y la mejora de imagen— son evidentes. Además, los consumidores están cada vez más informados y prefieren productos responsables con el medio ambiente. La economía verde no es solo una tendencia, sino una necesidad urgente para asegurar el desarrollo futuro sin agotar nuestros recursos. Por eso, creo firmemente que sostenibilidad y rentabilidad no solo pueden coexistir, sino potenciarse mutuamente.
BorrarActualmente nos encontramos en un mundo globalizado donde la competitividad económica es fundamental, y considero que es momento que retomemos la pregunta si el comercio internacional puede ser rentable y sostenible al mismo tiempo, pero ante esto debo de indicar que se ha evidenciado una tensión entre la rentabilidad económica y la protección del medio ambiente; sin embargo, las tendencias actuales muestran que es posible unir ambas metas. Como el comercio internacional puede ser sostenible y rentable al mismo tiempo, siempre que se adopten políticas y prácticas responsables.
BorrarEn este orden de ideas es necesario indicar que la sostenibilidad no es más que satisfacer las necesidades del hoy en mejor dicho del presente, claro que, sin comprometer el futuro, pero como lo dije anteriormente no podemos olvidar o dejar de lado los aspectos ambientales, sociales y económicos. En cambio, la rentabilidad busca generar beneficios financieros. Al mirarlos de esta manera podríamos indicar que podrían tener objetivos distintos, pero ambos van por el mismo camino y se pueden complementar con la realización de prácticas como la producción limpia, el uso eficiente de recursos y el comercio justo.
Con base en lo anterior es más que necesario mencionar, el ejemplo que hemos recibido de algunas empresas que han estado evolucionado y están a la vanguardia de los diferentes cambios económicos mediante la adopción técnicas sostenibles, como el uso de energía renovable o empaques biodegradables, con los cuales han reducido costos a largo plazo, ayudan a la conservación del medio ambiente y han podido ingresar a los mercados internacionales que valoran los productos ecológicos.
Para complementar y hablar directamente mi país voy a mencionar el café orgánico colombiano con el cual hemos ganado reconocimiento internacional por exportar café orgánico con certificaciones como Rainforest Alliance y Fair Trade. Y este producto tienen una prima de precio en mercados exigentes como Europa y Estados Unidos, demostrando que la sostenibilidad agrega valor y es importante mencionar a China y las energías renovables donde se sobre sale como el mayor exportador de paneles solares en el mundo. Esta industria no solo es rentable, sino también clave para la transición energética mundial.
Finamente debo afirmar que comercio internacional puede y debe ser sostenible y rentable al mismo tiempo, pero la clave está en adoptar modelos de negocio responsables, invertir en tecnologías limpias y alinearse con acuerdos internacionales. La sostenibilidad no es un obstáculo, sino una oportunidad para innovar, acceder a nuevos mercados y garantizar el bienestar de las generaciones futuras. Ignorarla, en cambio, puede ser económicamente riesgoso y éticamente insostenible.
Es sumamente importante lo indicado por la compañera María Camila, toda vez que hace referencia, al crecimiento de las diferentes naciones y de esta manera atacar el flagelo de la pobreza, pero esto es algo que al paso que vamos no se podrá lugar en ninguna parte pues las empresas quieren mas pero a menor inversión y se esta acabando con la mano de obra por la sistematización de los diferentes procesos, esto solo ayuda al empresario a incrementar sus ingresos y al trabajador ha verse sin que subsistir, en este orden ideas si es necesario que trabajemos en el mejoramiento de la economía, en conservar el medio ambiente pero también la raza humana, que a si como vamos seremos reemplazados por las máquinas y tenderíamos a desaparecer, todo es importante pero conservando una blanca de valor de todos los ambientes.
BorrarMARIA JOSE QUIÑONEZ: Hola MARIA CAMILA ORTIZ ZULUAGA,
BorrarTu estudio es bastante exhaustivo y muestra de manera clara cómo el comercio mundial puede estar en sintonía con los principios de sostenibilidad. Coincido contigo en que la economía verde no es simplemente una moda, sino una necesidad apremiante frente a los problemas ambientales que enfrentamos hoy. El hecho de que las compañías intenten generar más utilizando menos y, a la vez, proteger el entorno demuestra un cambio significativo en las dinámicas comerciales a nivel global.
MARIA JOSE QUIÑONEZ
BorrarHola Julián,
Considero que tu análisis sobre la supuesta contradicción entre la rentabilidad económica y la sostenibilidad ambiental es muy acertado. Estoy totalmente de acuerdo en que estas dos áreas no solo pueden convivir, sino que se enriquecen mutuamente si se implementan políticas responsables y creativas.
El caso del café orgánico de Colombia es un ejemplo muy relevante, ya que ilustra cómo la sostenibilidad puede ser un factor distintivo en el ámbito de los mercados globales. Situaciones como esta demuestran que invertir en prácticas ambientales adecuadas no representa un costo, sino que es una estrategia valiosa para el futuro. Además, al mencionar a China como un líder en la exportación de paneles solares, refuerzas tu punto: las naciones que apuestan por energías renovables no solo cuidan el medio ambiente, sino que también obtienen ventajas económicas en el ámbito internacional.
Quiero destacar particularmente tu afirmación final: “La sostenibilidad no es un impedimento, sino una posibilidad”. Esta declaración refleja de manera precisa la perspectiva que precisamos para progresar hacia un comercio internacional más ético y lucrativo, donde la innovación y el respeto por el medio ambiente sean los elementos clave.
“A través de un comercio internacional estable y previsible, se incentivan la inversión, la innovación y el cambio tecnológico, pilares clave para lograr un desarrollo rentable y sostenible”.
BorrarCompañera Maria Camila, partiendo de este concepto, es de gran importancia la intervención de los gobiernos, ya que, al establecer dentro de sus políticas, normas que protejan el medio ambiente, obligan a las empresas al cumplimiento de éstas.
En cuanto a los cambios tecnológicos, tenemos ejemplos como los paneles solares; según la Unidad de Planeación Minero-Energética, en su informe del 10 de Febrero de 2025, un poco más del 10% de la energía que consumimos los Colombianos ya es solar.
Como otro ejemplo para fomentar el comercio internacional sostenible, tenemos que algunos países como Noruega, Dinamarca, Suecia entre otros, han prohibido la venta de autos con motor de combustible, lo que obliga a sus fabricantes a desarrollar modelos sostenibles en el tiempo.
JULIAN ANDRES MORALES JARAMILLO: 6 de agosto de 2025, 11:15 a.m.
BorrarCompañero Julián, un punto muy interesante sobre tu aporte al foro, es donde dices que “la sostenibilidad agrega valor”.
Si bien, con la globalización el comercio internacional presenta un gran crecimiento, ya no solo se trata de vender productos, tener las certificaciones de responsabilidad social y protección al medio ambiente, permite que los productos comercializados tengan un aval de confianza para consumidores cada vez más exigentes.
Como ejemplo tenemos que, para comercializar con países europeos, se debe tener la certificación ISO 14001 (Sistema de gestión Ambiental), en conclusión, es un estándar internacional que ayuda a las empresas a reducir su impacto ambiental; SA8000 (Soccial Accountability International), regula el cumplimiento de los derechos laborales, sin trabajo infantil, ni forzado, condiciones seguras y libre asociación.
Hola compañera María Camila Ortiz, cuando dices que "Hoy en día, las empresas exportadoras buscan producir más con menos recursos, sin dejar de lado la sostenibilidad y la protección de la biodiversidad". podemos demostrar en nuestro pais un departamento llamado Cundinamarca (Colombia) donde existe pequeños productores que han transformado sus prácticas agrícolas hacia la producción orgánica certificada, especialmente en sectores como el café y el aguacate. gracias al acompañamiento de organizaciones como Agrosavia y FAO ( transformar el sector de manera sostenible y mejorar la vida de productores y consumidores - FAO, por su parte, es la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, una agencia especializada de la ONU cuyo objetivo principal es la erradicación del hambre y la mejora de la nutrición y seguridad alimentaria a nivel mundial) . la experiencia demuestra que la sostenibilidad puede ser también una estrategia de diferenciación comercial, sobre todo cuando hay acceso a certificaciones, capacitación y redes de comercialización responsables.
BorrarOTNER MIRANDA MEJIA - El comercio internacional y la sostenibilidad han sido percibidos históricamente como objetivos contradictorios. No obstante, en el contexto actual de transformación económica y ambiental, se ha vuelto evidente que ambos pueden —y deben— coexistir para garantizar un crecimiento equitativo y resiliente. La sostenibilidad no solo es compatible con la rentabilidad del comercio internacional, sino que se ha convertido en un factor clave para su viabilidad futura.
BorrarEn primer lugar, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE, 2020) señala que el comercio internacional puede ser un vehículo crucial para difundir tecnologías limpias, promover cadenas de suministro responsables y facilitar el acceso a bienes ambientales. Esto indica que la sostenibilidad, lejos de ser una barrera, representa una ventaja estratégica para las empresas que logran adaptarse a las nuevas exigencias del mercado.
Asimismo, la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI, 2021) subraya que el comercio sostenible impulsa la innovación tecnológica, mejora la eficiencia en el uso de los recursos y genera empleos verdes, elementos fundamentales para lograr una economía inclusiva y competitiva. Las políticas industriales orientadas hacia la economía circular y baja en carbono permiten a los países posicionarse como proveedores confiables en mercados exigentes, generando rentabilidad a través del valor agregado sostenible.
Por otra parte, el Banco Mundial (2022) ha documentado que los países que han adoptado políticas de comercio verde experimentan una mayor atracción de inversión extranjera directa, especialmente en sectores como las energías renovables, la agricultura sostenible y la manufactura ecológica. Esto demuestra que la sostenibilidad no solo es ética, sino también financieramente ventajosa.
Cabe destacar que la rentabilidad no se limita al corto plazo. Las inversiones en sostenibilidad pueden tener costos iniciales elevados, pero a largo plazo reducen riesgos operativos, mejoran la reputación empresarial, fortalecen la resiliencia frente a crisis climáticas y abren puertas a mercados preferenciales bajo acuerdos verdes.
Banco Mundial. (2022). Green Trade: A Pathway to Sustainable Development. https://www.worldbank.org/
OCDE. (2020). Trade and Environment Review. https://www.oecd.org/
ONUDI. (2021). Industrial Policy for Green Growth. https://www.unido.org/
Coincido plenamente con la postura presentada por Otner Miranda Mejía respecto a la compatibilidad entre comercio internacional y sostenibilidad. Históricamente se ha visto como una contradicción, pero hoy queda claro que ambos pueden potenciarse mutuamente.
BorrarMe parece especialmente relevante el rol que juegan las tecnologías limpias y las cadenas de suministro responsables en este nuevo paradigma. Las empresas que adoptan prácticas sostenibles no solo están alineándose con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), sino que también están asegurando su viabilidad futura en un mercado cada vez más exigente.
Además, me llama la atención cómo la sostenibilidad impulsa la innovación y la generación de empleos verdes, como lo menciona la ONUDI. Este cambio de enfoque no solo beneficia al medio ambiente, sino que también abre nuevas oportunidades económicas, especialmente en países en desarrollo que buscan insertarse en cadenas de valor globales de manera competitiva.
En definitiva, más que un obstáculo, la sostenibilidad es hoy un requisito clave para la rentabilidad a largo plazo en el comercio internacional. Adaptarse no es opcional, es una necesidad estratégica.
EDWIN JAHIR HERNANDEZ
BorrarOtner, tu aporte en este foro es muy claro y decisivo al demostrar que la sostenibilidad y la rentabilidad no solo son compaginables, sino que se fortalecen entre sí. Me parece muy acertado que recalques cómo las políticas industriales orientadas a la economía circular permiten enfatizar a mercados más complicados y, al mismo tiempo, generan un valor agregado valor agregado. Pero por otro lado me gustaría preguntarte: ¿cómo cree usted que podríamos garantizar este avance hacia un comercio sostenible y que también sea justa para los países con menor capacidad tecnológica y financiera? Si por un lado mencionas que todos los beneficios se ven a largo plazo, varias empresas y economías que se encuentran en desarrollo enfrentan ciertas limitaciones para encargarse de esos costos inicialmente. ¿pero no crees que deberían fortalecerse aún más los mecanismos de financiamiento y transferencia de la tecnología? Esto sería interesante ya que exploraríamos cómo lograr que esta sostenibilidad mundial no se vuelva en un nuevo filtro que elimine a quienes menos puedan invertir, pero podrían beneficiarse más. ¿Qué opinas?
¡Hola compañero! Me gustó cómo mencionas y explicas la diferencia entre sostenibilidad y rentabilidad, y lo que dices sobre su conexión con las prácticas de producción limpia, el uso eficiente de recursos y el comercio justo. Esto nos permite tener una imagen clara de que estamos hablando de acciones que las empresas pueden tomar, es decir, son posibles y medibles.
BorrarAsí mismo, estoy de acuerdo con lo que mencionas de las empresas que adoptan energías renovables o empaques biodegradables, así como el caso del café orgánico colombiano, esto es muy importante y genera un gran impacto positivo al medio ambiente, así como el reconocimiento internacional y las certificaciones que agregan valor en mercados exigentes. También es muy acertada la referencia a China y su papel en la exportación de paneles solares, porque muestra que la sostenibilidad no es solo una estrategia de nicho, sino una apuesta de gran escala que puede transformar industrias enteras.
Tu planteamiento resalta de forma clara la importancia de integrar sostenibilidad y rentabilidad en el comercio internacional. Coincido en que la economía verde es hoy un requisito indispensable para competir en mercados globales, ya que los consumidores y socios comerciales demandan prácticas responsables. Aunque la inversión inicial en tecnologías limpias y procesos sostenibles pueda ser alta, a largo plazo mejora la competitividad, reduce riesgos y abre nuevas oportunidades de negocio. Además, la adopción de estándares internacionales, como los promovidos por la OMC, ayuda a garantizar transparencia y confianza. En definitiva, apostar por un comercio verde no solo protege el medio ambiente, sino que también impulsa el desarrollo económico y social de forma duradera.
BorrarCoincido completamente con tu análisis sobre el papel de la economía verde en el comercio internacional. Me parece especialmente relevante que destaques la relación entre sostenibilidad y acceso a nuevos mercados pues organismos como la OCDE han demostrado que las empresas que adoptan estándares verdes logran ventajas competitivas sostenibles. También considero clave lo que mencionas sobre la inversión inicial: aunque los costos pueden ser elevados, la experiencia de países que han impulsado energías renovables y producción limpia muestra que los beneficios económicos y ambientales se acumulan a largo plazo. Un aspecto que sumaría a tu aporte es la importancia de la cooperación internacional para unificar criterios y evitar el “greenwashing” garantizando que las prácticas sostenibles sean reales y verificables. ¿Crees que en nuestro contexto nacional existen incentivos suficientes para que más empresas adopten modelos de producción verde?
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BorrarHola María Camila, ¡gran trabajo! Logras transmitir la importancia del comercio internacional sostenible de una manera muy clara e informada. Me pareció muy acertada la forma en que explicas que, aunque al inicio la inversión en sostenibilidad pueda ser alta, los beneficios a largo plazo compensan con creces ese esfuerzo. Coincido plenamente contigo en que esta visión es clave para cambiar la forma en que muchas empresas perciben la sostenibilidad.
BorrarMe gustó mucho que incluyeras ejemplos concretos como la energía solar o los empaques circulares, porque muestran que la sostenibilidad se puede aplicar de forma práctica y medible. Estos casos ayudan a romper la idea de que “ser verde” es solo un discurso, y demuestran que puede ser un motor real de competitividad.
Además, coincido contigo en que un comercio más verde no solo abre mercados, sino que fortalece la innovación, la reputación y las relaciones internacionales. Tal como comenté en mi publicación, sostenibilidad y rentabilidad sí pueden ir de la mano, y creo que tu aporte complementa perfectamente esta visión, motivando a pensar en un futuro más justo, competitivo y resiliente para todos.
Hola Julian Andrés!Tu aporte me parece muy completo y bien argumentado, ya que logras conectar de manera clara la relación entre rentabilidad y sostenibilidad, sin caer en la idea de que son objetivos opuestos. Rescato especialmente los ejemplos concretos, como el café orgánico colombiano y el liderazgo de China en energías renovables, pues muestran que estas prácticas no solo benefician al medio ambiente, sino que también abren oportunidades de mercado y aumentan la competitividad. Coincido en que la clave está en adoptar modelos de negocio responsables y tecnologías limpias. La economía verde no es solo una tendencia, sino una estrategia inteligente para asegurar un crecimiento económico sólido y ético.
BorrarHola compañera, espero te encuentres bien tu análisis sobre la relación entre comercio internacional y sostenibilidad me parece muy acertado, especialmente cuando mencionas que las inversiones sostenibles, aunque costosas al inicio, generan beneficios a largo plazo. Coincido contigo en que la economía verde es clave para acceder a nuevos mercados y fortalecer la competitividad.
BorrarMe surge una inquietud: ¿crees que todos los países, especialmente los de desarrollo, cuentan con la capacidad tecnológica y financiera para adoptar estas prácticas al mismo ritmo? Pienso que, aunque la OMC y otros organismos promuevan marcos regulatorios, sería necesario acompañarlos con más cooperación internacional y ayuda de la tecnología para evitar que la sostenibilidad se convierta en una barrera o impedimento comercial para algunos países.
Katherine: me parece súper tu aporte porque a pesar de la aparente contradicción, el comercio internacional sostenible es no solo posible si no necesario para el crecimiento económico y la protección ambiental. existen organismos como la OCDE y la ONUDI que promueven políticas comerciales con criterios ecológicos, fomentando el comercio de bienes y servicios ambientales y el rediseño de las cadenas de valor hacia una economía circular y eficiente.
Borrarla integración de criterios sostenibles en la estrategia comercial atrae inversión extranjera y mejora la reputación internacional y abre nuevos mercados, y también obtener equilibrios para superar la resistencia industrial y las diferencias.
¡Hola, María Camila! EStoy de acuerdo en cómo destacas que la economía verde se ha convertido en un requisito para atraer compradores internacionales y el rol que juegan las empresas exportadoras en producir "más con menos recursos" sin descuidar la sostenibilidad. Coincido plenamente en que, a pesar de las inversiones iniciales, los beneficios a largo plazo, como el mejor posicionamiento competitivo y la adaptación a las exigencias del mercado global, justifican plenamente este camino. Es fundamental lo que señalas sobre la importancia de organismos como la OMC, que establecen marcos regulatorios para equilibrar el comercio con la protección ambiental. Esto demuestra que la rentabilidad no solo es posible, sino que se ve potenciada cuando la sostenibilidad se integra en la estrategia central del negocio y la regulación internacional acompaña este proceso.
BorrarComercio internacional: ¿sostenibilidad y rentabilidad?
BorrarEl comercio internacional ha demostrado tener un impacto positivo en el progreso hacia varios objetivos ambientales de desarrollo sostenible (SDG). Un estudio publicado en Nature Sustainability muestra que dicho comercio ha favorecido avances en nueve metas ambientales relacionadas con los SDG.
Además, la UNCTAD destaca que alinear el comercio con objetivos climáticos y ambientales puede generar oportunidades sostenibles: fomenta el acceso a tecnologías limpias, impulsa la innovación y permite la creación de empleos verdes.
El Banco Mundial argumenta que el crecimiento ecológico (green growth) es necesario, eficiente y accesible para alcanzar el desarrollo sostenible. No solo permite crecimiento sin comprometer el entorno, sino también generar beneficios sociales e inclusivos si se diseñan políticas adecuadas.
Por su parte, la OCDE, mediante su iniciativa Aid for Trade, promueve el comercio como herramienta para fomentar tanto el crecimiento económico como los objetivos ambientales y de desarrollo sostenible.
En los retos y consideraciones estratégicas el comercio también puede generar efectos adversos: según la OCDE, el crecimiento del comercio puede aumentar la contaminación y promover la especialización en sectores intensivos en emisiones (hypothesis of pollution haven), especialmente si las regulaciones ambientales son débiles en algunos países.
Un análisis publicado en Nature concluye que el comercio global puede provocar tanto efectos polarizadores como igualadores, influyendo en la capacidad de los países para cumplir con la Agenda 2030.
¿es posible conjugar sostenibilidad y rentabilidad?
Sí, el comercio internacional puede ser sostenible y rentable, siempre que: se le incorpore en políticas públicas bien diseñadas; exista apoyo mediante instrumentos financieros, incentivos verdes y redes eficientes de comercio que promuevan tecnologías limpias y se garantice un enfoque inclusivo, que distribuya beneficios de manera equitativa y minimice riesgos ambientales.
Los desafíos existen, pero la evidencia muestra que, con voluntad política, regulaciones adecuadas y estrategias verdes, las ventajas económicas y ambientales pueden reforzarse mutuamente.
En el contexto actual, donde el cambio climático y la degradación ambiental se han convertido en desafíos globales urgentes, surge una pregunta clave: ¿es posible que el comercio internacional sea sostenible y rentable al mismo tiempo? A primera vista, puede parecer una contradicción, ya que tradicionalmente el comercio ha estado asociado con altos niveles de consumo energético, emisiones contaminantes y explotación de recursos naturales. Sin embargo, diversas organizaciones internacionales y estudios recientes han demostrado que esta dualidad no solo es posible, sino necesaria.
ResponderBorrarLa Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE, 2023) sostiene que la sostenibilidad ambiental y el crecimiento económico pueden ir de la mano si se promueven políticas comerciales que integren criterios ecológicos. Por ejemplo, el fomento del comercio de bienes y servicios ambientales, como tecnologías limpias, energías renovables o productos reciclables, ha demostrado generar empleos verdes y aumentar la competitividad de los países que invierten en innovación sostenible.
Por su parte, la ONUDI (2021) plantea que la transición hacia una economía verde requiere el rediseño de las cadenas globales de valor, priorizando prácticas como la economía circular, la eficiencia energética y el uso responsable de recursos. En este sentido, el comercio internacional puede ser un vehículo clave para difundir buenas prácticas y estándares ambientales a nivel global, siempre que existan marcos regulatorios adecuados y cooperación multilateral.
El Banco Mundial (2022) también ha enfatizado que los países que integran criterios sostenibles en su estrategia comercial tienden a atraer mayor inversión extranjera directa, mejorar su reputación internacional y abrir nuevos mercados. Esto demuestra que la sostenibilidad puede convertirse en una ventaja competitiva real y duradera.
No obstante, es fundamental reconocer que lograr este equilibrio implica enfrentar retos importantes, como la resistencia de ciertos sectores industriales, las diferencias normativas entre países y la necesidad de apoyo financiero y tecnológico para las economías en desarrollo. Para ello, la cooperación internacional, los acuerdos verdes y las políticas de comercio justo resultan esenciales.
El comercio internacional puede y debe ser sostenible y rentable simultáneamente. La clave está en repensar los modelos actuales, incentivar la innovación verde y establecer marcos normativos globales que permitan armonizar el crecimiento económico con la protección del planeta.
MARIA JOSE QUIÑONEZ.
BorrarHola Katerine,
Tu evaluación me parece muy acertada y bien organizada. Estoy de acuerdo en que, a pesar de que en el pasado el comercio internacional ha estado vinculado a actividades que dañan el medio ambiente, actualmente puede ser una herramienta clave para fomentar un modelo económico más equitativo y sostenible. Subrayar la importancia de entidades como la OCDE, la UNIDO y el Banco Mundial refuerza tu argumento y demuestra que esto no es solo una aspiración soñadora, sino un cambio que está en proceso.
Destaco en particular tu referencia al rediseño de las cadenas globales de valor, dado que este es uno de los aspectos más importantes para lograr un comercio realmente sostenible. La incorporación de criterios ambientales en todas las etapas de producción y distribución puede generar efectos positivos a gran escala.
Como bien señalas, organismos como la OCDE y la ONUDI han demostrado que la sostenibilidad puede impulsar la competitividad global. Sin embargo, según el Informe de Perspectivas del Comercio Mundial de la UNCTAD (2022), los países en desarrollo enfrentan grandes obstáculos estructurales para adaptarse a estos nuevos estándares verdes, entre ellos la falta de tecnología limpia, de infraestructura adecuada y de mecanismos de financiamiento accesible. Esto plantea un reto ético y político: el comercio sostenible no puede convertirse en una nueva forma de exclusión o proteccionismo verde.
BorrarEn este sentido, la sostenibilidad en el comercio no debe limitarse a exigencias ambientales, sino que debe integrarse con políticas de transferencia tecnológica, cooperación técnica y acceso preferencial para productos sostenibles provenientes del Sur Global. De lo contrario, como advierte el Banco Mundial (2023), existe el riesgo de que los estándares ambientales terminen siendo barreras no arancelarias disfrazadas, que obstaculicen la participación justa de países menos desarrollados.
Otro punto a destacar es el rol creciente de los consumidores internacionales, cuya conciencia ambiental está influyendo en las decisiones de compra y en la presión hacia las empresas para adoptar prácticas responsables. Este fenómeno, analizado por la OCDE (2023), refleja que el comercio sostenible también es una respuesta a una nueva lógica de mercado, más exigente en términos éticos y ecológicos OTNER MIRANDA MEJIA
Este análisis refleja claramente que la sostenibilidad y la rentabilidad no son conceptos opuestos, sino complementarios en el contexto del comercio internacional. Como señala la OMC (2024), los países que invierten en tecnologías limpias y estándares ambientales elevados no solo reducen riesgos climáticos, sino que también fortalecen su competitividad global. El desafío ahora es garantizar que estas oportunidades sean accesibles para todos, especialmente para las economías en desarrollo, mediante alianzas estratégicas y transferencias tecnológicas efectivas.
BorrarEDWIN JAHIR HERNANDEZ
BorrarKatherine, tu reflexión es muy relacionado y muy bien fundamentada, principalmente cuando señalas que sostenibilidad y rentabilidad no solo pueden convivir, sino que por su lado deben hacerlo. Estoy de acuerdo contigo cuando haces referencia en que el comercio internacional debería de transformarse en una herramienta para lo que es el desarrollo verde. Pero a todo esto me surge una duda: ¿cómo podemos garantizar que las regulaciones ambientales a nivel mundial para que no terminen beneficiando solo a los países que cuentan con más recursos tecnológicos y financieros? Muy seguido las economías en desarrollo carean barreras de entrada por no cumplir ciertos requisitos, esto limita su participación en los mercados “verdes”. ¿Crees que todos los acuerdos comerciales deben de incluir mecanismos de compensación tecnológica para mantener estas diferencias? Sería muy interesante tu opinión sobre cómo llegar y lograr una transición más justa y equitativa.
Tu reflexión aborda con precisión la complejidad y el potencial del comercio internacional en un contexto de urgencia ambiental. Es acertado señalar que, aunque históricamente se ha vinculado al comercio con impactos negativos sobre el medio ambiente, la integración de criterios sostenibles ofrece oportunidades reales de crecimiento y competitividad. El énfasis que haces en el papel de organismos como la OCDE, la ONUDI y el Banco Mundial demuestra que la sostenibilidad no es solo un ideal, sino una estrategia respaldada por evidencias y políticas concretas. Coincido en que la transición exige superar retos estructurales, como la resistencia de sectores tradicionales y las desigualdades regulatorias, pero también que la cooperación internacional y la innovación verde son herramientas clave para lograrlo. En definitiva, tu análisis muestra que un comercio internacional sostenible y rentable no solo es posible, sino urgente y estratégicamente beneficioso.
BorrarHola! Coincido plenamente contigo en que el comercio internacional puede ser sostenible y rentable, siempre que exista una integración real de criterios ecológicos en las políticas y prácticas comerciales. Me parece muy relevante cómo mencionas el papel de la OCDE, la ONUDI y el Banco Mundial, pues resalta que este no es un desafío aislado, sino una prioridad reconocida por organismos globales. Además, tu énfasis en la economía circular y la innovación verde es clave, ya que ambas no solo reducen el impacto ambiental, sino que generan oportunidades económicas. Creo que otro punto importante es la educación y capacitación de los actores de las cadenas de valor, para que comprendan y adopten estas prácticas de manera efectiva. En definitiva, más que un dilema entre sostenibilidad y rentabilidad, el futuro del comercio internacional dependerá de lograr que ambas sean complementarias y estratégicas para el desarrollo global.
BorrarTu exposición presenta de manera clara la interrelación entre sostenibilidad y rentabilidad en el comercio internacional, sustentada en fuentes relevantes como la OCDE, la ONUDI y el Banco Mundial. Coincido en que la economía circular y el uso de energías limpias no solo reducen impactos ambientales, sino que generan ventajas competitivas y abren nuevos mercados. La mención de los retos, como la resistencia de ciertos sectores y las diferencias normativas, es clave, ya que reconoce que la transición verde exige voluntad política, inversión y cooperación internacional. Un elemento adicional a considerar es que los consumidores, cada vez más informados, ejercen presión para que las empresas adopten prácticas responsables. Esto significa que la sostenibilidad no es solo una obligación ética o ambiental, sino también una respuesta estratégica a la demanda del mercado, capaz de fortalecer la reputación y asegurar la permanencia a largo plazo.
BorrarLo que planteas abarca muy bien el dilema entre rentabilidad y sostenibilidad y coincido en que no son objetivos opuestos, estos son complementarios. Me parece muy acertada la referencia a la economía circular y a la eficiencia energética como ejes para rediseñar las cadenas de valor, ya que, según la Agencia Internacional de Energía (2024), estas estrategias pueden reducir hasta un 40 % las emisiones en sectores intensivos en carbono. También considero importante tu mención a los retos normativos, pues sin estándares comunes se corre el riesgo de que las prácticas sostenibles queden aisladas y sin impacto global. Sumando a tu aporte creo que el comercio digital puede ser un aliado, ya que permite optimizar la logística y reducir la huella de transporte. ¿Crees que la digitalización podría acelerar la integración de criterios verdes en el comercio internacional?
BorrarEstoy de acuerdo contigo, el comercio internacional sí puede ser sostenible y rentable, pero requiere un cambio profundo en cómo producimos y comerciamos. Para mí, integrar criterios ecológicos como la economía circular y las energías limpias no solo mejora la competitividad, sino que también responde a una demanda global cada vez más consciente. Como lo señala la OCDE (2023), los países que apuestan por la sostenibilidad atraen inversión y generan empleos verdes. En ese sentido, creo que Colombia tiene una gran oportunidad si apuesta por la innovación verde y el comercio justo.
BorrarKatherine: me parece súper tu aporte porque a pesar de la aparente contradicción, el comercio internacional sostenible es no solo posible si no necesario para el crecimiento económico y la protección ambiental. existen organismos como la OCDE y la ONUDI que promueven políticas comerciales con criterios ecológicos, fomentando el comercio de bienes y servicios ambientales y el rediseño de las cadenas de valor hacia una economía circular y eficiente.
Borrarla integración de criterios sostenibles en la estrategia comercial atrae inversión extranjera y mejora la reputación internacional y abre nuevos mercados, y también obtener equilibrios para superar la resistencia industrial y las diferencias.
Hola, Katerine! Este análisis que haces es muy perspicaz. Comparto totalmente tu postura de que el comercio internacional puede ser sostenible y rentable, y que esta ya no es una contradicción, sino una necesidad. Es muy relevante cómo resaltas el papel de la OCDE, la ONUDI y el Banco Mundial al demostrar la viabilidad y la importancia de integrar criterios ecológicos en las políticas comerciales y el rediseño de las cadenas de valor. Este enfoque sistémico, que prioriza la economía circular y la eficiencia de recursos, es crucial. Me parece particularmente acertado tu énfasis en que la sostenibilidad se está convirtiendo en una ventaja competitiva real y duradera, especialmente con una base de consumidores cada vez más consciente.
BorrarExcelente aporte. Coincido plenamente en que la sostenibilidad y la rentabilidad pueden coexistir si el comercio internacional se orienta hacia prácticas verdes. Un ejemplo interesante es el caso de Costa Rica, que ha impulsado la exportación de productos agrícolas con certificaciones ambientales y energía 100% renovable, logrando acceder a mercados premium en Europa y Norteamérica. Esto demuestra que apostar por la sostenibilidad no solo protege el medio ambiente, sino que abre oportunidades comerciales de alto valor.
BorrarMe surge una inquietud: ¿crees que en países con menor desarrollo tecnológico este cambio pueda implementarse a corto plazo, o será un proceso inevitablemente más lento?
En su aporte compañera Katerine, hace referencia a la conservación del medio ambiente y frente a esto se requieren más que políticas claras que indiquen como se debe de cuidar, que materias primas utilizar o que reemplazar, es sumamente el control, que las autoridades efectúen las actividades necesarias para atacar estas personas, hablar de economía sostenible sin conservación de nuestro medio ambiente, es no pensar en el futuro, es un pensamiento sumamente egoísta porque podría suceder con nuestros hijos, nietos y demás generaciones venideras, entonces yo utilizaría la siguiente frase “comercio internacional sostenible y rentable pero garantizando la conservación del medio ambiente” si lo primero no garantiza lo segundo estas empresas no pueden seguir utilizando su actividad económica si esta contamina de alguna manera ya sea por eliminación de gases o con líquidos o químicos a nuestros ríos y cuencas.
ResponderBorrar“El Banco Mundial (2022) también ha enfatizado que los países que integran criterios sostenibles en su estrategia comercial tienden a atraer mayor inversión extranjera directa”.
BorrarCompañera Katerine, como mencionas en esta cita, los países que fomenten estrategias de comercio sostenible, no solo serán atractivos, sino que a medida que las naciones implementen su normatividad y a nivel global se establezcan políticas de cuidado al medio ambiente y social, quienes no se acojan a dichos estándares, indiscutiblemente saldrán del mercado o les será más difícil mantenerse en él.
Acá tenemos un caso puntual: según el medio digital europeo “Consumidor Global”, ha reportado en su informe de abril 23 de 2025, que casi la mitad de los productos peligrosos proceden de China, algunos de ellos son cosméticos, juguetes y electrodomésticos, un comercio en estas condiciones puede ser rentable de momento, pero no sostenible en el tiempo.
omplementando lo planteado, es importante destacar que la sostenibilidad también puede ser una ventaja competitiva. Según el Banco Mundial (2023), las empresas que adoptan prácticas sostenibles son más resilientes ante crisis globales y logran posicionarse mejor en mercados exigentes. Además, la demanda internacional de productos ecológicos sigue creciendo, lo que representa una oportunidad real de rentabilidad para los países que integran criterios ambientales en su comercio exterior.
BorrarEn efecto, como afirma el Fondo Monetario Internacional (FMI, 2023), la reputación ambiental de un país influye directamente en la percepción de riesgo de sus productos, afectando no solo la inversión extranjera, sino también el comportamiento de los consumidores y la credibilidad de sus exportaciones. En este escenario, el comercio deja de ser solo una cuestión de precios o volumen, y se convierte en una cuestión de cumplimiento normativo, calidad, trazabilidad y ética empresarial.
BorrarPor otra parte, el impacto que mencionas también refleja un cambio profundo en los sistemas regulatorios globales. La Unión Europea, por ejemplo, ya ha implementado políticas de “ajuste en frontera por carbono”, penalizando productos provenientes de países con regulaciones ambientales laxas. Esto demuestra que el comercio insostenible, aunque rentable a corto plazo, se vuelve inviable cuando los estándares globales se elevan, y cuando los consumidores exigen transparencia, sostenibilidad y responsabilidad social OTNER MIRANDA MEJIA
Hola, Julián! Este aporte es sumamente valioso, especialmente por cómo abordas la aparente tensión entre rentabilidad y sostenibilidad, y luego la resuelves con ejemplos concretos y convincentes. Me gustó mucho tu distinción de que la sostenibilidad no solo abarca lo ambiental, sino también lo social y económico, y cómo se complementa con la rentabilidad a través de prácticas como la producción limpia y el comercio justo. Los casos del café orgánico colombiano y el liderazgo de China en paneles solares son excelentes ilustraciones de cómo la sostenibilidad no solo agrega valor en mercados exigentes, sino que también impulsa la innovación y la transición energética global. Comparto tu afirmación final: "la sostenibilidad no es un obstáculo, sino una oportunidad estratégica que garantiza el bienestar futuro".
BorrarEstoy muy de acuerdo con tu enfoque, Julián Andrés. Tu énfasis en la necesidad de un control estricto por parte de las autoridades es crucial. No basta con tener políticas; la clave reside en la implementación rigurosa y la fiscalización para garantizar que las empresas realmente cumplan con los estándares ambientales.
BorrarLa frase que propones, "comercio internacional sostenible y rentable pero garantizando la conservación del medio ambiente", encapsula perfectamente el dilema y la solución. Es una excelente manera de expresar que la rentabilidad no puede ser una excusa para la degradación ambiental. La conservación del medio ambiente no es un anexo opcional, sino una condición indispensable para que cualquier actividad comercial se considere verdaderamente sostenible. Al final, si la actividad económica de una empresa contamina, sus supuestos "beneficios" se diluyen en el costo social y ambiental que todos pagamos. Es nuestra responsabilidad asegurar que se priorice la sostenibilidad para las generaciones futuras.
Por: Carlos Daniel Mejía Pérez
Comparto tu análisis sobre cómo la reputación ambiental influye en la competitividad internacional. Creo que la incorporación de regulaciones como el “ajuste en frontera por carbono” es un paso necesario para incentivar prácticas sostenibles. Esto impulsa a los países a fortalecer sus normativas y a las empresas a ser más transparentes y responsables. Aunque puede representar un desafío para algunos mercados, a largo plazo fomenta un comercio más justo y competitivo, alineando rentabilidad con sostenibilidad.
BorrarMARIA JOSE QUIÑONEZ: En la actualidad, el mundo entero enfrenta un gran desafío: lograr que el crecimiento económico vaya de la mano con el cuidado del medio ambiente. La cuestión presentada en este foro, "¿Puede el comercio internacional ser al mismo tiempo sostenible y rentable? ", nos lleva a pensar en la necesidad de adaptar los modelos de comercio tradicionales hacia enfoques más responsables con el entorno.
ResponderBorrarDesde mi perspectiva como estudiante de Administración de Empresas, creo que es factible que el comercio internacional sea tanto sostenible como lucrativo, siempre que haya una voluntad política, empresarial y social para llevar a cabo modelos de producción y consumo que consideren el respeto por los recursos naturales, la justicia social y la eficacia económica.
De acuerdo con la OCDE (2022), cada vez hay más acuerdos comerciales modernos que incluyen secciones sobre el medio ambiente que fomentan prácticas sostenibles, como el uso de energías renovables, la disminución de emisiones contaminantes y la conservación de la biodiversidad. Asimismo, organizaciones como la UNCTAD y la UNIDO han destacado que la economía ecológica puede abrir nuevas oportunidades de mercado y empleo en áreas como la agricultura orgánica, las energías limpias y las innovaciones tecnológicas sostenibles.
Un ejemplo de esto es el acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur, que incluye mecanismos para vigilar el cumplimiento ambiental en industrias clave como la agroindustria. Igualmente, países como Costa Rica han demostrado que es posible exportar productos agrícolas orgánicos cumpliendo altos estándares de sostenibilidad, logrando así una reputación internacional que se traduce en mayores ingresos y acceso a nuevos mercados.
Sin embargo, lograr este balance no es fácil. Muchos países en desarrollo se enfrentan a obstáculos tecnológicos, financieros y de infraestructura que complican su avance hacia un comercio ambientalmente responsable. Además, todavía existen prácticas proteccionistas disfrazadas de regulaciones ambientales que obstaculizan la competencia equitativa.
Por ello, para que el comercio internacional sea sostenible y rentable, se requieren medidas específicas como:
Políticas públicas que promuevan la producción limpia.
Un aumento en la cooperación internacional y la transferencia de tecnología.
Educación empresarial para adoptar modelos de negocio más sostenibles.
Certificaciones y etiquetas que aseguren el respeto por el medio ambiente.
La sostenibilidad y la rentabilidad no son ideas contrarias, sino que se refuerzan mutuamente. El desafío radica en reformular las normas del comercio internacional para que el crecimiento económico se desarrolle sin perjudicar el medio ambiente, sino en conjunto con él. Solo así podremos construir una economía global más justa, resiliente y sostenible.
Hola compañera María José Quiñonez, adicionando que la integración de la sostenibilidad empresarial en el comercio internacional ya no es una tendencia, sino una realidad consolidada. Las empresas que no adopten modelos sostenibles corren el riesgo de quedar fuera de los mercados más exigentes, mientras que aquellas que lideren la transformación ecológica tendrán ventajas competitivas a largo plazo. mirándolo más personal como futuros profesionales en administración de empresas y a futuro con Especialización en negocios internacionales con un enfoque en sostenibilidad es la clave para acceder a oportunidades en este nuevo escenario global. La economía verde está redefiniendo el futuro del comercio, y quienes estemos preparados para adaptarnos a esta nueva realidad seremos los protagonistas del cambio en el equilibrio social y ambiental.
BorrarHola María José, coincido contigo en que la sostenibilidad y la rentabilidad no son objetivos opuestos, sino que pueden complementarse cuando existe compromiso político, empresarial y social. Me parece muy acertado que menciones el papel de acuerdos como el de la Unión Europea y Mercosur, ya que evidencian que la regulación internacional puede incentivar cambios reales. Quisiera añadir que, según el Banco Mundial (2023), las cadenas de suministro sostenibles no solo reducen el impacto ambiental, sino que mejoran la resiliencia frente a crisis económicas y climáticas, lo que fortalece la competitividad a largo plazo. Un ejemplo interesante es el de Países Bajos, que ha impulsado un modelo de comercio agrícola circular, reutilizando recursos y reduciendo desperdicios, lo que les permite mantener su liderazgo exportador sin agotar sus recursos. ¿Crees que en América Latina podríamos implementar un enfoque similar para fortalecer la competitividad verde?
BorrarTu análisis presenta una visión equilibrada y bien fundamentada sobre la posibilidad de que el comercio internacional combine sostenibilidad y rentabilidad. Es valioso cómo integras ejemplos concretos, como el acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur y el caso de Costa Rica, que demuestran que esta sinergia es viable cuando existen compromiso y cumplimiento de estándares ambientales. También es acertada la mención de los retos que enfrentan los países en desarrollo, ya que visibiliza la necesidad de apoyo financiero, transferencia tecnológica y cooperación internacional. Tus propuestas de políticas públicas, educación empresarial y certificaciones refuerzan la idea de que la sostenibilidad no debe verse como un obstáculo, sino como un motor de competitividad y reputación global. En conjunto, tu reflexión plantea un camino realista y optimista hacia un comercio más verde e inclusivo.
BorrarMaría José, considero que tu planteamiento sobre la necesidad de alinear el crecimiento económico con el cuidado ambiental es muy acertado. Sin embargo, para que la economía verde sea realmente sostenible, creo que es clave enfocarse en la viabilidad a largo plazo y en las condiciones reales de cada país. No basta con acuerdos internacionales o certificaciones; también se requiere garantizar que los productores tengan acceso a financiamiento, capacitación y tecnología adecuada. Esto permitiría que incluso las pequeñas y medianas empresas participen en cadenas de valor sostenibles sin sacrificar su competitividad. Además, es fundamental medir los impactos sociales y ambientales de forma continua, para corregir prácticas y evitar que la sostenibilidad se quede solo en el papel. Con este enfoque realista, la economía verde no sería únicamente un ideal, sino una estrategia aplicable y rentable para todos los actores del comercio internacional.
BorrarEstoy muy de acuerdo contigo, María José. Tu perspectiva resalta un aspecto crucial: la sostenibilidad ya no es solo una preocupación ambiental, sino un pilar de la estrategia empresarial moderna. El balance que mencionas entre el crecimiento económico y el cuidado del medio ambiente es el desafío central de nuestra era, y concuerdo en que la solución radica en adaptar los modelos comerciales tradicionales.
BorrarMe parece muy acertado que destaques el rol de los acuerdos comerciales modernos. El caso de Costa Rica con sus productos orgánicos es un poderoso ejemplo de cómo la sostenibilidad se puede convertir en una ventaja competitiva que atrae a mercados más lucrativos.
Tu identificación de los obstáculos, como las barreras que enfrentan los países en desarrollo, es muy pertinente. Esto nos recuerda que, para una transición equitativa, la cooperación internacional y la transferencia de tecnología son indispensables. En definitiva, las medidas que propones son un excelente resumen de las acciones necesarias para un comercio internacional verdaderamente sostenible y rentable.
Por: Carlos Daniel Mejía Pérez
“¿Puede el comercio internacional ser sostenible y rentable al mismo tiempo?”
ResponderBorrarExisten diferentes factores que hacen referencia al comercio internacional sostenible y rentable, algunos de ellos son:
Ambiental: Está enfocado en la reducción de emisiones, producción limpia, huella de carbono.
Social: Respeto por los derechos humanos, equidad, buenas condiciones laborales.
Económico: Negocios éticos, reinversión social, reducción de riesgo financiero, acceso justo al comercio global.
Partiendo de estos conceptos, acceder a un mercando internacional, que sea sostenible y rentable, tiene grandes ventajas competitivas, como la estabilidad y diversidad de consumidores, lo cual resulta ser más factible para los países desarrollados y sus grandes empresas; algunos aspectos a su favor son: la mano de obra especializada bien sea nacional o extranjera, el capital, los desarrollos tecnológicos amigables con el medio ambiente, esto les permite generar una producción de forma más eficiente, disminuir costos, diversificar sus clientes y proveedores, establecer estratégicamente redes de abastecimiento globales, dar un mayor aprovechamiento a los servicios digitales, rastrear la mercancía, entre otros.
Para las pymes representa un verdadero desafío y una evidente desventaja, ya que no cuentan con los recursos financieros, tecnológicos y capital para pagar el personal humano requerido.
En el caso de Colombia, el tejido empresarial está constituido en más de un 95% por pymes, por lo cual tener un comercio exterior sostenible y rentable le resulta más complejo.
Como ejemplo tenemos el siguiente:
Las empresas nacionales, a un ingeniero de sistemas, le pagan en promedio mensualmente entre 3 y 5 millones de pesos; empresas extranjeras como GLOBANT(Especialista en ingeniería de software y servicios digitales) tiene salarios que van desde los 6 hasta los 13 millones de pesos, adicional tienen bonos de alimentación, planes de salud y beneficios extras para sus colaboradores, según la revista FORBES en su informe del junio 2024, en Colombia ya emplea más de 6.000 personas, de las cuales se estima que entre el 60% y 80% son ingenieros de sistemas, esto implica una importante fuga de conocimiento, casos con éste, representan un evidente desafío para el crecimiento y globalización las empresas nacionales si se desea un comercio rentable y sostenible.
EDWIN JAHIR HERNANDEZ
BorrarEstrella, tu análisis Esta muy completo y muy realista, principalmente cuando destacas las desigualdades entre las grandes empresas y pymes en nuestro país. Pero, Sin embargo, creo que principalmente de ahí radica la importancia de aumentar políticas públicas que promuevan mejor la sostenibilidad como precisión de competitividad y no como una carga adicional. Un ejemplo seria las iniciativas como las que otorga el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) donde están ayudando a pequeñas y medianas empresas latinoamericanas a poder acceder a tecnologías limpias y certificaciones verdes. ¿compañera no crees que, con un buen apoyo adecuado, las pymes también lograrían posicionarse mucho mejor en mercados globales sostenibles? Además de esto también fomentar campañas entre pequeñas y grandes empresas podrían generar redes de valor más equitativas. ¿Qué opinas sobre lo que es la cooperación como una vía para cerrar esta brecha estructural?
En este contexto, el reto para Colombia —y para muchos países con estructuras empresariales similares— es generar condiciones que permitan a sus pequeñas y medianas empresas integrarse a las cadenas de valor globales bajo criterios de sostenibilidad, sin quedar marginadas por falta de recursos. Según la UNCTAD (2023), esto solo es posible mediante políticas públicas activas que incluyan incentivos fiscales, acceso a financiamiento verde, alianzas público-privadas para transferencia tecnológica, y programas de formación en competencias digitales y sostenibles.
BorrarPor otro lado, es importante considerar que el comercio sostenible también puede ser una oportunidad estratégica para las pymes. Por ejemplo, sectores como la agroindustria orgánica, el turismo ecológico o la moda ética están creciendo en mercados internacionales con alta demanda, y pueden ser aprovechados por empresas pequeñas que apuesten por la calidad, la trazabilidad y el valor agregado ambiental. Como señala el Banco Interamericano de Desarrollo (BID, 2022), muchas pymes latinoamericanas que adoptan certificaciones sostenibles logran mejorar su acceso a mercados europeos y asiáticos, obteniendo precios más altos y relaciones comerciales más estables OTNER MIRANDA MEJIA
El caso de Colombia evidencia una brecha estructural que limita el acceso equitativo al comercio internacional sostenible. No obstante, esta situación también resalta la urgencia de fortalecer las capacidades tecnológicas y humanas de las pymes nacionales. Según la CEPAL (2023), las políticas públicas orientadas a la innovación, la educación técnica y el financiamiento verde son claves para reducir esta asimetría. Por tanto, más que excluir a las pequeñas empresas del comercio global, se requiere diseñar estrategias de inserción inclusiva que articulen sostenibilidad con desarrollo local.
BorrarDespués de leer tu aporte al blog Estrella, es muy importante tu reconocimiento al medio ambiente, pues nuestro planeta y sus recursos son sumamente importantes, pero finalizando tu escrito hablas de lo mal remunerado y de la falta de garantías que tienen los ingenieros de sistemas en nuestro país, siendo esto muy cierto pero es necesario aclara que esto no solo sucede con esta profesión sino con la mayoría no es raro encontrar abogados, ingenieros conduciendo taxi o en áreas o profesiones totalmente diferentes a las que se prepararon, pero esto no es algo que se pueda solucionar de la noche a la mañana pues la inflación cada vez esta mas alta, son menos los inversionistas en nuestro país y esto solo genera desempleo y pobreza, por tal razón considero de manera muy personal que este asunto solo lo mejora o soluciona la admiración nacional, pues necesitamos que crean en nuestro país y lo vean seguro para que inviertan y pueda mejorar economía nacional y con miras a la internacional.
BorrarBuenas tardes Compañera, Estoy de acuerdo con tu análisis, ya que refleja muy bien la complejidad de lograr un comercio internacional que sea a la vez sostenible y rentable, especialmente para países como Colombia. Es cierto que los países desarrollados y las grandes empresas tienen mayores facilidades por su acceso a tecnología, capital y talento especializado. En contraste, nuestras pymes enfrentan grandes barreras, no solo por la falta de recursos, sino también por la fuga de talento hacia empresas extranjeras que ofrecen mejores condiciones laborales, esto no solo afecta la competitividad local, sino también la posibilidad de innovar y crecer de manera sostenible. Por eso, considero clave implementar políticas públicas que fortalezcan a las pymes y promuevan la sostenibilidad sin sacrificar la rentabilidad.
BorrarTu análisis sobre los factores ambiental, social y económico del comercio internacional sostenible es muy completo y claro. Me parece acertado que destaques la ventaja que tienen los países desarrollados gracias a sus recursos y tecnologías, así como las limitaciones que enfrentan las pymes en Colombia. El ejemplo de GLOBANT es muy ilustrativo, pues muestra con datos concretos la fuga de talento y cómo afecta la competitividad nacional. Sin embargo, creo que también sería interesante explorar estrategias que permitan a las pymes colombianas superar estas barreras, como alianzas con empresas extranjeras, incentivos estatales o capacitación en tecnologías verdes. Esto podría equilibrar un poco el panorama que presentas y mostrar que, aunque el reto es grande, hay caminos posibles para que nuestro país pueda avanzar hacia un comercio exterior más sostenible y rentable.
BorrarLo que planteas es muy adecuado al diferenciar las dimensiones ambiental, social y económica del comercio sostenible y coincido en que las pymes enfrentan un reto mucho mayor que las grandes corporaciones. El caso de Globant ilustra claramente la brecha salarial y de beneficios, así como el riesgo de fuga de talento calificado, lo cual limita la competitividad nacional. Sin embargo, creo que esta situación también abre oportunidades: programas de cooperación internacional, acceso a fondos verdes y alianzas con universidades podrían fortalecer las capacidades tecnológicas y de gestión de las pymes colombianas. Además, iniciativas como la certificación en sostenibilidad o la adopción gradual de tecnologías limpias podrían mejorar su posicionamiento en mercados exigentes sin requerir grandes inversiones iniciales. ¿Consideras que un marco de incentivos fiscales enfocado en sostenibilidad podría equilibrar esta competencia y retener talento local?
BorrarHola, acá podemos destacar algunos factores, ya que se basa en pilares ambientales, reducción de emisores y producción limpia, negocios éticos y inversión social, reducción de riesgo financiero. se puede acceder a mercados internacionales sostenibles que ofrecen estabilidad, diversidad de consumidores, mano de obra especializada, capital, tecnología amigable con el medio ambiente, permitiendo mayor eficiencia y reducción de costos.
Borrarlas pequeñas y medianas empresas (PYMES) enfrentan la desventaja de la falta de recursos financieros, tecnológicos y capital humano para competir.
en Colombia, donde mas del 95% del tejido empresarial son PYMES, el comercio exterior sostenible y rentable es un desafío competitivo
Hola, Estrella. Tu aporte es muy valioso porque destaca un punto crítico: la brecha entre las grandes empresas y las pymes en el contexto de la sostenibilidad. Tu desglose de los factores (ambiental, social y económico) es excelente para entender la complejidad del tema.
BorrarEstoy de acuerdo en que la sostenibilidad es una ventaja competitiva para los países desarrollados. Sin embargo, tu análisis sobre la situación de las pymes, especialmente en Colombia, es un llamado de atención muy pertinente. El ejemplo de la fuga de talento a empresas como GLOBANT ilustra el enorme desafío que enfrentan. La falta de recursos financieros y tecnológicos les impide cumplir con los estándares de sostenibilidad, colocándolas en una clara desventaja. Esto limita su capacidad para participar en un comercio internacional que exige prácticas responsables. Tu comentario nos hace reflexionar sobre la necesidad de políticas de apoyo específicas para las pymes, que les permitan la transición hacia la sostenibilidad.
Por: Carlos Daniel Mejía Pérez
Hola compañera Estrella Duque , el comercio internacional maneja siempre lineamientos con estrategias ambientales, sociales y económicos a donde busca adoptar practicas como la producción limpia, la eficiencia energéticas y la reducción de emisiones de carbono no solo reduce costos operativos en el largo plazo, en lo social se promueve el respeto por los derechos humanos, condiciones laborales dignas y equidad de genero fortaleciendo la reputación empresarial con más comercialización solida y ética. para la economía incorporan innovación , reinversión social logran ventajas competitivas duraderas, una gran pregunta podríamos hacernos : ¿ Estamos dispuestos a redefinir el Éxito empresarial más allá de las ganancias económicas, incluyendo el impacto ambiental y social?
ResponderBorrarTu análisis es muy claro y concuerdo con la necesidad de inversión inicial para lograr sostenibilidad. Me surge la pregunta: ¿cómo garantizar que los beneficios económicos de estas prácticas se distribuyan equitativamente en toda la cadena de valor? La FAO (2021) destaca que, en algunos sectores, los productores primarios reciben solo una fracción mínima de las ganancias, incluso cuando se implementan estándares verdes. Creo que es fundamental diseñar políticas que aseguren justicia económica, evitando que la sostenibilidad solo sea rentable para un eslabón de la cadena. Una opción podría ser la creación de acuerdos comerciales que incluyan cláusulas de comercio justo y precios mínimos garantizados para productores. De esta forma, se fomentaría un impacto positivo más amplio, fortaleciendo tanto la equidad como la rentabilidad a largo plazo en el comercio internacional.
BorrarEstrella, me parece muy acertado tu enfoque integral sobre el comercio internacional, donde no solo se consideran las variables económicas, sino también las sociales y ambientales. Resaltar la producción limpia, la eficiencia energética y la reducción de emisiones de carbono es fundamental, ya que no solo generan ahorros a largo plazo, sino que también aportan al posicionamiento ético de las empresas. Me parece clave tu énfasis en los derechos humanos, las condiciones laborales dignas y la equidad de género, pues estos factores fortalecen la reputación corporativa y atraen aliados estratégicos. Tu pregunta final es muy poderosa: redefinir el éxito empresarial implica que las organizaciones asuman una responsabilidad más amplia, donde las ganancias se midan junto con el impacto social y ambiental. Este cambio de mentalidad es esencial para construir un comercio internacional verdaderamente sostenible y competitivo en el largo plazo.
BorrarEDWIN JAHIR HERNANDEZ CHONA
ResponderBorrar¿Puede el comercio internacional ser sostenible y rentable al mismo tiempo?
Sí, el comercio internacional puede llegar a ser sostenible y rentable si se implementan unas políticas adecuadas y se incentiva la cooperación entre los gobiernos, empresas y los organismos internacionales. un informe de la OCDE en el 2021 nos dice que la integración de prácticas sostenibles en las diferentes cadenas de valor mundiales no solo disminuye grandes impactos tanto ambientales como sociales, pero también mejora la resiliencia y eficiencia económica en las empresas. Una muy buena estrategia es Invertir en sostenibilidad ya que esto se traduce en ventajas más competitivas a un largo plazo, como el ingreso a nuevos mercados, disminución de riesgos regulatorios y la idealización de consumidores cada vez más lúcidos.
Por otra parte, la ONUDI en el 2022, destaco que las pequeñas y medianas empresas al acoger estándares ecológicos y sociales, aumentan la productividad y permiten a certificaciones que abren oportunidades en mercados más rigurosos, como lo es la Unión Europea. Esta transformación requiere apoyos financieros, tecnológicos y capacidades, pero los beneficios dominan todas las barreras iniciales.
Por otro lado, el Banco Mundial en el año 2020, permite que la sostenibilidad en el comercio no es diferente con la rentabilidad, sino una condición que aumente para así lograr mantenerse en el mercado mundial. Las Empresas que dedican a invertir en energías renovables, en la logística verde o comercio justo están obteniendo devoluciones positivas y prestigio sólido en el entorno local y mundial.
Para finalizar, un estudio académico que se publicó en Journal of International Business Studies en el 2021 nos muestro una evidencia practica de que las empresas que aportan estrategias sostenibles en el comercio internacional logran tener un rendimiento financiero más alto al promedio, principalmente en los sectores donde la reglamentación ambiental es estricta o de otra manera la conciencia social del consumidor es mucho más alta.
Para concluir debemos entender que la sostenibilidad y rentabilidad no son recíprocamente excluyentes, sino dimensiones que agregan un modelo comercial actualizado. Sin embargo, esto necesita de una voluntad política, con una visión de innovación empresarial y los diferentes marcos normativos que promocionen la equidad y el respeto del medio ambiente.
otalmente de acuerdo con tu punto de vista. También rescato lo que mencionas sobre las pymes. A menudo se piensa que solo las grandes corporaciones pueden asumir los costos de la sostenibilidad, se ha demostrado que incluso las pymes, pueden adaptarse a estándares ecológicos y beneficiarse de ello. A mí esto me parece esperanzador, especialmente para países en desarrollo como Colombia donde estas empresas son la base de la economía.
BorrarMe parece que tu opinión sobre los beneficios a largo plazo también es muy acertada. La inversión que se hace en sostenibilidad no es solo una cuestión ética o ambiental, también es una estrategia bastante inteligente para sobrevivir en un mercado global cada vez más exigente, ya que los consumidores están más informados, las regulaciones son más estrictas y las empresas deben adaptarse, de lo contrario, se quedarán atrás
Hola Edwin,
BorrarMe pareció muy completo tu aporte y me gustó cómo integraste las perspectivas de la OCDE, ONUDI, Banco Mundial y hasta un estudio académico para respaldar tu idea. Coincido contigo en que la sostenibilidad y la rentabilidad no solo pueden coexistir, sino que, bien gestionadas, se potencian mutuamente y fortalecen la competitividad a largo plazo.
Me llamó la atención que resaltaras el papel de las pequeñas y medianas empresas, porque a veces se piensa que solo las grandes pueden implementar prácticas sostenibles. También estoy de acuerdo en que la cooperación entre gobiernos, empresas y organismos internacionales es clave para que esta transición sea posible y duradera.
En mi publicación también destaqué la importancia de ver la sostenibilidad como una inversión que abre mercados, mejora la reputación y reduce riesgos. Creo que tu aporte refuerza mucho esta visión y, además, me hizo reflexionar sobre cómo estas estrategias pueden aplicarse en sectores clave para Colombia como el café, el cacao o las flores, que tienen gran potencial en mercados verdes internacionales.
Hola compañero Edwin Jahir !Tu aporte es sólido y muy bien documentado, con ejemplos y datos que respaldan la relación entre sostenibilidad y rentabilidad. Coincido contigo en que las políticas adecuadas y la cooperación internacional son esenciales para integrar prácticas responsables en las cadenas de valor. Me parece clave tu énfasis en el papel de las pymes y en cómo la sostenibilidad les abre mercados más exigentes. Sin embargo, también vale la pena reconocer que, en ocasiones, la ambición de ciertos mercados internacionales prioriza ganancias rápidas sin medir los daños ambientales y sociales que dejan a su paso. Esto refuerza la necesidad de que la economía verde no sea solo un discurso, sino un compromiso real que equilibre beneficios económicos con el bienestar del planeta y las comunidades.
BorrarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderBorrarEl comercio internacional desempeña un papel crucial en la economía global, aportando importantes beneficios en términos de crecimiento económico, empleo y desarrollo. No obstante, este ámbito también enfrenta una serie de desafíos que pueden dificultar su avance. Para hacer frente a estos desafíos de manera efectiva, se requiere una colaboración y cooperación internacional sólidas, con el objetivo de abordar y superar los obstáculos que se presentan en el camino.
ResponderBorrarUna pregunta que nos deja mucho por reflexionar es :
¿Puede el comercio internacional ser sostenible y rentable al mismo tiempo?
Mi reflexión con la información subministrada por el contexto de todo las referencia leídas, donde puede evidenciar que es muy positivo para todo EL ENFOQUE a donde se quiera comprometer el comercio. En primer lugar y sobre todas las cosas la estabilidad de una vida segura y protegida, segundo sin sostenibilidad no habría rentabilidad. si hablamos de economía durante mucho tiempo era solo dinero, crecimiento y grandes decisiones que tomaban los gobiernos o las empresas más poderosas del mundo. pero ahora nos damos cuenta de que la economía no está lejos de todos, porque está en lo que consumimos, en lo que se produce y en como vivimos, y por eso la sostenibilidad y la rentabilidad son necesarias una a la otra. El cambio es ahora y urge una gran necesidad de ingresos, empleo y desarrollo, ahí tenemos el desafío ¿Cómo podríamos lograr que se produzca riqueza sin destruir el entorno, y que genere beneficios sin dejar a nadie atrás? hemos aprendido y estoy segura que podremos lograr un progreso a largo plazo, innovando con conciencia, ya se está mirando y tenemos la certeza que la economía verde es una alternativa real y esperanzadora, que no es perfecta, ni se ha tomado totalmente implementada , pero presenta una visión diferente del desarrollo, basada en el respeto por la vida, la eficiencia, y la equidad. MÁS que entender que una no Existe sin la otra en el mundo que queremos construir y aunque parezca lento, está ocurriendo.
¿cuéntame que piensas? si de verdad tenemos todo a la mano para mejorar la sostenibilidad y rentabilidad, ¿pero no la aprovechamos?
Coincido en que sin sostenibilidad no puede haber rentabilidad duradera. Un modelo económico que destruye el planeta y sus ecosistemas, además de generar desigualdades puede ser rentable por un tiempo, pero inevitablemente colapsa. Por eso es tan importante la idea de una economía verde, que, como mencionas, aún no está completamente implementada, pero representa un avance e iniciativa hacia una visión más justa, inclusiva y respetuosa del desarrollo.
BorrarEl reto, como lo mencionas, está en cómo producir la riqueza respetando nuestro entorno, sin destruirlo ni agotar sus recursos y sin dejar a nadie atrás. Creo que parte de la respuesta está en repensar las prioridades, como invertir más en innovación con enfoque sostenible, en educación ambiental, en tecnologías limpias, pero también en políticas públicas que garanticen justicia social.
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
BorrarBuenas tardes Compañera, tu aporte me parece muy valioso, porque no solo reconoce los beneficios del comercio internacional, sino que también pone en el centro del debate la necesidad urgente de un cambio de enfoque. Estoy completamente de acuerdo contigo: sostenibilidad y rentabilidad no son opuestos, sino complementarios. Hoy en día, ya no podemos hablar de crecimiento económico sin considerar el impacto social y ambiental. La economía verde, aunque aún en proceso de consolidación, ofrece una alternativa concreta y esperanzadora para lograr ese equilibrio. Sin embargo, como bien preguntas, ¿por qué si tenemos los medios, muchas veces no los aprovechamos? Creo que falta mayor conciencia colectiva, voluntad política y compromiso empresarial real. Es necesario dejar atrás los modelos tradicionales centrados solo en el beneficio inmediato y apostar por una visión de largo plazo, más humana y responsable. El cambio está en marcha, pero necesita más impulso y colaboración para ser realmente transformador.
BorrarCoincido contigo en que la sostenibilidad y la rentabilidad no deberían verse como opuestas, sino como elementos complementarios que se potencian mutuamente. Creo que el gran reto está en cambiar la mentalidad empresarial y de consumo, pasar de buscar ganancias rápidas a pensar en beneficios a largo plazo. Por ejemplo, muchas empresas que han invertido en energías limpias o en cadenas de suministro responsables han demostrado que la innovación sostenible también es rentable. Sin embargo, todavía existe una brecha entre el “saber qué hacer” y el “hacerlo realmente”. Me pregunto si el problema es la falta de recursos o más bien la falta de voluntad y visión. Tal vez deberíamos enfocarnos más en políticas públicas que incentiven a las empresas a implementar prácticas sostenibles y a los consumidores a valorar esos esfuerzos.
BorrarBuenas noches compañera ZULMA ESPERANZA GUERRERO BETANCUR
BorrarExcelente reflexión :
"Me gustaría agregar que, efectivamente, el comercio internacional puede ser sostenible y rentable al mismo tiempo, siempre y cuando se priorice la protección del medio ambiente y el bienestar de las comunidades.
La sostenibilidad no solo se refiere a la protección del medio ambiente, sino también a la justicia social y la equidad económica. En este sentido, el comercio internacional debe ser justo y equitativo para todos los actores involucrados, desde los productores hasta los consumidores.
Un ejemplo de esto es la iniciativa de Comercio Justo, que busca promover prácticas comerciales justas y sostenibles en todo el mundo.
También es importante destacar que la sostenibilidad no es un obstáculo para la rentabilidad, sino que puede ser una oportunidad para generar valor a largo plazo.
Un estudio de la Harvard Business Review encontró que las empresas que adoptan prácticas sostenibles tienen un 25% más de probabilidades de tener un desempeño financiero superior.
En resumen, estoy de acuerdo contigo en que el comercio internacional debe ser sostenible y rentable al mismo tiempo, y que la protección del medio ambiente y el bienestar de las comunidades deben ser prioridades.
¿Qué piensas sobre la importancia de la educación y la conciencia sobre la sostenibilidad en el comercio internacional?"
COMERCIO INTERNACIONAL
ResponderBorrarPUEDE SER SOSTENIBLE Y RENTABLE AL MISMO TIEMPO ¿
Si, el comercio internacional puede ser simultáneamente sostenible y rentable, siempre que se implementen políticas adecuadas, se promueva la innovación verde y se favorezca la inclusión social.
Beneficios económicos y sociales
Generación de ingresos y crecimiento: el comercio exterior impulsa el crecimiento económico que, a su vez, financiera políticas de desarrollo sostenible y la consecución de los objetos de desarrollo sostenible
Inclusión y convergencia de ingresos
Según el World trade report 2024 de la OMC, el comercio ha contribuido a la convergencia de ingresos entre economías, mejorando las condiciones de vida globales.
Medioambiente y transición sostenible
Difusión de tecnologías limpias; foro de la OMC y de la OCDE han destacado como el comercio de bienes medioambientales (como turbinas eólicas o paneles solares) acelera la descarbonización global, aunque todavía existen barreras e inconsistencias en su definición.
Innovación verde amenazada por políticas proteccionistas;
La importancia de mantener una apuesta firme por la descarbonización y practicas laborales justas se ve amenazada por tensiones arancelarias. No obstante, soluciones innovadoras, como la IA aplicada a la reducción de residuos, puede preservar la sostenibilidad sin sacrificar rentabilidad.
Gobernanzas empresariales responsable
Dentro del marco de la OCDE, se exige la las empresas adoptar debida diligencia y material ambiental, social y de gobernanza, a lo largo de sus cadenas de suministro, lo cual refuerza tanto la sostenibilidad como al reputación y rentabilidad empresarial
La gobernanza empresarial sostenible puede fortalecer la resistencia económica y mantener la competitividad internacional, especialmente frente a actores que operan sin criterios de responsabilidad similar.
Conclusión:
En definitiva, el comercio internacional puede ser rentable y sostenible simultáneamente si se articulan políticas coherentes que
1. Faciliten el comercio de bienes y servicios ambientales, impulsando la transición energética.
2. Aumenten la inversión en innovación verde y digital, mediante regulaciones que incentiven la competitividad sostenible.
3. Promuevan una gobernanza empresarial sólida, basada en estándares ESG y esquemas de apoyo internacional para países en desarrollo.
Este enfoque no solo potencia la rentabilidad económica, sino que también contribuyente a un desarrollo equitativo y duradero.
Si bien coincido en que el comercio internacional puede ser sostenible y rentable, creo que el alcance es más limitado de lo que planteas. La UNCTAD (2022) advierte que los beneficios suelen concentrarse en grandes empresas con recursos para adaptarse, mientras que las pymes enfrentan serias barreras de entrada al comercio verde. En mi opinión, para que sea realmente viable de forma global, se requieren mecanismos de cooperación internacional y financiamiento específico para que las pequeñas y medianas empresas puedan participar en igualdad de condiciones. Esto incluye asistencia técnica, acceso a tecnologías limpias y reducción de aranceles para productos con certificaciones ambientales. También sería clave implementar programas de capacitación empresarial enfocados en sostenibilidad, para que las pymes puedan cumplir con estándares internacionales y no queden excluidas de los beneficios del comercio verde.
BorrarEl comercio internacional sí puede ser sostenible y rentable al mismo tiempo, pero para lograr esto es de vital importancia que los países adopten políticas que integren criterios ambientales y sociales en toda la cadena de valor. No se trata solo de vender y comprar productos, sino de hacerlo de manera responsable con el planeta y con las personas que forman parte de ese proceso.
ResponderBorrarPara que esto sea posible, es necesario facilitar el acceso a tecnologías verdes y bienes ambientales ya que contribuyen a seguir con la lucha contra el cambio climático y el daño a la biodiversidad. Además, ayudan a los países a mejorar su productividad sin aumentar el impacto ambiental, lo que a largo plazo reduce costos y mejora la eficiencia. La inversión en innovación sostenible no debe verse como un gasto, sino como una oportunidad para ser más competitivos sin dañar el entorno.
También es importante que las políticas comerciales existentes estén bien diseñadas, con estándares ecológicos claros, los cuales también ayuden a las empresas a adaptarse a nuevas exigencias y retos del mercado internacional y, a su vez, atraer inversiones en tecnologías limpias. Lo primordial es que estas políticas apoyen el crecimiento sin generar barreras innecesarias o distorsionar el mercado.
Otro aspecto clave es la mejora de la infraestructura logística ya que esto puede facilitar el comercio exterior, ya que la digitalización de procesos y la eficiencia en el transporte dan paso a un mejor proceso y ayudaría en gran manera a los países en desarrollo o economías medianas, que dependen del comercio como motor de crecimiento económico.
Por último, para reducir la dependencia de un solo mercado es importante la diversificación de los socios comerciales, esto también permite enfrentar de una mejor manera los cambios en la economía global aportando estabilidad y abriendo puertas a nuevas oportunidades de colaboración y desarrollo conjunto.
En conclusión, la combinación de sostenibilidad y rentabilidad en el comercio internacional no solo es posible, sino que es el camino que muchos países ya han tenido la iniciativa de poner en práctica. Con voluntad política, innovación y cooperación, se puede construir un sistema comercial más justo, verde y beneficioso para todos.
Tu reflexión me parece muy acertada y completa, ya que aborda los principales pilares que deben guiar un comercio internacional verdaderamente sostenible y rentable. Estoy de acuerdo en que no se trata únicamente de vender y comprar productos, sino de transformar toda la cadena de valor para que respete el medio ambiente y los derechos sociales. La idea de ver la innovación sostenible no como un gasto, sino como una inversión estratégica, es clave para cambiar la mentalidad empresarial, especialmente en países en desarrollo. También comparto tu énfasis en la importancia de políticas públicas bien diseñadas, que faciliten la transición hacia tecnologías limpias sin generar barreras innecesarias. Además, la mejora de la infraestructura logística y la diversificación de socios comerciales son aspectos fundamentales para hacer el comercio más resiliente y eficiente. En definitiva, creo que tu análisis demuestra que es posible un modelo de comercio justo, competitivo y alineado con los desafíos globales actuales.
BorrarBuenas noches compañera YOHANA OICATA
BorrarEstoy completamente de acuerdo con tu análisis sobre la importancia de adoptar políticas que integren criterios ambientales y sociales en la cadena del valor del comercio internacional.
Me gustaría agregar que, además de facilitar el acceso a tecnologías verdes y bienes ambientales, es fundamental promover la cooperación internacional y la coordinación de políticas para abordar los desafíos globales relacionados con el cambio climático y la pérdida de biodiversidad.
Un ejemplo de esto es la iniciativa de la Organización Mundial del Comercio (OMC) para promover el comercio de bienes y servicios ambientales, que busca reducir las barreras comerciales y promover la cooperación internacional en este ámbito.
También es importante destacar que la inversión en innovación sostenible no solo puede reducir costos y mejorar la eficiencia, sino que también puede generar empleos verdes y estimular el crecimiento económico.
Un estudio de la OCDE encontró que la inversión en tecnologías limpias puede generar un retorno sobre la inversión del 10% al 20%, y crear empleos verdes en sectores como la energía renovable y la eficiencia energética.
En cuanto a los estándares ecológicos, es fundamental que sean claros y consistentes para que las empresas puedan adaptarse a nuevas exigencias y retos internacionales.
Un ejemplo de esto es la norma ISO 14001, que establece requisitos para la gestión ambiental de las organizaciones y ayuda a las empresas a reducir su impacto ambiental.
En resumen, estoy de acuerdo contigo en que la inversión en innovación sostenible y la promoción de políticas que integren criterios ambientales y sociales son fundamentales para lograr un comercio internacional sostenible y rentable.
¿Qué piensas sobre la importancia de la cooperación internacional y la coordinación de políticas para abordar los desafíos globales relacionados con el cambio climático y la pérdida de biodiversidad?"
Tu publicación plantea con claridad que la sostenibilidad no es un obstáculo, sino una estrategia rentable. Para ilustrarlo, quisiera compartir el caso de Países Bajos, que ha implementado un modelo de comercio agrícola circular. Este enfoque reutiliza recursos, minimiza desperdicios y ha permitido mantener su liderazgo exportador sin agotar el entorno. En Colombia, iniciativas como Agrosavia y FAO han promovido prácticas similares en Cundinamarca, con resultados positivos en café y aguacate orgánico. Estos ejemplos demuestran que, con apoyo técnico y redes de comercialización responsables, incluso los pequeños productores pueden competir en mercados verdes. ¿Crees que este modelo podría escalarse a nivel nacional?
BorrarEstoy de acuerdo contigo en que la clave para lograr un comercio internacional sostenible y rentable está en integrar criterios ambientales y sociales en toda la cadena de valor. Me parece muy acertada tu mención sobre la importancia de facilitar el acceso a tecnologías verdes, pues esto no solo reduce el impacto ambiental, sino que también impulsa la competitividad a largo plazo. Además, creo que la educación y la capacitación son factores que podrían potenciar lo que mencionas, ya que, sin personal calificado para manejar estos cambios, las políticas y la infraestructura podrían quedarse cortas. También me parece fundamental tu punto sobre diversificar socios comerciales, ya que reduce riesgos y fortalece la resiliencia económica. ¿Crees que los incentivos fiscales a empresas sostenibles podrían acelerar aún más este proceso? Sería interesante ver cómo esa combinación de políticas e innovación podría generar un cambio real y duradero.
ResponderBorrar¿Puede el comercio internacional ser sostenible y rentable al mismo tiempo?
ResponderBorrarLa respuesta es sí, siempre que se construya sobre políticas coherentes, innovación, cooperación multilateral y una visión inclusiva.
1. Sustentabilidad e Inclusión: Triada del Comercio Responsable
Incentivar un comercio sostenible implica atender las dimensiones ambiental, social y económica de manera conjunta. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe destaca que el comercio puede vincular producción y consumo sostenibles, siempre y cuando se acompañe de políticas públicas que promuevan la sostenibilidad en los procesos productivos.
.
2. Normas Voluntarias y Marcos Internacionales
La ONUDI resalta la relevancia de las "normas voluntarias de sostenibilidad" (NVS) como clave para que los países especialmente en desarrollo accedan a nuevos mercados, mientras aseguran procesos responsables
UNIDO.
Complementariamente, la OCDE subraya que el comercio puede expandir la prosperidad, pero requiere políticas de acompañamiento que aborden empleo, educación y salud
OECD
3. Inversión y Apalancamiento Financiero
El Banco Mundial promueve el crecimiento económico sostenible a largo plazo mediante el apoyo a inversiones que atiendan infraestructura, inclusión y resiliencia
Banco Mundial. Además, instrumentos como la "financiación combinada" (blended finance) permiten movilizar capital privado hacia proyectos sostenibles en mercados emergentes, acelerando el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)
4. Innovación, Transparencia y Competitividad
Las prácticas como la trazabilidad de cadenas de suministro, responsabilidad social empresarial (RSE) y tecnologías verdes no solo protegen el medio ambiente, sino que incrementan la competitividad empresarial, reducen riesgos y aseguran continuidad financiera.
Sabadell Negocio Internacional. Así, la innovación verde se convierte en un motor clave para alinear eficacia ecológica con rentabilidad
El País.
5. Comercio como Estrategia para el Desarrollo Sostenible
La Comisión de Desarrollo Sostenible de la ONU advierte que el comercio debe ser inclusivo y coherente con el desarrollo sostenible, integrando a micro, pequeñas y medianas empresas en cadenas de valor para fomentar un crecimiento equitativo
Oficina de Financiamiento Sostenible. En paralelo, el Banco Mundial subraya que fortalecer un sistema de comercio basado en normas predecibles es esencial para que los países en desarrollo accedan a mercados avanzados y reduzcan la pobreza
Banco Mundial
Comparto tu visión sobre la compatibilidad entre sostenibilidad y rentabilidad. Quisiera añadir que, según la International Trade Centre (2023), las empresas que integran criterios ambientales en sus procesos no solo ganan reputación, sino que también reducen riesgos financieros. Un ejemplo es el sector caficultor colombiano, donde las exportaciones con certificación Rainforest Alliance han logrado precios más altos en mercados internacionales, generando beneficios directos para productores y comunidades. Esto demuestra que la sostenibilidad, lejos de ser un obstáculo, puede convertirse en una ventaja competitiva cuando se gestiona estratégicamente. Además, el comercio verde permite el acceso a programas de cooperación internacional y financiamiento preferencial, lo que amplifica sus beneficios. En este sentido, la sostenibilidad debe ser vista como una oportunidad para innovar, diversificar productos y fortalecer la relación con clientes que valoran la responsabilidad social y ambiental.
BorrarCoincido en que la sostenibilidad en el comercio internacional debe abordarse de manera integral, equilibrando lo ambiental, social y económico. Sin embargo, creo que para países como Colombia, donde el tejido empresarial está dominado por pymes, es clave fortalecer capacidades internas antes de depender excesivamente de mercados globales. Esto implica invertir en tecnología limpia, capacitación especializada y alianzas estratégicas que permitan a las pymes acceder a certificaciones internacionales como las NVS que menciona la ONUDI. Además, considero que la financiación combinada puede ser una herramienta poderosa, pero debe estar acompañada de políticas claras que aseguren que los beneficios se distribuyan equitativamente, evitando que solo grandes empresas capten esas oportunidades. Me pregunto: ¿cómo podrían los gobiernos garantizar que las pymes participen activamente en estas cadenas de valor sostenibles sin quedar relegadas por falta de recursos o infraestructura?
BorrarPublicación Inicial: El comercio internacional puede ser sostenible y rentable al mismo tiempo. De hecho, diversas organizaciones internacionales y estudios recientes han demostrado que esta dualidad no solo es posible, sino necesaria.
ResponderBorrarLa Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) sostiene que la sostenibilidad ambiental y el crecimiento económico pueden ir de la mano si se promueven políticas comerciales que integren criterios ecológicos. Por ejemplo, el fomento del comercio de bienes y servicios ambientales, como tecnologías limpias, puede generar empleos verdes y reducir la huella de carbono.
Además, la sostenibilidad puede ser un factor clave para la rentabilidad a largo plazo. Las empresas que adoptan prácticas sostenibles pueden reducir costos, mejorar su reputación y acceder a nuevos mercados. Por ejemplo, el café orgánico colombiano ha ganado reconocimiento internacional por su producción sostenible y ha generado empleos e ingresos para los productores locales.
También es importante destacar que la sostenibilidad no solo es ética, sino también financieramente ventajosa. El Banco Mundial ha documentado que los países que han adoptado políticas de comercio verde experimentan una mayor atracción de inversión extranjera directa, especialmente en sectores como las energías renovables y la agricultura sostenible.
En resumen, el comercio internacional puede ser sostenible y rentable al mismo tiempo. La clave es adoptar políticas y prácticas que integren criterios ecológicos y sociales, y que promuevan la innovación y la eficiencia en el uso de los recursos.
Así mismo, Según las estadísticas y datos de organizaciones internacionales como:
• El Banco Mundial (BM), menciona que el comercio internacional sostenible puede generar empleos verdes y reducir la pobreza.
• Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), La OCDE ha
publicado informes sobre la importancia de integrar criterios ecológicos y sociales en el comercio internacional.
• Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI): La ONUDI ha
Desarrollado de programas para promover el comercio internacional sostenible y la industrialización en países en desarrollo.
• Organización Mundial del Comercio (OMC): La OMC ha establecido acuerdos comerciales
que promueven el comercio internacional sostenible y la protección del medio ambiente.
Algunos ejemplos de datos y estadísticas son:
- Según el Banco Mundial, el comercio internacional de bienes y servicios ambientales alcanzó los $1.4 billones en 2020.
- La OCDE estima que el comercio internacional sostenible puede generar hasta 20 millones de empleos verdes para 2030.
- La ONUDI ha reportado que la industrialización sostenible puede reducir la pobreza en un 50% en países en desarrollo.
Conclusión, la economía internacional puede ser sostenible y rentable si se adoptan políticas y prácticas que promuevan la innovación, la eficiencia y la sostenibilidad. Es importante que los gobiernos, las empresas y la sociedad civil trabajen juntos para promover el comercio internacional sostenible y alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU.
La cooperación internacional y la coordinación de políticas son fundamentales para abordar los desafíos globales y promover el desarrollo sostenible.
En última instancia, la sostenibilidad económica depende de la capacidad de los países para adoptar políticas y prácticas que promuevan la innovación, la eficiencia y la sostenibilidad, y de la cooperación internacional para abordar los desafíos globales.
FUENTES DE CONSULTA:
Borrarhttps://www.bancomundial.org/es/topic/trade/overview
https://www.cepal.org/es/publicaciones/46604-incentivos-la-sostenibilidad-comercio-internacional
Buenos días,
Borrar¿Si bien el comercio internacional sostenible ofrece beneficios económicos y ambientales, ¿Cómo pueden los países en desarrollo superar los altos costos iniciales de transición hacia modelos de producción más limpios?
¿Qué papel debería tener la Organización Mundial del Comercio para garantizar que las prácticas sostenibles no se conviertan en una barrera comercial para las economías más pequeñas?
Considerando que muchos consumidores todavía priorizan el precio sobre la sostenibilidad, ¿Qué estrategias de mercado podrían aplicarse para incentivar el consumo responsable sin afectar la competitividad de las empresas?
En definitiva, el comercio internacional sostenible no solo representa una oportunidad para proteger el medio ambiente, sino también para transformar las economías hacia modelos más resilientes e innovadores. La implementación de prácticas verdes puede abrir nuevos mercados, generar empleos de calidad y fortalecer la reputación de los países y las empresas en el escenario global. Apostar por la sostenibilidad hoy es sembrar las bases para un crecimiento más inclusivo y competitivo en el futuro.
Me parece muy completo tu análisis sobre cómo el comercio internacional puede ser rentable y sostenible al mismo tiempo. Creo que uno de los puntos más valiosos que señalas es que la sostenibilidad no solo es un imperativo ético, sino también una ventaja competitiva real. Ejemplos como el café orgánico colombiano muestran que apostar por prácticas responsables abre puertas en mercados exigentes y mejora la reputación de las empresas. Sin embargo, pienso que el reto está en lograr que estas prácticas sean viables para pequeñas y medianas empresas, que muchas veces carecen de acceso a financiamiento verde o a tecnologías limpias. En ese sentido, la cooperación internacional y la transferencia tecnológica pueden ser decisivas para que la sostenibilidad no sea solo una meta de grandes corporaciones, sino una oportunidad real para todos los actores del comercio.
BorrarBuenaas noches compañera tu publicación me parece muy completa y sólida, sobre todo porque integras datos concretos de la OCDE, Banco Mundial, ONUDI y OMC, lo cual respalda tus argumentos con evidencia. Coincido en que el comercio de bienes y servicios ambientales es una vía clave para unir sostenibilidad y rentabilidad, los ejemplos como el café orgánico colombiano muestran que estas prácticas son viables y competitivas.
BorrarMe parece interesante lo que mencionas sobre la generación potencial de 20 millones de empleos verdes para 2030. Sin embargo, me pregunto si los países en desarrollo cuentan con la infraestructura y el financiamiento necesario para aprovechar al máximo estas oportunidades.
Muy buen planteamiento, especialmente al resaltar que la sostenibilidad no solo es una cuestión ambiental sino también de competitividad. Un ejemplo interesante es el de Vietnam, que ha logrado atraer inversión extranjera en el sector textil gracias a la adopción de certificaciones ecológicas y estándares de producción limpia, lo que le ha permitido acceder a mercados más exigentes como la Unión Europea.
BorrarCoincido en que el reto para los países en desarrollo es cubrir los costos iniciales de la transición. Tal vez los fondos de financiamiento verde y los acuerdos comerciales que incluyan cooperación técnica podrían ser una vía efectiva para acelerar este cambio.
Me pregunto si, además de incentivos financieros, sería viable que los países en desarrollo establezcan alianzas regionales para compartir tecnología limpia y así reducir el costo de implementación de estas prácticas.
Buenas noches comapero JULIAN ANDRES MORALES JARAMILLO.
ResponderBorrarEstoy completamente de acuerdo con tu análisis sobre la tensión entre la rentabilidad económica y la protección del medio ambiente. Sin embargo, creo que es importante destacar que la sostenibilidad y la rentabilidad no son objetivos mutuamente excluyentes, sino que pueden ser complementarios.
En efecto, la producción limpia, el uso eficiente de recursos y el comercio justo son ejemplos de prácticas que pueden generar beneficios financieros a largo plazo, al mismo tiempo que reducen el impacto ambiental y social.
Además, la sostenibilidad puede ser un factor clave para la rentabilidad a largo plazo, ya que puede reducir costos, mejorar la reputación de la empresa y aumentar la lealtad de los clientes.
Un ejemplo de esto es la empresa Patagonia, que ha incorporado prácticas sostenibles en su producción y ha visto un aumento en sus ventas y beneficios.
Por lo tanto, creo que es importante destacar que la sostenibilidad y la rentabilidad no son objetivos contradictorios, sino que pueden ser complementarios y mutuamente beneficiosos.
En resumen, estoy de acuerdo contigo en que la sostenibilidad y la rentabilidad pueden coexistir y que es importante adoptar prácticas responsables para lograr ambos objetivos."
Algunos datos y estadísticas que podrías agregar para respaldar tu argumento son:
- Según un estudio de la Harvard Business Review, las empresas que adoptan prácticas sostenibles tienen un 25% más de probabilidades de tener un desempeño financiero superior.
- Un estudio de la OCDE encontró que la inversión en tecnologías limpias puede generar un retorno sobre la inversión del 10% al 20%.
- Según un informe de la ONU, la producción limpia y el uso eficiente de recursos pueden reducir los costos de producción en un 10% al 20%.
Buenas noches compañera YOHANA OICATA
ResponderBorrarEstoy completamente de acuerdo con tu análisis sobre la importancia de adoptar políticas que integren criterios ambientales y sociales en la cadena del valor del comercio internacional.
Me gustaría agregar que, además de facilitar el acceso a tecnologías verdes y bienes ambientales, es fundamental promover la cooperación internacional y la coordinación de políticas para abordar los desafíos globales relacionados con el cambio climático y la pérdida de biodiversidad.
Un ejemplo de esto es la iniciativa de la Organización Mundial del Comercio (OMC) para promover el comercio de bienes y servicios ambientales, que busca reducir las barreras comerciales y promover la cooperación internacional en este ámbito.
También es importante destacar que la inversión en innovación sostenible no solo puede reducir costos y mejorar la eficiencia, sino que también puede generar empleos verdes y estimular el crecimiento económico.
Un estudio de la OCDE encontró que la inversión en tecnologías limpias puede generar un retorno sobre la inversión del 10% al 20%, y crear empleos verdes en sectores como la energía renovable y la eficiencia energética.
En cuanto a los estándares ecológicos, es fundamental que sean claros y consistentes para que las empresas puedan adaptarse a nuevas exigencias y retos internacionales.
Un ejemplo de esto es la norma ISO 14001, que establece requisitos para la gestión ambiental de las organizaciones y ayuda a las empresas a reducir su impacto ambiental.
En resumen, estoy de acuerdo contigo en que la inversión en innovación sostenible y la promoción de políticas que integren criterios ambientales y sociales son fundamentales para lograr un comercio internacional sostenible y rentable.
¿Qué piensas sobre la importancia de la cooperación internacional y la coordinación de políticas para abordar los desafíos globales relacionados con el cambio climático y la pérdida de biodiversidad?"
¿Puede el comercio internacional ser sostenible y rentable al mismo tiempo?
ResponderBorrarEn un contexto de cambio climático, agotamiento de recursos naturales y creciente presión social por prácticas responsables, surge la pregunta de si el comercio internacional puede ser simultáneamente sostenible y rentable. De acuerdo con la OCDE (2023), la sostenibilidad y la rentabilidad no son objetivos excluyentes, siempre que las cadenas de valor globales incorporen principios de economía circular, eficiencia energética e innovación tecnológica.
La ONUDI ha documentado casos donde empresas exportadoras que adoptaron energías renovables, optimización logística y certificaciones ambientales han logrado reducir costos operativos y acceder a nuevos mercados, especialmente en Europa y Norteamérica, donde los consumidores priorizan productos con menor huella ambiental. Por ejemplo, la implementación de estándares como ISO 14001 y el etiquetado de carbono bajo permiten mejorar la reputación corporativa y aumentar la competitividad.
No obstante, el camino hacia un comercio internacional verde enfrenta retos importantes. Según el Banco Mundial (2022), en países en desarrollo persisten barreras como la falta de infraestructura limpia, acceso limitado a financiamiento verde y ausencia de políticas públicas coherentes. Además, existe el riesgo de que los costos iniciales de transición a modelos sostenibles sean percibidos como una desventaja, lo que desalienta a las pymes a adoptarlos. También se debe considerar la necesidad de capacitar al talento humano en competencias relacionadas con sostenibilidad, innovación y comercio exterior, para garantizar que las estrategias verdes sean viables y perdurables.
Sin embargo, diversos estudios muestran que estos costos iniciales se compensan con beneficios a mediano y largo plazo, como la reducción de consumo de energía, disminución de residuos, acceso a incentivos fiscales y posicionamiento en nichos de mercado premium. Las cadenas de suministro resilientes, la innovación en empaques biodegradables, la trazabilidad digital y el uso de inteligencia artificial para optimizar rutas logísticas son ejemplos concretos de cómo la rentabilidad y la sostenibilidad pueden ir de la mano.
En conclusión, sí es posible que el comercio internacional sea sostenible y rentable simultáneamente, pero requiere un compromiso conjunto de empresas, gobiernos y organismos internacionales. La clave está en concebir la sostenibilidad no como un gasto adicional, sino como una inversión estratégica que genera valor económico, social y ambiental a largo plazo, fortaleciendo la competitividad global y contribuyendo a un desarrollo más equitativo.
Buenos dias, Compañero julian
BorrarAunque el texto plantea que la sostenibilidad y la rentabilidad en el comercio internacional son perfectamente compatibles, creo que esta afirmación puede ser demasiado optimista si no se considera la realidad de manera más amplia. Si bien los casos de éxito documentados por la ONUDI y la OCDE son valiosos, también es cierto que muchas empresas, especialmente pymes en países en desarrollo, no logran superar los altos costos iniciales de la transición a modelos sostenibles, incluso a mediano plazo.
Por ejemplo, la implementación de certificaciones como ISO 14001 o el etiquetado de carbono bajo puede implicar inversiones que superan la capacidad financiera de una empresa pequeña, sin garantía inmediata de acceso a nuevos mercados. Además, la demanda de productos sostenibles, aunque en crecimiento, todavía no es suficiente en todos los países para compensar el incremento en costos de producción.
En resumen, aunque comparto que la sostenibilidad puede ser rentable en ciertos contextos, considero que el reto está en garantizar condiciones equitativas a nivel internacional y en proveer apoyos financieros y regulatorios sólidos, de lo contrario seguirá siendo un objetivo alcanzable solo para una parte del comercio mundial.
Me gustó mucho cómo resumiste la idea y la forma en que conectaste las fuentes con ejemplos concretos. Coincido contigo en que sostenibilidad y rentabilidad no tienen por qué ser opuestas, y que la clave está en ver la sostenibilidad como una inversión a futuro, no como un gasto.
BorrarAlgo que me parece muy valioso de lo que mencionas es la importancia de la innovación y la capacitación. Creo que, en países como el nuestro, ahí está uno de los mayores retos: que las empresas, especialmente las más pequeñas, puedan acceder a herramientas, formación y financiamiento para hacer esta transición sin sentir que es una carga imposible.
También me gustó que resaltaras los beneficios a mediano y largo plazo, porque muchas veces solo se ve el costo inicial y no todo lo que se gana después: ahorro de energía, mejor reputación, apertura de nuevos mercados e incluso la satisfacción de saber que se está aportando al cuidado del planeta.
Gracias por tu aporte, me dejó reflexionando sobre cómo podríamos aplicar estas ideas en sectores como el café, el cacao o las flores, que son tan importantes para Colombia y que tienen un gran potencial para crecer bajo modelos sostenibles. Sería interesante seguir conversando sobre qué apoyos concretos se necesitan para que más empresas se sumen a este camino.
Inflación 2025 en Colombia: ¿es posible llegar al 3%? Retos y acciones necesarias
ResponderBorrarEn 2025, la inflación en Colombia se ha mantenido cerca del 5%, superando la meta del Banco de la República (Banrep) del 3%. Alcanzar nuevamente ese objetivo no es imposible, pero sí representa un desafío significativo debido a factores internos y externos que presionan los precios, como los costos de los servicios públicos, la indexación de contratos (arriendos y vivienda), así como el comportamiento de alimentos y salud.
¿Es posible que Colombia logre nuevamente una inflación del 3%?
Sí es posible, pero solo a mediano plazo (finales de 2026 o 2027), siempre que exista una política monetaria coherente, disciplina fiscal y un control estricto sobre los sectores que más contribuyen al aumento del Índice de Precios al Consumidor (IPC). La inflación es un fenómeno que responde tanto a decisiones internas como a condiciones internacionales, por lo que alcanzar el 3% en 2025 sería optimista, aunque sí es factible una tendencia descendente.
¿Qué necesita Colombia para lograr ubicar su inflación en el 3%?
Se requiere una combinación de políticas monetarias y fiscales coordinadas. El Banrep debe mantener una tasa de interés que modere el consumo excesivo, mientras el Gobierno impulsa la productividad y la oferta interna de bienes y servicios para reducir la dependencia de importaciones costosas. Además, es esencial controlar la indexación automática de precios y revisar tarifas de servicios públicos para evitar ajustes inflacionarios.
¿Qué acciones debe mantener y cuáles no?
Debe mantenerse:
El control de la masa monetaria y la disciplina fiscal.
El fortalecimiento del sector agrícola y la logística para garantizar el abastecimiento.
Políticas que impulsen la inversión extranjera y el desarrollo industrial.
No debe mantenerse:
La alta indexación de contratos a la inflación pasada, que perpetúa aumentos de precios.
Subsidios mal focalizados que presionen el déficit fiscal.
¿Puede Colombia ser atractiva para capital extranjero?
Sí, siempre que ofrezca estabilidad macroeconómica, seguridad jurídica y un entorno de negocios competitivo. La llegada de capital extranjero requiere confianza, lo que implica mantener una inflación controlada, una moneda relativamente estable y reglas claras para los inversionistas. Un país con baja inflación transmite previsibilidad, un factor clave para los inversionistas internacionales.
En conclusión, el reto de Colombia no es solo alcanzar el 3% de inflación, sino mantenerlo en el tiempo. Esto exige coherencia en la política económica, fortalecimiento de la producción nacional y una gestión eficiente de los precios regulados.
Buenos días, Ana Maria
BorrarComparto plenamente el análisis presentado sobre la inflación en Colombia para 2025 y coincido en que, si bien llegar al 3% este mismo año es poco probable, sí es posible avanzar hacia esa meta en el mediano plazo con políticas coherentes y sostenidas. Me parece acertada la identificación de los principales factores que presionan el IPC, como los costos de servicios públicos y la indexación de contratos, ya que son aspectos que muchas veces se subestiman pero que tienen un impacto directo en la canasta familiar.
Como complemento, considero que además de las acciones mencionadas, es clave fomentar la educación financiera en la población y el fortalecimiento de la competencia empresarial, lo que ayudaría a evitar prácticas de precios abusivos y promovería la eficiencia productiva. También sería estratégico impulsar acuerdos de comercio regional que faciliten el acceso a insumos más baratos y diversifiquen las fuentes de abastecimiento, reduciendo así la dependencia de mercados externos volátiles.
Tu planteamiento sobre que el 3 % de inflación solo sería viable a mediano plazo me parece muy acertado. Coincido en que la meta para 2025 es optimista y que lo más realista es enfocarse en una tendencia descendente y sostenible. Me parece clave tu énfasis en el control de la indexación de contratos, pues esta práctica perpetúa la inercia inflacionaria. Sin embargo, creo que también es necesario impulsar innovación y diversificación productiva, no solo en el sector agrícola, sino también en la industria y los servicios con alto valor agregado, para depender menos de importaciones y reducir vulnerabilidad a choques externos. Además, la atracción de capital extranjero podría fortalecerse con incentivos a proyectos verdes y de economía circular, alineando inversión con sostenibilidad. Esto no solo ayudaría al control de precios, sino que posicionaría a Colombia en nuevos nichos competitivos globales.
BorrarAna maría: Estoy de acu3rdo con usted la inflación en Colombia en 2025 se ha mantenido cerca del 5%, superando la meta del banco de la república (Banrep) del 3%. Es posible alcanzar el 3% a mediano plazo (finales del 2026 o 2027) con una política monetaria coherente, disciplina fiscal y control estricto de sectores clave.
BorrarSe requiere una combinación de políticas monetarias y fiscales coordinadas, incluyendo mantener una tasa de interés moderada por parte del Banrep y que el gobierno impulse la productividad y la oferta interna de bienes y servicios. Y crucial controlar la indexación automática de precios y revisar las tarifas de servicios públicos para evitar ajustes inflacionarios.
Excelente análisis, Ana María. Coincido en que alcanzar el 3% en 2025 es poco probable, pero lo más importante es asegurar una tendencia sostenida a la baja que inspire confianza tanto a consumidores como a inversionistas.
BorrarUn aspecto que también influye y que a veces pasa desapercibido es el componente de expectativas: si hogares y empresas anticipan inflación alta, ajustan sus precios y salarios en consecuencia, perpetuando el problema. Por eso, la comunicación clara y creíble del Banco de la República es tan importante como sus decisiones de tasa de interés.
Un ejemplo internacional es el caso de Chile, que ha logrado mantener una inflación estable gracias a un fuerte anclaje de expectativas y a la diversificación de su oferta productiva.
Me pregunto si en Colombia podríamos complementar las políticas fiscales y monetarias con programas masivos de educación financiera para que la población entienda cómo sus decisiones de consumo y ahorro influyen en la inflación a largo plazo.
Ana María, tu análisis sobre la inflación en Colombia para 2025 es muy claro y realista. Coincido contigo en que alcanzar el 3% este año es poco probable, pero que sí es posible lograr una tendencia descendente si se combinan políticas monetarias y fiscales coherentes. Me parece muy acertada tu mención a la necesidad de controlar la indexación automática de contratos, ya que este mecanismo muchas veces perpetúa la inflación estructural. Complementaría tu planteamiento con la importancia de diversificar la matriz productiva, fortaleciendo sectores como la agroindustria y la manufactura sostenible, lo cual reduciría la dependencia de importaciones y mitigaría el impacto de choques externos en los precios. Además, atraer inversión extranjera directa orientada a infraestructura y energías renovables podría generar empleo y estabilidad macroeconómica. Tu enfoque resalta un punto clave: controlar la inflación no es un fin aislado, sino parte de una estrategia integral para la competitividad del país.
BorrarCoincido contigo en que la sostenibilidad puede ser una ventaja competitiva si se integra desde el diseño estratégico. Sin embargo, me surge una inquietud: ¿cómo garantizar que esta transición no excluya a las pymes que no tienen acceso a tecnología ni financiamiento verde? Según el Banco Interamericano de Desarrollo (2022), muchas pequeñas empresas en América Latina enfrentan barreras estructurales para adoptar modelos sostenibles. ¿Crees que los mecanismos actuales de cooperación internacional son suficientes para cerrar esta brecha? Sería interesante explorar cómo democratizar el acceso a certificaciones y tecnologías limpias sin sacrificar la competitividad local.
BorrarActualmente la inflación se mantiene por encima del 5%, lejos de alcanzar el objetivo del 3%. En mayo de 2025, el índice de precios al consumidor (IPC) anual se ubico en 5,05%, representando una leve desaceleración frente al 5,16%.
ResponderBorrarLas previsiones de cierre para 2025 siguen situándose por encima del 4 %. Los analistas estiman que la inflación podría terminar el año en torno al 4,8 %, cifra superior a lo proyectado en abril. Por tanto, no parece viable que Colombia regrese al 3 % de inflación en 2025. No obstante, el país ha iniciado una tendencia de moderación y podría converger hacia la meta en el mediano plazo si se adoptan herramientas adecuadas.
¿Qué necesita Colombia para lograr ubicar su inflación en el 3%?
Disciplina fiscal sostenible: La estabilidad macroeconómica y la credibilidad del BanRep dependen de un cumplimiento riguroso de la regla fiscal. Sin orden fiscal, el margen para reducir tasas de interés y controlar la inflación disminuye.
Política monetaria: El Banco de la República ha comenzado a reducir la tasa de interés, que actualmente está en 9,25 %.
Controlar costos en servicios y regulados: Los ajustes en energía, agua, transporte y telecomunicaciones deben estar orientados a contener presiones inflacionarias, sin comprometer la cobertura ni la calidad.
¿Qué acciones, en términos económicos, debe mantener y cuales no debe mantener el Gobierno, para fortalecer la economía colombiana para este año 2025?
Deben continuar:
• Estrategia monetaria prudente, con reducciones graduales de la tasa de interés según evolución inflacionaria.
• Fortalecimiento institucional y cumplimiento de la regla fiscal para recuperar la confianza.
• Reformas estructurales en sectores con precios rígidos.
No debe mantener:
• Políticas fiscales expansivas sin respaldo técnico, que debiliten la solvencia del país.
• Aumentos salariales que no estén respaldados con aumentos en productividad.
• Mantenimiento de mecanismos automáticos de incremento de precios en sectores regulados.
Colombia puede posicionarse en el mundo como una economía atractiva para capitales extranjeros, bajo condiciones claras, una reducción gradual de la inflación, transparencia regulatoria, podría construir un entorno favorable para atraer inversión extranjera. Sin embargo, mientras persistan altos niveles de inflación, déficit fiscal elevado y reformas implícitas inestables, el atractivo para los inversionistas se verá limitado.
En el contexto actual, alcanzar la meta inflacionaria del 3 % fijada por el Banco de la República en 2025 resulta improbable, dado que las proyecciones se mantienen por encima del 4,5 %.
Hola Mónica,
BorrarTu análisis es muy preciso y bien estructurado, especialmente al reconocer que, aunque alcanzar el 3% de inflación en 2025 es poco probable, existe una tendencia de moderación que abre posibilidades para el mediano plazo. Coincido contigo en que la disciplina fiscal y una política monetaria prudente son fundamentales para consolidar esa senda descendente. Me parece muy acertado que menciones el control de los costos en servicios públicos y sectores regulados, pues estos tienen un peso importante en el IPC. También es valioso que adviertas sobre los riesgos de políticas fiscales expansivas sin respaldo técnico y aumentos salariales sin mejoras en productividad, ya que estos factores pueden anular los esfuerzos de estabilización. En resumen, tu planteamiento combina realismo con propuestas concretas que pueden contribuir a generar confianza y atraer inversión extranjera de manera sostenida.
Comparto tu análisis sobre la dificultad de alcanzar la meta del 3 % en 2025, sobre todo considerando que la inflación actual se mantiene por encima del 5 % y las proyecciones de cierre rondan el 4,8 %. Coincido en que la disciplina fiscal y la política monetaria prudente son esenciales, pero creo que también es clave fortalecer la productividad interna. Reducir costos de producción, impulsar la infraestructura logística y mejorar la competitividad exportadora ayudaría a disminuir presiones inflacionarias sin frenar el crecimiento. En cuanto al control de precios regulados, pienso que debe hacerse con una estrategia de eficiencia y transición energética, para que no se convierta en un freno a la inversión. A largo plazo, un entorno macroeconómico estable y predecible es el verdadero imán para la inversión extranjera, más allá de ajustes puntuales de tasas de interés.
BorrarLa pregunta “¿Puede el comercio internacional ser sostenible y rentable al mismo tiempo?” es más que un debate académico; es un reto real que enfrenta el mundo hoy. En una época marcada por el cambio climático y la necesidad de cuidar los recursos naturales, las economías deben encontrar la forma de crecer sin destruir el planeta.
ResponderBorrarEl comercio internacional, si se maneja de manera responsable, puede ser un gran aliado en este propósito. No solo permite que los países intercambien bienes, sino también que compartan tecnologías limpias como paneles solares, turbinas eólicas o sistemas de eficiencia hídrica que ayudan a reducir emisiones y a cuidar el medio ambiente. También facilita el acceso a insumos y procesos más eficientes, lo que significa producir más con menos recursos y, en consecuencia, generar ganancias cuidando al mismo tiempo la naturaleza.
Organismos como la OCDE y la ONUDI han demostrado que incluir criterios de Conducta Empresarial responsable (CER) en los acuerdos comerciales trae beneficios tanto económicos como ambientales. En nuestra región, por ejemplo, ya se están aplicando reglas que obligan a las empresas a evaluar y reducir sus impactos negativos, lo que impulsa la transparencia y fomenta la innovación.
Además, la transición hacia una economía circular está demostrando que sostenibilidad y rentabilidad pueden ir de la mano. Reutilizar, reciclar y reducir desperdicios no solo ayuda al planeta, sino que abre nuevas oportunidades de negocio. La moda sostenible, la construcción con materiales ecológicos y la agroindustria verde son ejemplos claros de sectores que están creciendo gracias a estas prácticas.
Claro, no todo es sencillo. Los impuestos verdes o las regulaciones ambientales más estrictas pueden aumentar costos y reducir ganancias al inicio. Sin embargo, si se aplican de manera gradual y con incentivos, terminan impulsando la innovación, la eficiencia energética y la apertura de nuevos mercados.
En resumen, el comercio internacional puede ser sostenible y rentable, pero requiere compromiso, cooperación y visión de largo plazo. No se trata de elegir entre ganar dinero o cuidar el planeta, sino de encontrar la forma de hacer ambas cosas a la vez.
Buenas tardes compañero Mateo,
BorrarTu planteamiento me parece muy completo y equilibrado, sobre todo al resaltar ejemplos concretos como la economía circular y la Conducta Empresarial Responsable. Coincido contigo en que la sostenibilidad y la rentabilidad no son excluyentes, sino que pueden potenciarse mutuamente cuando se aplican políticas graduales e incentivos adecuados, me parece valioso que menciones tanto las oportunidades como los desafíos, porque eso le da realismo a tu análisis y lo conecta con la situación actual del comercio internacional.
Anyi Juliet Alzate Aristizabal
BorrarEl punto que mencionas sobre un aumento de precio inicial lo comparto, de alguna manera lo podemos visualizar como inversión necesaria, en la cual es importante las leyes y normatividad para poder con la restructuración de precios y nuevos procesos, ya que si es de pocos sectores o empresas se corre el riesgo de caer en sobrecostos que no van a ser reconocidos frente a un mercado de procesos diferentes.
Si la ley regula procesos más organizados con normas claras buscando el cuidado y preservación de los recursos naturales podemos pensar en una evolución comercial que sin duda construye calidad de vida.
¿puede el comercio internacional ser sostenible y rentable al mismo tiempo?
ResponderBorrarSí, es posible que el comercio internacional sea sostenible y rentable al mismo tiempo, aunque requiere una transformación hacia una economía verde. Este modelo económico busca un desarrollo sostenible, priorizando la eficiencia en el uso de recursos y la minimización del impacto ambiental. La economía verde, en el contexto del comercio internacional, implica adoptar prácticas que reduzcan la contaminación, promuevan la eficiencia energética y prioricen la gestión responsable de los recursos naturales.
se puede lograr con las siguientes amortizaciones.
• Adopción de tecnologías limpias:
Invertir en tecnologías que reduzcan las emisiones y el consumo de energía, como energías renovables y sistemas de producción más eficientes.
• Promoción de la economía circular:
Fomentar la reutilización, el reciclaje y la reparación de productos, reduciendo la generación de residuos y el consumo de materias primas.
• Cadenas de suministro sostenibles:
Implementar prácticas responsables en toda la cadena de suministro, desde la extracción de materias primas hasta la distribución del producto final.
• Consumo responsable:
Incentivar el consumo de productos sostenibles y la reducción del consumo innecesario.
• Financiación sostenible:
Canalizar recursos hacia proyectos y empresas que promuevan la sostenibilidad.
Beneficios de la economía verde en el comercio internacional:
• Reducción de costos:
La eficiencia en el uso de recursos y la gestión de residuos pueden reducir los costos operativos.
• Mejora de la reputación:
Las empresas con prácticas sostenibles suelen tener una mejor imagen y atraer a consumidores preocupados por el medio ambiente.
• Acceso a nuevos mercados:
Algunos mercados exigen cada vez más productos y servicios con bajas emisiones y prácticas sostenibles.
• Creación de empleos verdes:
La transición hacia una economía verde puede generar nuevas oportunidades laborales en sectores como las energías renovables y la gestión de residuos.
Desafíos:
• Resistencia al cambio:
La transición hacia una economía verde puede requerir inversiones iniciales y cambios en los procesos productivos, lo que puede generar resistencia por parte de algunas empresas.
• Costos iniciales:
La adopción de tecnologías y prácticas sostenibles puede implicar costos iniciales elevados, aunque a largo plazo pueden generar ahorros y beneficios.
• Barreras comerciales:
Algunas políticas comerciales pueden dificultar la implementación de prácticas sostenibles en el comercio internacional.
En resumen, aunque existen desafíos, la economía verde ofrece una vía para que el comercio internacional sea más sostenible y rentable a largo plazo. La clave está en adoptar un enfoque integral que aborde la producción, el consumo y la financiación, promoviendo la innovación y la cooperación entre empresas, gobiernos y consumidores.
¿Puede el comercio internacional ser sostenible y rentable al mismo tiempo?
ResponderBorrarEl comercio internacional es un motor esencial para el desarrollo económico, la reducción de la pobreza y la generación de empleo. Sin embargo, en la actualidad, enfrenta el reto de integrar criterios de sostenibilidad sin sacrificar la rentabilidad. Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE, 2022), la sostenibilidad en el comercio no solo es una exigencia ética, sino también una ventaja competitiva que abre oportunidades en mercados globales cada vez más exigentes.
La rentabilidad y la sostenibilidad no son objetivos excluyentes. De hecho, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD, 2023) señala que las empresas que invierten en prácticas sostenibles logran, en el mediano y largo plazo, reducir costos, acceder a incentivos fiscales y consolidar su reputación, lo que incrementa su valor de mercado. Por ejemplo, la implementación de tecnologías limpias, como la energía solar o los procesos de economía circular, no solo disminuye el impacto ambiental, sino que también optimiza el uso de recursos y reduce gastos operativos.
No obstante, lograr este equilibrio requiere políticas públicas coherentes y marcos regulatorios claros. La Organización Mundial del Comercio (OMC) ha impulsado acuerdos que promueven la eliminación de barreras a bienes y servicios ambientalmente sostenibles, fomentando un comercio más verde y accesible. Estos marcos incentivan la innovación y facilitan la transición hacia economías bajas en carbono.
Las inversiones iniciales en sostenibilidad pueden representar un reto, especialmente para pequeñas y medianas empresas, pero el Banco Mundial (2021) destaca que los beneficios a largo plazo superan los costos iniciales. Entre estos beneficios se encuentran: acceso a nuevos nichos de mercado, mayor fidelización de clientes y fortalecimiento de relaciones comerciales internacionales.
En conclusión, el comercio internacional puede ser sostenible y rentable si se basa en un modelo de crecimiento que integre criterios ambientales, sociales y económicos. La clave está en adoptar tecnologías limpias, optimizar el uso de recursos, implementar políticas de responsabilidad social corporativa y establecer alianzas estratégicas que potencien la competitividad. La transición hacia un comercio más verde no es solo una necesidad ambiental, sino también una oportunidad para redefinir los modelos de negocio y construir un sistema económico global más justo, resiliente y próspero para las generaciones presentes y futuras.
¿Puede el comercio internacional ser sostenible y rentable al mismo tiempo?
ResponderBorrarBuen día compañeros, el comercio internacional desempeña un papel clave en el desarrollo económico global. No solo genera ingresos nacionales y aprovechamiento de economías de escala, sino que también impulsa el progreso hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), particularmente en los ámbitos económico, social y ambiental . El comercio mejora la eficiencia productiva al promover la especialización basada en ventajas comparativas, lo que aumenta la competitividad y genera beneficios económicos claros . Además, este dinamismo comercial financia el desarrollo sostenible, aportando recursos necesarios para inversión pública y privada, especialmente en países en desarrollo, además de esto
un estudio reciente demuestra que el comercio internacional ha contribuido positivamente al cumplimiento de al menos nueve metas ambientales vinculadas a los ODS . Asimismo, la UNCTAD resalta que alinear el comercio con objetivos climáticos y medioambientales puede crear nuevas oportunidades sostenibles un ejemplo de ello es a través de la circulación de tecnologías limpias y que esta alineación ha impulsado ventas crecientes en sectores como la BioTrade, cuyos proyectos pasaron de USD 40 millones en 2003 a USD 31 mil millones en 2022 .
Facilitación comercial sostenible
Reduciendo costos y agilizar trámites mediante medidas de facilitación digital y sostenible no solo mejora la eficiencia operacional del comercio, sino que también fortalece su resiliencia. El informe de 2023 sobre Facilitación Comercial Digital y Sostenible del sistema ONU destaca que la implementación de iniciativas como el comercio sin uso de papel puede reducir significativamente costos y mejorar la transparencia .
El Foro Económico Mundial ha destacado que el sistema global de comercio necesita reinventarse, incorporando valores no exclusivamente económicos como equidad, justicia y sostenibilidad—para reconstruir su legitimidad y responder a desafíos actuales como el cambio climático, la desigualdad y la pérdida de biodiversidad . En la misma dirección, la Unión Europea impulsa reformas al sistema multilateral (WTO) para integrar directamente objetivos ambientales, digitales y de desarrollo en sus reglas comerciales .
El comercio internacional puede sí ser sostenible y rentable si se implementan políticas adecuadas:
La rentabilidad depende del comercio eficiente y especializado.
La sostenibilidad se fortalece mediante transferencia tecnológica, proyectos verdes y alineación con los ODS.
La facilitación digital abre canales más eficientes y equitativos.
Se requiere un enfoque normativo que reconcilie crecimiento y responsabilidad ambiental.
Referencias: OCDE, UNCTAD, Banco Mundial,
Buenos días compañera,
BorrarTu aporte es muy completo y está bien fundamentado, especialmente al integrar la relación entre el comercio internacional y los Objetivos de Desarrollo Sostenible, destacando la importancia de la especialización y la ventaja comparativa para generar competitividad y crecimiento económico, y a la vez cómo vinculas esta dinámica con la sostenibilidad mediante ejemplos concretos, como el caso del BioTrade y la facilitación comercial digital.
También debo resaltar el hecho de que cites organismos como la UNCTAD, la OCDE y el Foro Económico Mundial refuerza la credibilidad de tu argumentación, me parece acertado que incorpores el componente normativo y tecnológico como factores clave para equilibrar rentabilidad y sostenibilidad.
Como oportunidad de mejora, podrías profundizar un poco más en los riesgos y desafíos que enfrenta el comercio internacional en este equilibrio, dando un ejemplo corto, las externalidades ambientales o las barreras que pueden tener los países en desarrollo para acceder a tecnologías limpias, esto permitiría dar una visión más crítica y completa, mostrando no solo el potencial positivo, sino también las condiciones necesarias para que se materialice.
Erika, tu intervención es muy completa y logra conectar el comercio internacional con los ODS de una forma clara. Me parece muy relevante que incluyas datos concretos como el crecimiento de los proyectos BioTrade y el impacto positivo en metas ambientales, ya que esto evidencia que la sostenibilidad puede ir de la mano con el desarrollo económico. También es valiosa tu mención a la facilitación comercial digital y cómo medidas como el comercio sin uso de papel pueden reducir costos y mejorar la transparencia. Coincido contigo en que el sistema global de comercio debe incorporar valores como la equidad y la justicia para fortalecer su legitimidad. Tal vez un aspecto interesante para ampliar sería analizar cómo los países en desarrollo pueden aprovechar la transferencia tecnológica y el apoyo internacional para acelerar su transición hacia un comercio más verde y competitivo.
BorrarHola compañera Erika, Tu análisis me parece muy bien estructurado, especialmente cuando mencionas las cifras del BioTrade; ese crecimiento de USD 40 millones a USD 31 mil millones es realmente impresionante. Sin embargo, me surge una pregunta importante sobre los datos que presentas.
BorrarDices que un estudio reciente demuestra que el comercio internacional ha contribuido positivamente al cumplimiento de al menos nueve metas ambientales de los ODS, pero no mencionas cuáles son esas nueve metas específicas. Esto me hace pensar: ¿será que estamos midiendo los impactos correctos?
Porque, por ejemplo, si miramos la Meta 15.1 (conservación de ecosistemas terrestres) o la 14.1 (reducción de contaminación marina), me parece difícil argumentar que el comercio internacional ha tenido un impacto positivo neto. El transporte marítimo genera enormes cantidades de emisiones y contaminación, y muchas cadenas de suministro globales siguen siendo responsables de deforestación masiva.
Tu análisis sobre la relación entre comercio internacional, sostenibilidad y rentabilidad es muy completo, especialmente al resaltar su vínculo con los ODS y la importancia de la facilitación digital. Me parece clave tu mención al papel de la UNCTAD y la necesidad de reformas en la OMC, ya que la integración de objetivos ambientales en las reglas comerciales puede marcar una diferencia estructural. Sumando a tu punto, creo que también es fundamental que estas políticas incluyan mecanismos de medición de impacto claros, de modo que no solo se implementen iniciativas “verdes”, sino que se verifique su efectividad real en la reducción de emisiones y el uso responsable de recursos. Además, los países en desarrollo podrían beneficiarse de alianzas estratégicas que combinen financiamiento verde y capacitación técnica, asegurando que la transición sea inclusiva y competitiva a nivel global.
BorrarAnyi Juliet Alzate Aristizabal
BorrarEstoy de acuerdo con la implementación de políticas que mencionas, es real, necesitamos un marco legal y regulatorio que incluya la implementación de leyes que condiciones procesos de contaminación, gestión de residíos, uso de recursos naturales y de protección de ecosistemas, así mismo que se incentive la innovación de tecnologías limpias con apoyo políticos de inversión en el país, inversiones que promuevan la energía renovable.
¿Puede el comercio internacional ser sostenible y rentable al mismo tiempo?
ResponderBorrarEl comercio internacional tiene la capacidad de ser, simultáneamente, sostenible y rentable, siempre y cuando se implementen políticas y prácticas adecuadas que puedan alinear los objetivos sociales, económicos y medioambientales.
Viendo todo desde una perspectiva económica, el Banco Mundial destaca que el comercio impulsa el crecimiento, aumenta mejores empleos y reduce la pobreza del mundo. La liberalización comercial contribuye en promedio entre 1.0 y 1.5 puntos porcentuales al crecimiento económico, esto aumentando todos los ingresos globales de 10 a 20 % a lo largo de una década, desde el año 1990, ha mejorado los ingresos del 40 % más pobre hasta en un 50 %
Banco Mundial, facilita la colaboración de las mujeres en el mercado formal y promueve la inclusión social.
Sin embargo, el comercio internacional también puede originar externalidades negativas y significativas, tales como el incremento de emisiones contaminantes, la pérdida de biodiversidad y la intensificación de la presión sobre los recursos naturales, de acuerdo con el Banco Mundial, la extracción y el procesamiento de dichos recursos son responsables de más del 90 % de la pérdida de biodiversidad y del estrés hídrico a nivel global, así como de aproximadamente la mitad de las emisiones de gases de efecto invernadero. La implementación de políticas públicas orientadas a la promoción de bienes y servicios, el fomento de un comercio de carácter sostenible y la adopción de tecnologías con bajas emisiones de carbono pueden mitigar e incluso revertir estas externalidades. En este caso, el comercio se configura como un mecanismo estratégico para la transferencia y expansión de innovaciones tecnológicas compatibles con los objetivos climáticos y sobre todo medioambientales.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos coincide en que el desarrollo sostenible requiere equilibrar la economía, la sociedad y el medio ambiente, esto, resalta que el sector marítimo "una parte vital del comercio global" ha crecido significativamente, pero su crecimiento futuro depende de políticas coordinadas que lo vuelvan también sostenible ante el mundo.
En el ámbito institucional, organismos como la Organización Mundial del Comercio, promueven que el comercio esté integrado en estrategias nacionales de desarrollo sostenible, mostrando algunas reformas que reduzcan costos y fortalezcan la previsibilidad, diversificación y participación de las pymes en el comercio internacional,
unido en alianza con Fairtrade, que impulsa cadenas de suministro inclusivas, dignas y ambientalmente responsables, apoyando especialmente a pequeños productores y medianas empresas.
Los estudios sobre comercio con enfoque en la naturaleza, como los del International Institute for Sustainable Development (IISD), nos muestran que el intercambio comercial tiene dos caras: contribuir a la degradación de la biodiversidad o, ayudar a su recuperación. La clave está en las decisiones que se tomen, aplicar políticas alineadas con el Marco Kunming-Montreal no solo permitiría proteger la vida silvestre, sino también abrir nuevas oportunidades para un comercio más sostenible, que impulse la biodiversidad y favorezca un desarrollo equilibrado para las comunidades y el medio ambiente.
Referencias:
• Banco Mundial. (s. f.). Visión general del comercio. Banco Mundial. Recuperado el 10 de agosto de 2025, de https://www.worldbank.org/en/topic/trade/overview
• Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos. (2025, 2 de junio). Six OECD policy priorities for a healthy and productive ocean. OECD. https://www.oecd.org/en/blogs/2025/05/six-oecd-policy-priorities-for-a-healthy-and-productive-ocean.html
• International Institute for Sustainable Development. (2024, 15 de marzo). Trade and biodiversity: Opportunities for alignment. IISD. https://www.iisd.org/articles/trade-biodiversity
Hola compañero,
BorrarMe parece muy completa tu revisión de las diferentes perspectivas institucionales. Sin embargo, hay algo que me genera dudas cuando leo tus cifras del Banco Mundial sobre los beneficios del comercio.
Mencionas que la liberalización comercial ha mejorado los ingresos del 40% más pobre hasta en un 50% desde 1990, pero me pregunto: ¿estos beneficios realmente se han distribuido de manera equitativa? Porque he visto estudios que sugieren que aunque el comercio internacional sí genera crecimiento agregado, muchas veces los beneficios se concentran en ciertos sectores o regiones, mientras que otros quedan excluidos o incluso perjudicados.
Por ejemplo, cuando hablas de la participación de las pymes en el comercio internacional, creo que ahí está uno de los puntos más complicados. En mi experiencia revisando casos de empresas pequeñas, los costos de entrada para cumplir con certificaciones ambientales internacionales pueden ser prohibitivos. Una cosa es que Fairtrade promueva cadenas inclusivas, pero otra muy distinta es que los pequeños productores puedan realmente acceder a esos mercados sin un apoyo significativo.
Me parece pertinente tu aporte porque relacionas la dualidad del comercio internacional, resaltando tanto su potencial para generar crecimiento y bienestar como los riesgos ambientales asociados. Coincido en que la clave está en las decisiones políticas y en la adopción de tecnologías limpias. Un ejemplo inspirador es Noruega, que ha utilizado políticas públicas y financiamiento verde para transformar su sector marítimo en uno de los más sostenibles del mundo, minimizando emisiones sin perder competitividad. En el caso de Colombia, integrar marcos internacionales como el Kunming-Montreal en las estrategias comerciales podría abrir oportunidades en mercados que priorizan la biodiversidad, especialmente en productos agrícolas y forestales certificados. Considero interesante reflexionar sobre cómo garantizar que estas transformaciones no excluyan a pequeños productores. ¿Consideras que el acceso a financiamiento verde y capacitación tecnológica está hoy al alcance de las PYMES en el país o es todavía una brecha importante?
BorrarEn mi opinión, considero que la respuesta es sí, el comercio internacional puede ser sostenible y rentable al mismo tiempo, pero esto solo si existe una integración real entre políticas públicas claras, estrategias empresariales responsables y cooperación internacional efectiva. No se trata únicamente de exportar o importar productos con menos impacto ambiental, sino de transformar todo el sistema productivo y comercial para que el crecimiento económico vaya de la mano con la protección del medio ambiente y el bienestar social.
ResponderBorrarLa OCDE (2024) señala que la armonización de normativas ambientales y la eliminación de barreras al comercio de bienes y servicios sostenibles son pasos esenciales para esta meta. Esto no solo protege el medio ambiente, sino que impulsa la innovación tecnológica y abre nuevas oportunidades de negocio para las empresas que decidan adaptarse a estos estándares. Un ejemplo claro son los acuerdos comerciales que incluyen cláusulas verdes, las cuales premian a los productores sostenibles con acceso preferencial a mercados internacionales.
Por su parte, la ONUDI (2023) destaca que las cadenas de valor sostenibles —basadas en eficiencia energética, uso responsable de recursos y adopción de tecnologías limpias— incrementan la competitividad global. Esto demuestra que sostenibilidad y rentabilidad no son objetivos excluyentes, sino complementarios. De hecho, cada vez más empresas descubren que adoptar prácticas sostenibles no solo mejora su reputación, sino que reduce costos operativos a largo plazo.
El Banco Mundial (2022), a través de instrumentos como los bonos verdes, ha evidenciado que es posible movilizar grandes cantidades de capital hacia proyectos responsables sin sacrificar rendimientos financieros, generando beneficios tanto económicos como ambientales.
En el ámbito académico, investigaciones recientes (Frontiers in Environmental Science, 2025) muestran que el comercio verde reduce emisiones siempre que se acompañe de políticas estables y diversificación productiva. Asimismo, estudios bajo el marco metacoupling (Springer, 2025) demuestran que las dimensiones económica, social y ambiental están interconectadas, y que un enfoque integral es clave para maximizar beneficios y minimizar impactos negativos.
A partir de esta evidencia, considero que para que el comercio internacional sea sostenible y rentable se deben cumplir tres condiciones fundamentales:
1. Regulación internacional coherente, con estándares ambientales unificados.
2. Innovación y tecnología limpia, para optimizar procesos y reducir residuos.
3. Demanda consciente y financiamiento verde, que premien a las empresas responsables.
En conclusión, la sostenibilidad puede convertirse en una gran ventaja competitiva global si los gobiernos, las empresas y los consumidores asumen compromisos claros. El reto no es elegir entre rentabilidad o sostenibilidad, sino aprender a integrarlas de manera estratégica para lograr un futuro próspero y equilibrado.
¿Qué opinan ustedes? ¿Creen que las políticas actuales en nuestro país están alineadas con esta visión de comercio internacional sostenible?
Hola, compañera Juliana,
BorrarMe parece muy sólido tu análisis, especialmente las tres condiciones que planteas al final. Sin embargo, me surge una duda importante cuando leo sobre la "regulación internacional coherente" que mencionas como primera condición.
¿No crees que estamos siendo un poco optimistas al asumir que los países van a llegar fácilmente a acuerdos sobre estándares ambientales unificados? Digo esto porque he visto que en la práctica, los intereses económicos nacionales muchas veces chocan con los compromisos ambientales globales.
Por ejemplo, cuando mencionas los bonos verdes del Banco Mundial, es cierto que han movilizado mucho capital, pero también he leído que hay problemas de "greenwashing", es decir, proyectos que se etiquetan como verdes pero en realidad no tienen tanto impacto ambiental. Esto me hace pensar: ¿cómo podemos estar seguros de que las empresas están realmente transformando sus procesos y no solo maquillando sus operaciones para acceder a estos mercados?
Otra cosa que me llama la atención es el tema de los costos de transición. Tú dices que las prácticas sostenibles reducen costos operativos a largo plazo, y estoy de acuerdo, pero ¿qué pasa con las empresas pequeñas y medianas, especialmente en países en desarrollo? Los costos iniciales para adoptar tecnologías limpias o conseguir certificaciones pueden ser muy altos. ¿No corremos el riesgo de que solo las empresas grandes puedan acceder a estos mercados "verdes", creando más desigualdad?
Y sobre tu pregunta final, creo que en Colombia estamos bastante lejos de esa visión integrada que planteas. Tenemos algunas iniciativas interesantes como el programa de bioeconomía, pero me parece que falta mucha coordinación entre ministerios y, sobre todo, apoyo real para que las empresas pequeñas puedan hacer la transición.
¿Qué piensas sobre estos desafíos? ¿Crees que hay formas de superarlos o son obstáculos demasiado grandes para esa integración estratégica que mencionas?
Tu análisis sobre sostenibilidad y rentabilidad en el comercio internacional es sólido y bien fundamentado. Me parece especialmente acertado el énfasis que haces en las certificaciones internacionales como herramientas para acceder a mercados exigentes. Quisiera complementar tu aporte mencionando que, según la UNCTAD (2023), los acuerdos comerciales modernos están incorporando cláusulas ambientales vinculantes, lo que obliga a los países a adaptar sus políticas productivas. Esto no solo mejora la trazabilidad y la transparencia, sino que también reduce el riesgo de “greenwashing”. En este contexto, la sostenibilidad deja de ser una opción ética para convertirse en una exigencia estratégica. ¿Crees que Colombia está preparada para cumplir con estos estándares en todos sus sectores exportadores?
Borrar¿Puede el comercio internacional ser sostenible y rentable al mismo tiempo?
ResponderBorrarCordial saludo, compañeros y profesor:
Creo que sí es posible, aunque no siempre es fácil de lograr. He estado revisando algunos reportes y me parece que hay evidencia bastante convincente de que cuidar el ambiente puede ir de la mano con hacer buenos negocios.
Por ejemplo, me llamó la atención un reporte de la OCDE del año 2023 que menciona que los proyectos verdes han creado millones de empleos, especialmente en países en desarrollo. No recuerdo la cifra exacta, pero era algo así como 10 millones entre 2019 y 2023. Lo interesante es que muchos de estos trabajos se dieron en economías emergentes, no solo en países ricos. Alemania y Costa Rica son casos que me parecen interesantes porque lograron reducir emisiones mientras sus sectores verdes crecían económicamente.
La ONUDI también tiene datos sobre la industria textil en Europa que adopto modelos circulares. Aparentemente lograron ahorrar bastante en materiales y reducir emisiones al mismo tiempo. Pero lo que más me llama la atención es que estas empresas pudieron acceder a mercados que antes no podían, especialmente en Asia, donde ahora piden certificaciones ambientales. Eso les trajo más ingresos.
El tema del financiamiento sostenible también es importante. El Banco Mundial dice que en 2023 se movieron como 4.7 billones de dólares en este tipo de financiamiento. Con esa plata se han hecho proyectos como plantas solares en India que no solo generan empleos, sino que reducen la dependencia del petróleo y el carbón.
Hay un estudio del Journal of International Business Studies de 2022 que encontró algo interesante: las empresas que integran temas ambientales y sociales (ESG) desde el principio tienden a ser más rentables a largo plazo que las que no lo hacen. Esto tiene sentido porque evitan multas y atraen consumidores que se preocupan por el ambiente. El mecanismo europeo de ajuste de carbono es un buen ejemplo las empresas que se adelantaron y adoptaron procesos más limpios no tienen que pagar costos extra y pueden seguir vendiendo en Europa sin problemas.
Indonesia con el aceite de palma y la certificación RSPO es otro caso que me parece relevante. Lograron aumentar el valor de sus exportaciones mientras frenaban la deforestación. India también está haciendo cosas interesantes con energía solar financiada con bonos verdes.
En mi opinión, lo que muestran estos casos es que cuando se planifica bien desde el principio, incluyendo criterios ambientales en las políticas comerciales, no solo es posible ser sostenible y rentable - es que probablemente te da ventajas competitivas. La innovación, ser más eficiente y poder entrar a nuevos mercados son beneficios que vienen con hacer las cosas de manera más sostenible.
Considero que presentas un análisis muy completo y bien respaldado sobre cómo la sostenibilidad y la rentabilidad pueden ir de la mano en el comercio internacional. Me parece apropiado que incluyas ejemplos concretos de países como Alemania, Costa Rica, Indonesia e India, ya que muestran que las políticas verdes no solo reducen el impacto ambiental, sino que también generan empleo, mejoran la eficiencia y facilitan el acceso a mercados más exigentes.
BorrarConcuerdo en que el financiamiento sostenible y los estándares internacionales son herramientas clave para impulsar este cambio. Además, estoy de acuerdo en que integrar criterios ESG desde el inicio no solo ayuda a prevenir sanciones, sino que también fortalece la competitividad a largo plazo. En mi opinión, la sostenibilidad, cuando se incorpora de forma estratégica, deja de ser un costo y se convierte en una inversión que impulsa la innovación, abre nuevos mercados y mejora la posición de las empresas en el comercio global.
BorrarTu aporte es muy completo y me parece acertado que hayas respaldado tu postura con datos recientes de la OCDE, la ONUDI y el Banco Mundial. Los ejemplos que mencionas, como Alemania, Costa Rica, Indonesia e India, ayudan a visualizar que la sostenibilidad no es un obstáculo, sino una ventaja cuando se integra de forma estratégica. Me llamó la atención el dato sobre el financiamiento sostenible y cómo este impulsa proyectos que generan empleo y reducen la dependencia de energías contaminantes. También es interesante tu referencia al mecanismo europeo de ajuste de carbono, que muestra cómo adelantarse a las regulaciones puede evitar costos y mantener la competitividad. Creo que un aspecto para seguir explorando sería cómo los países en desarrollo pueden acceder más fácilmente a este tipo de financiamiento y certificaciones, ya que eso podría acelerar la adopción de modelos sostenibles en el comercio internacional.
Tu texto está bastante bien estructurado, con ejemplos concretos y datos que refuerzan tu postura, pero para debatir yo diría que tienes un enfoque muy optimista y podrías anticipar o reconocer las posibles objeciones para que tu argumento sea más sólido, Es importante mencionar las dificultades como los altos costos iniciales, falta de infraestructura, barreras tecnológicas o resistencia política en algunos países. Si los reconoces y luego explicas cómo superarlos, tu argumento gana fuerza.
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ResponderBorrar¿Puede el comercio internacional ser sostenible y rentable al mismo tiempo?
ResponderBorrarEl comercio internacional, históricamente, ha sido un motor de crecimiento económico, generando oportunidades de inversión, ampliando mercados y permitiendo el acceso a bienes y servicios que no siempre se producen localmente. Sin embargo, en las últimas décadas ha surgido un desafío fundamental: ¿es posible mantener la rentabilidad económica y, al mismo tiempo, garantizar la sostenibilidad ambiental y social?
La respuesta es sí, pero requiere un cambio profundo en las prácticas comerciales y productivas. La sostenibilidad en el comercio internacional implica adoptar políticas y estrategias que reduzcan el impacto ambiental, respeten los derechos laborales y promuevan un desarrollo económico equilibrado entre países. Esto no significa renunciar a la rentabilidad; por el contrario, cada vez más empresas comprenden que operar de manera sostenible mejora su reputación, fideliza a los clientes y abre nuevos mercados que valoran la responsabilidad social y ambiental.
Ejemplos concretos se observan en sectores como la agricultura sostenible, donde productos certificados (café orgánico, cacao de comercio justo) obtienen mejores precios en mercados internacionales, garantizando al mismo tiempo ingresos dignos para los productores y la preservación de ecosistemas. Del mismo modo, la transición hacia energías renovables y tecnologías limpias está generando industrias altamente rentables que, además, reducen la huella de carbono global.
No obstante, para que esta compatibilidad entre sostenibilidad y rentabilidad sea una realidad generalizada, es necesaria la cooperación entre gobiernos, organismos internacionales y empresas privadas. Las políticas comerciales deben incluir incentivos fiscales para exportaciones sostenibles, aranceles diferenciados según el impacto ambiental y regulaciones claras que eviten el “greenwashing” o lavado verde.
En conclusión, el comercio internacional puede ser simultáneamente rentable y sostenible si se integra la responsabilidad ambiental y social como eje central de las estrategias empresariales y de política pública. Esto no es solo un imperativo ético, sino también una oportunidad de innovación y competitividad en un mercado global que cada vez más valora el consumo consciente y responsable.
Considero que planteas una visión equilibrada sobre la compatibilidad entre rentabilidad y sostenibilidad en el comercio internacional, concuerdo con que ambas pueden coexistir si se aplican políticas y prácticas adecuadas y algo que me gusta es que destacas la necesidad de un cambio profundo en los modelos productivos y comerciales agregando criterios ambientales y sociales como elementos centrales de la estrategia empresarial.
BorrarCuando mencionas ejemplos concretos, como la agricultura sostenible y las energías renovables, siento que refuerzas la idea de que la sostenibilidad no es un obstáculo, sino una oportunidad para generar valor. Además, concuerdo con la importancia de la cooperación entre gobiernos, organismos internacionales y sector privado para crear un marco regulatorio e incentivos que favorezcan las exportaciones sostenibles y eviten prácticas engañosas como el greenwashing.
Quiero agregar que la sostenibilidad en el comercio internacional no solo es posible, sino que constituye una ventaja competitiva clave en un mercado global cada vez más consciente.
El comercio internacional es un motor clave del crecimiento económico, aunque en la actualidad enfrenta el desafío de conciliar la rentabilidad con la sostenibilidad ambiental y social. Según el Banco Mundial, ambas metas son compatibles si los países adoptan políticas comerciales inteligentes que integren objetivos de desarrollo sostenible (ODS) en sus estrategias de exportación e importación.
ResponderBorrarLa sostenibilidad en el comercio implica minimizar impactos ambientales, como emisiones, contaminación, tala excesiva de árboles, uso intensivo de recursos y promover prácticas laborales justas, sin comprometer la competitividad. La OCDE señala que la apertura comercial puede facilitar la transferencia de tecnologías verdes como los paneles solares y la tecnología circular, la diversificación productiva y la inclusión de micro, pequeñas y medianas empresas en cadenas globales de valor, generando beneficios económicos y sociales, creando incentivos para proyectos que contengan políticas que impulsen la sostenibilidad enfocada al comercio internacional.
Por su parte, la UNCTAD enfatiza que el comercio sostenible no solo contribuye a las oportunidades de trabajo decente y crecimiento económico, sino también a la producción y consumo responsables ya que al existir oportunidades laborales mejora el consumo y así ofrece oportunidades de negocio en sectores como energías renovables, economía circular y servicios ambientales. La demanda global por productos sostenibles está en aumento gracias a la generación de conciencia por parte de algunas personas, lo que convierte a la sostenibilidad en una ventaja competitiva para las empresas.
Instrumentos como los Principios de Comercio Sostenible y Financiamiento Comercial Sostenible de la Cámara de Comercio Internacional (ICC) ofrecen un marco para evaluar operaciones comerciales con criterios claros, fomentando la transparencia y atrayendo inversión responsable. Asimismo, la cooperación internacional y programas como “Aid for Trade” apoyan a países en desarrollo para que adopten estándares sostenibles y accedan a mercados internacionales de alto valor.
El comercio internacional puede ser sostenible y rentable si se combinan innovación tecnológica, incentivos, bonos, políticas coherente y colaboración entre el sector público como privado. Mas allá de ser objetivos contrapuestos, la sostenibilidad y la rentabilidad pueden reforzarse mutuamente con el fin de generar economías más sostenibles, resilientes, inclusivas y competitivas en el largo plazo.
Comparto tu postura y los ejemplos que mencionas sobre cómo la sostenibilidad y la rentabilidad pueden complementarse en el comercio internacional. Me parece muy acertada la referencia a instrumentos como los Principios de Comercio Sostenible de la ICC, porque ofrecen un marco tangible para que las empresas midan y mejoren su desempeño ambiental y social. Un ejemplo es el de Chile, que ha integrado estándares de sostenibilidad en su industria vitivinícola, logrando abrir mercados en Escandinavia y Canadá con precios superiores al promedio. Considero que, para países como Colombia, el reto está en garantizar que las PYMES accedan a estas herramientas y financiamiento verde, evitando que la sostenibilidad se convierta en una barrera de entrada. ¿Cómo crees que podría fortalecerse la unión entre gobierno, sector privado y organismos internacionales para acelerar esta transición hacia un comercio más sostenible y competitivo?
BorrarBuenas tardes compañera
BorrarPlanteas que sostenibilidad y rentabilidad pueden reforzarse, pero me pregunto si en la realidad eso es tan sencillo. Muchos países en desarrollo enfrentan dificultades para acceder a tecnologías verdes o cumplir con estándares internacionales, y eso puede convertir la sostenibilidad en una dificultad más que en una oportunidad.
Considero que antes de hablar de compatibilidad, se debería garantizar que exista un acceso equitativo a financiamiento y capacitación, que incluya desde los países en desarrollo hasta los que ya lo están. Esta sería una manera de garantizar que la sostenibilidad y rentabilidad se puedan reforzar y así se obtengan los mejores resultados.
Buenas tardes compañero, me parece importante tu aporte y también resaltar que el comercio internacional puede ser sostenible y rentable al mismo tiempo. La OCDE destaca la importancia de integrar la sostenibilidad en el comercio para garantizar beneficios a largo plazo para todos los actores involucrados. Esto implica adoptar prácticas comerciales que reduzcan el impacto ambiental y social negativo, al tiempo que se promueve la eficiencia y la competitividad.
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ResponderBorrarAunque el texto presenta argumentos sólidos y ejemplos internacionales que demuestran la viabilidad de un comercio internacional sostenible, se podría cuestionar si en Colombia existe la infraestructura, la capacidad técnica y la estabilidad normativa necesarias para replicar esos modelos con éxito. La transición hacia cadenas de suministro sostenibles implica altos costos iniciales, y muchas pequeñas y medianas empresas colombianas aún enfrentan dificultades de acceso a financiamiento, tecnología y capacitación. Además, en un contexto donde la informalidad y la inestabilidad política afectan la competitividad, implementar prácticas sostenibles podría ser un reto mayor. Por lo tanto, aunque la sostenibilidad es deseable y rentable a largo plazo, el debate debe centrarse en si el país está preparado para asumir el costo de esta transición sin sacrificar la competitividad inmediata en mercados internacionales.
BorrarEn los últimos cinco años, el comercio internacional ha cambiado aceleradamente, impulsado por la necesidad de reducir emisiones, optimizar el uso de recursos y atender la creciente demanda de consumidores que buscan productos responsables. Estudios recientes muestran que la sostenibilidad ha pasado de ser un valor añadido a convertirse en un requisito para competir en mercados internacionales, donde cada vez se valoran más los estándares ambientales y sociales.
ResponderBorrarEn el ámbito global, países como Costa Rica, Dinamarca y Nueva Zelanda han demostrado que es posible basar sus exportaciones en bienes y servicios sostenibles y, al mismo tiempo, obtener altos márgenes de rentabilidad. Costa Rica ha incrementado sus ingresos con café y piña certificados; Dinamarca es referente en exportaciones de tecnología eólica; y Nueva Zelanda ha desarrollado sistemas ganaderos con bajas emisiones, logrando abrir mercados premium que pagan más por calidad y sostenibilidad.
En Colombia, además del café, hay ejemplos notables en sectores como el de frutas exóticas. Productores de gulupa y uchuva certificados han logrado vender en Suiza y Canadá a precios hasta un 30 % superiores al promedio. Casos así confirman que la sostenibilidad no solo protege el medio ambiente y mejora las condiciones laborales, sino que también impulsa la innovación y fortalece la resiliencia de las cadenas productivas.
El desafío está en que esta transición requiere inversión, acceso a certificaciones, desarrollo tecnológico y políticas públicas coherentes que premien las buenas prácticas. Sin embargo, la experiencia internacional demuestra que, a mediano y largo plazo, los beneficios superan con creces los costos iniciales: ahorro energético, reducción de residuos, acceso a incentivos fiscales, mayor reputación y apertura de nuevos mercados, la sostenibilidad y rentabilidad no son conceptos opuestos. Cuando se integran en la estrategia comercial, se convierten en aliados para construir economías más competitivas, justas y preparadas para el futuro. Colombia tiene la oportunidad de diversificar su oferta exportadora hacia productos y servicios que, además de generar ingresos, contribuyan al bienestar social y ambiental.
En mi opinión, el comercio internacional sí puede ser sostenible y rentable cuando la sostenibilidad se asume como una inversión estratégica. La innovación, la certificación responsable y el compromiso social son palancas que impulsan el valor y no frenos para las empresas.
Coincido con tu aporte sobre la sostenibilidad como inversión estratégica y no como un costo. Incluso, la tendencia internacional asegura que consumidores y mercados valoran cada vez más productos con certificaciones ambientales y sociales que se puedan verificar. Un ejemplo adicional es el caso de Países Bajos, que ha fortalecido su posición exportadora en horticultura gracias a innovaciones en agricultura de precisión que minimizan el uso de agua y pesticidas. En Colombia, más allá de frutas exóticas, sectores como el cacao fino de aroma y las flores con certificación podrían potenciarse para acceder a nichos premium. Considero que es clave reflexionar sobre cómo articular al sector privado, la academia y el Estado para facilitar acceso a tecnología y certificaciones, especialmente a pequeños productores. ¿Crees que en Colombia existe la infraestructura institucional suficiente para acompañar a las empresas en esta transición sostenible sin que pierdan competitividad a corto plazo?
BorrarTu análisis es muy acertado, especialmente al destacar casos concretos como los de Costa Rica, Dinamarca y Nueva Zelanda, que demuestran que la sostenibilidad y la rentabilidad pueden coexistir. Me parece muy valioso que también incluyas ejemplos colombianos, como los productores de gulupa y uchuva, que han encontrado en la certificación una puerta de acceso a mercados internacionales con mejores precios. Esto refuerza la idea de que la sostenibilidad no es solo un compromiso ambiental, sino también una ventaja competitiva. Creo que un punto adicional que podríamos considerar es cómo facilitar el acceso de pequeños y medianos productores a la tecnología y a las certificaciones, ya que muchas veces las barreras de entrada limitan su participación. Si Colombia logra fortalecer ese aspecto, podríamos ampliar aún más la oferta exportadora sostenible y aprovechar mejor las oportunidades globales.
BorrarBuena tarde compañero, su análisis ilustra muy bien cómo casos de éxito, tanto internacionales como colombianos, demuestran que la sostenibilidad puede ser una ventaja competitiva real. Complementaría con un aspecto clave que señala el Banco Mundial: la necesidad de fortalecer la trazabilidad digital en las cadenas de suministro. Esto no solo mejora la transparencia y el acceso a mercados con altos estándares, sino que también reduce el riesgo de exclusión por falta de información verificable. Además, iniciativas de asociatividad entre pequeños productores podrían facilitar el acceso conjunto a certificaciones y compartir costos de innovación.
BorrarEuyanith, tu análisis es muy completo y enriquecedor, especialmente al destacar ejemplos concretos de países que han logrado integrar sostenibilidad y rentabilidad. Me parece relevante que hayas mencionado el caso de Colombia con las frutas exóticas certificadas, ya que demuestra que no es un desafío exclusivo de países desarrollados. Coincido en que la certificación y la innovación son elementos clave, pero añadiría que la cooperación internacional también puede acelerar este proceso. Programas de asistencia técnica y transferencia de tecnología, como los impulsados por la ONUDI o la FAO, pueden ayudar a pequeños productores a cumplir estándares globales sin que los costos sean una barrera. Además, el fortalecimiento de las alianzas público-privadas permitiría generar incentivos más efectivos para el comercio sostenible. Tu planteamiento reafirma que, más que un costo, la sostenibilidad es una ventaja competitiva en mercados cada vez más exigentes.
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BorrarEl comercio internacional ha sido históricamente una fuente de crecimiento económico, expandiendo los ingresos globales, con un aumento del 24 % a nivel mundial, y del 50 % para los sectores de bajos recursos desde 1990, y contribuyendo a la reducción de la pobreza y la inclusión laboral, especialmente femenina.
ResponderBorrarSin embargo, este modelo tradicional ha generado externalidades negativas: la aceleración del cambio climático por la contaminación atmosférica, la explotación de recursos y la concentración de beneficios en países desarrollados. Por lo tanto, surge la necesidad de replantear el comercio internacional bajo una lógica que integre la sostenibilidad ambiental y la equidad social sin sacrificar la rentabilidad.
Organismos como la OCDE han identificado formas de incentivar el comercio de bienes y servicios ambientales, como energía renovable, materiales circulares o tecnologías limpias, a través de acuerdos comerciales que no deforman los mercados. También, políticas comerciales vinculadas a estrategias de cadena de suministro sostenible han sido adoptadas por múltiples países, marcando tendencia en la gobernanza ambiental internacional.
Otro avance significativo es el Acuerdo sobre Clima, Comercio y Sostenibilidad (ACCTS), firmado el 15 de noviembre de 2024 por Costa Rica, Islandia, Nueva Zelanda y Suiza. Este elimina aranceles a cientos de bienes ambientales y promueve el combate al cambio climático.
La aceptación de prácticas verdes, como certificaciones de cero emisiones, empaques circulares o el uso de energías renovables, representa una inversión con retornos a mediano y largo plazo: mejora de acceso a mercados exigentes, reducción de costos operativos y fortalecimiento de marca.
Sin embargo, el Banco Mundial advierte que políticas verdes sesgadas pueden perjudicar a los países menos desarrollados si presentan falencias en el financiamiento o capacidades tecnológicas adecuadas. Por esto, se requieren mecanismos como créditos verdes, apoyo técnico y acuerdos adaptativos para evitar una “desigualdad” entre naciones desarrolladas y en vía de desarrollo.
La sostenibilidad es compatible con la rentabilidad, siempre que exista un entorno de políticas planificado asertivamente: instrumentos como bonos verdes, financiamiento climático, política comercial alineada con los ODS y cooperación técnica internacional permiten que empresas y países opten por caminos verdes sin abdicar de su competitividad.
Al mismo tiempo, un enfoque territorial, muestra que el comercio tiene efectos complejos y que su sostenibilidad exige visión integral, que incluya dimensiones económicas, sociales y ecológica
Podemos concluir que el comercio internacional sostenible y rentable no solo es posible, sino necesario para enfrentar desafíos globales de pobreza, cambio climático y desigualdad. La clave está en diseñar políticas inclusivas, financiamiento accesible y acuerdos que promuevan el crecimiento verde como una oportunidad, no como una amenaza.
Bibliografía:
• Banco Mundial. (4 de abril de2022). Comercio. Panorama general. https://www.bancomundial.org/es/topic/trade/overview
• Frezal, C., & Deuss, A. (12 de febrero de 2025). Medidas relacionadas con el comercio vinculadas a la sostenibilidad ambiental de la agricultura: Un inventario y tipología. OCDE. https://www.oecd.org/en/publications/trade-related-measures-linked-to-the-environmental-sustainability-of-agriculture_ebfdca09-en.html
• Elka Pangestu, M. (9 de febrero de 2023). Comercio verde para el desarrollo. World Bank Blogs. https://blogs.worldbank.org/en/voices/greening-trade-development
• Webbyanna, B. (3 de julio de 2025). Glosario de finanzas climáticas empresariales de Vogue. Vogue Business. https://www.voguebusiness.com/story/sustainability/the-vogue-business-climate-finance-glossary-the-hidden-cost
• BBVA. (12 de enero de 2025). Bonos verdes: qué son y cómo funcionan. https://www.bbva.com/es/sostenibilidad/bonos-verdes-que-son-que-financian/
Buenas tardes compañera
BorrarTu aporte en que el comercio internacional puede ser sostenible y rentable y que acuerdos como el ACCTS son pasos importantes, me parecen muy acertados y alineados con la realidad. Pero considero que son avances que todavía muchos de los países en desarrollo, no cuentan con el financiamiento ni la tecnología para cumplir con estos estándares tan altos.
Creo que si no se incluyen mecanismos de apoyo y no se tienen en cuenta economías pequeñas, se corre el riesgo de que el comercio verde beneficie solo a las economías más fuertes y no a las demás, lo cual haría que aumente la desigualdad.
Estoy de acuerdo con tu aporte, pero también me gustaría que relacionara compañero la importancia de La ONUDI que también apoya el fortalecimiento de los servicios de asesoría empresarial para que las empresas puedan cumplir mejor sostenibilidad, la responsabilidad social corporativa En cuanto a la conectividad con los mercados, la ONUDI apoya a empresas y exportadores para que se incorporen a las cadenas de suministro globales y desarrollen alianzas comerciales y empresariales. Cuando es necesario, la ONUDI obtiene otros servicios de organismos asociados.
BorrarBuenas noches compañeros, tu análisis es muy completo, especialmente por la inclusión de datos concretos y ejemplos como el ACCTS, que demuestran avances reales hacia un comercio más verde. Coincido en que los incentivos como créditos verdes y bonos climáticos son esenciales para que los países en desarrollo puedan participar activamente sin perder competitividad. Me parece muy valioso que plantees el riesgo de desigualdad si no se garantiza financiamiento y transferencia tecnológica.
BorrarLa respuesta es clara: sí, siempre que haya un marco institucional adecuado, innovación tecnológica y compromiso global. El comercio internacional posee un potencial significativo para impulsar una economía verde que combine rentabilidad con sostenibilidad.
ResponderBorrarEn primer lugar, un sistema comercial internacional estable y previsible incentiva la inversión y la innovación en tecnologías limpias. Esto es fundamental para el desarrollo sostenible, ya que facilita el cambio tecnológico necesario para una economía verde. La Organización Mundial del Comercio (OMC) ha reconocido este vínculo al promover normas multilaterales que armonizan la apertura comercial con la protección medioambiental.
Además, iniciativas como el comercio de bienes medioambientales —paneles solares, turbinas eólicas, tecnologías verdes— representan oportunidades reales de crecimiento. Sin embargo, su habilitación depende de políticas comerciales bien diseñadas, como una "lista viva" de bienes ambientales en negociaciones multilaterales.
Organismos internacionales como la OCDE, la ONUDI y el Banco Mundial respaldan esta visión. La OCDE encuentra que la integración de criterios ecológicos en el comercio puede impulsar tanto la competitividad como la sostenibilidad. Según la ONUDI, el comercio sostenible favorece la innovación tecnológica, la eficiencia de recursos y la creación de empleos verdes. El Banco Mundial documenta cómo los países que adoptan políticas de comercio verde atraen más inversión extranjera, particularmente en sectores como energías renovables y manufactura ecológica.
No obstante, persisten desafíos: altos costos iniciales, desigualdades en la capacidad tecnológica y financiera de los países, y barreras normativas. Para superarlos, se requieren mecanismos de cooperación internacional, transferencia de tecnología, financiamiento verde y políticas públicas que faciliten la transición, especialmente para países en desarrollo.
En síntesis, el comercio internacional puede ser rentable y sostenible simultáneamente, siempre que se articule mediante normativas robustas, innovación tecnológica y cooperación internacional. La sostenibilidad no compite con la rentabilidad: la potencia y rentabilidad futura del comercio global dependerá de su capacidad para generar valor económico sin comprometer el medio ambiente ni el bienestar social.
Buenas tardes, compañero
BorrarEstoy de acuerdo contigo en que un marco institucional sólido y la innovación tecnológica son elementos clave para lograr que el comercio internacional sea sostenible y rentable. Pero me surge una pregunta ¿realmente las reglas multilaterales y las políticas comerciales actuales están lo suficientemente avanzadas como para responder a la crisis ambiental actual? Ya que, de no ser así, se haría necesario implementar nuevas medidas.
Considero que el desafío no es solo diseñar políticas, sino garantizar que se apliquen con la misma fuerza en todos los niveles y regiones, para así evitar que la sostenibilidad se convierta en un privilegio más, que en un estándar global.
Buenas tardes compañero, su planteamiento refleja muy bien cómo un marco institucional sólido y la innovación tecnológica son ejes centrales para lograr un comercio verde. Me gustaría sumar que, además de la “lista viva” de bienes ambientales, sería útil incorporar acuerdos de cooperación en capacitación técnica para países en desarrollo. Según la UNCTAD, las brechas de conocimiento limitan la adopción de tecnologías limpias incluso cuando hay acceso a financiamiento. Asimismo, la creación de corredores logísticos verdes puertos y rutas con bajas emisiones podría reducir el impacto ambiental del transporte marítimo, uno de los grandes emisores del comercio global.
BorrarIntegrar modelos de economía circular en las cadenas globales de valor permite reducir el uso de recursos y minimizar residuos, lo que fortalece tanto la competitividad como la sostenibilidad.
BorrarHerramientas como los bonos verdes, fondos climáticos y líneas de crédito preferenciales pueden facilitar la transición hacia un comercio más sostenible, especialmente para pymes exportadoras.
El uso de certificaciones internacionales, huellas de carbono verificadas y sistemas de trazabilidad digital mejora la transparencia y permite a los consumidores y empresas tomar decisiones informadas, reforzando la demanda de bienes sostenibles.
Un comercio sostenible no solo debe proteger el medio ambiente, sino también garantizar empleos dignos y equitativos, evitando que la transición verde aumente las desigualdades entre países y sectores.
¿Puede el comercio internacional ser sostenible y rentable al mismo tiempo?
ResponderBorrarEl comercio internacional si puede ser sostenible y rentable al mismo tiempo, pero siempre y cuando se implementen buenas políticas. Es importante tener presente que no es de forma automática, requiere de tiempo y su base está en decisiones bien planeadas.
Según datos recientes del Banco Mundial y la OCDE cuando un país participa activamente en el intercambio global, mejora su productividad, fomenta la innovación y logra acceder a más y mejores productos. Además, las empresas pueden reducir costos al producir a gran escala y al usar tecnologías desarrolladas en otros países; lo anterior confirma que el comercio internacional es una herramienta potente para generar ingresos y desarrollo.
El desafío está en que no todo comercio es automáticamente sostenible, la explotación de recursos naturales, el transporte marítimo de largas distancias y la falta de controles ambientales pueden generar emisiones y daños irreversibles. Para mitigar estos riesgos, organismos como la ONUDI y la OCDE sugieren integrar cláusulas ambientales en los acuerdos comerciales, incentivar la economía circular y promover certificaciones verdes para los productos que cruzan fronteras.
Los datos demuestran que la sostenibilidad no reduce la rentabilidad, sino que la transforma. Las empresas que utilizan prácticas responsables suelen ganar la confianza de los consumidores, acceden a mercados con altas regulaciones y reciben apoyo de inversionistas; la clave está en diseñar políticas coherentes, equilibradas y coordinadas.
Un ejemplo concreto de que sostenibilidad y rentabilidad pueden ir de la mano es el comercio de café con certificación de comercio justo. En varios países latinoamericanos, este modelo ha permitido a pequeños productores obtener mejores precios, acceder a mercados europeos , proteger los suelos y reducir el uso de agroquímicos.
La OCDE resalta la necesidad de alinear subsidios, regulaciones y facilidades comerciales con objetivos de sostenibilidad, maximizando beneficios y minimizando riesgos. Además, acuerdos multilaterales que incluyan normas ambientales y apertura de mercados son fundamentales para conseguir un sistema comercial justo, eficaz y sostenible.
Conclusión:
El comercio internacional si puede ser sostenible y rentable al mismo tiempo; pero se debe tener claro que requiere de políticas, cooperación internacional y una visión a largo plazo.
Coincido plenamente con su análisis: la sostenibilidad y la rentabilidad pueden coexistir si las políticas están bien diseñadas y respaldadas por cooperación internacional. Me gustaría complementar con un punto que la OCDE y la UNCTAD han señalado recientemente: la importancia de incluir mecanismos de financiamiento verde accesible para PYMES exportadoras. Muchas veces, los productores pequeños tienen la voluntad de adoptar prácticas sostenibles, pero carecen de recursos para certificaciones o tecnologías limpias. Programas como el Trade Facilitation Agreement pueden combinarse con fondos climáticos internacionales para cubrir estos costos iniciales. Además, promover acuerdos de reconocimiento mutuo de certificaciones verdes entre países reduciría trámites y abriría más mercados sin duplicar procesos.
BorrarPara que las empresas adopten prácticas sostenibles, se requieren instrumentos como bonos verdes, fondos climáticos y créditos preferenciales, especialmente para pymes exportadoras.
BorrarLa implementación de certificaciones ambientales, huella de carbono y trazabilidad digital en las cadenas de valor puede mejorar la competitividad internacional y reforzar la confianza del consumidor.
La sostenibilidad debe abarcar no solo lo ambiental sino también lo social, asegurando empleos dignos, equitativos y el respeto a derechos laborales dentro de las cadenas globales de valor.
Integrar el comercio internacional con los ODS permite que la rentabilidad se complemente con metas de reducción de emisiones, protección de ecosistemas y equidad global.
Buen día a todos, a continuación presento mi contribución sobre el tema. El comercio global tiene la capacidad de ser, al mismo tiempo, sostenible y lucrativo, siempre que existan políticas públicas alineadas y un genuino compromiso por parte del sector privado. En la práctica, el comercio puede acelerar la difusión de tecnologías limpias, facilitar el acceso a productos ambientales (como paneles solares, turbinas eólicas y tecnologías de eficiencia energética) y fomentar mercados para bienes que aporten valor ambiental, lo que, a su vez, puede incrementar la inversión privada y generar empleo en industrias verdes.
ResponderBorrarNo obstante, esta combinación no se da de manera automática. Existen obstáculos significativos: los altos costos iniciales para adoptar nuevas tecnologías, la escasez de financiamiento accesible para pequeñas y medianas empresas, las limitaciones de capacidad técnica en naciones en desarrollo y posibles tensiones comerciales debido a estándares y certificaciones diferentes. Para que la transición sea rentable, las políticas deben abordar estos impedimentos: incentivos fiscales temporales, financiamiento climático dirigido a PYMES, programas de transferencia de tecnología y mecanismos de cooperación técnica a nivel internacional.
Los organismos multilaterales han señalado que el comercio puede ser un impulsor de la transición hacia una economía verde y que las políticas comerciales y ambientales pueden reforzarse mutuamente si se diseñan de forma coordinada. Asimismo, las políticas industriales "verdes" pueden facilitar la conversión de ventajas comparativas en capacidades productivas sostenibles que generen empleo y mayor valor agregado. Estas evidencias indican que el principal reto no es técnico, sino que se relaciona con la gobernanza y el financiamiento: cómo integrar las políticas comerciales, ambientales y de desarrollo productivo para apoyar a los productores y trabajadores.
Propuestas concretas:
1) Eliminar barreras arancelarias y no arancelarias para productos ambientales clave.
2) Establecer líneas de crédito entre el sector público y privado para inversiones en tecnologías limpias.
3) Promover la certificación y la trazabilidad mediante apoyo técnico a los productores rurales.
4) Aprovechar convenios regionales para unificar estándares y facilitar el acceso a mercados verdes.
5) Acompañar la transición con programas de formación y protección social para los trabajadores de sectores en transformación.
En resumen, el comercio internacional puede ser tanto sostenible como rentable, pero esto requiere un liderazgo gubernamental, incentivos a la innovación y mecanismos de cooperación internacional que respalden a los productores, especialmente en países en desarrollo.
Buenas tardes compañero, estoy de acuerdo con tu aporte ya que La digitalización sigue siendo un pilar fundamental del comercio electrónico internacional el comercio electrónico se consolidará como uno de los principales motores de crecimiento global. La adopción de tecnologías como el blockchain y la inteligencia artificial permitirá mayor trazabilidad y transparencia en las operaciones internacionales, mientras que plataformas de pago y logística digital facilitan la expansión hacia nuevos mercados, especialmente para las pymes.
BorrarCoincido plenamente con tu planteamiento de que la sostenibilidad y la rentabilidad en el comercio internacional dependen de una combinación de políticas públicas coherentes y compromiso empresarial. Me parece muy relevante que hayas mencionado las barreras iniciales, como los altos costos tecnológicos y la falta de financiamiento para PYMES, ya que son precisamente estos factores los que frenan la adopción de prácticas verdes en países en desarrollo. Complementando tu propuesta, considero que también es clave invertir en infraestructura logística sostenible, como puertos y sistemas de transporte de bajas emisiones, ya que el comercio internacional depende en gran medida de estas redes. Además, sería útil incluir incentivos para que las empresas midan y reporten su huella de carbono, lo que podría aumentar la transparencia y la confianza de los consumidores.
Borrar¿Puede el comercio internacional ser sostenible y rentable al mismo tiempo?
ResponderBorrarSí, el comercio internacional puede ser sostenible y rentable al mismo tiempo, es un compromiso que debemos asumir todos, tanto desde las empresas como desde nuestro rol como consumidores. En el caso del comercio internacional, la responsabilidad es doble, porque muchas veces estamos hablando de procesos logísticos complejos que tienen un impacto significativo en el medio ambiente. Las decisiones sobre cómo producir, cómo transportar y con quiénes operar deben tener en cuenta ese impacto. Lo mismo aplica a nuestro comportamiento como consumidores. Algo tan simple como elegir productos de empresas comprometidas con el medio ambiente o evitar la compra innecesaria de plásticos de un solo uso puede tener una consecuencia positiva. Cuando uno empieza a tomar conciencia del efecto que esas decisiones tienen hoy y pueden tener en el futuro, inevitablemente las empieza a aplicar en todos los ámbitos de su vida.El comercio exterior es parte esencial de la cadena de valor de casi todos los productos. Es muy raro encontrar un producto que se fabrique enteramente en un solo país. En ese contexto, el desafío es hacer que esa cadena sea lo más eficiente y sustentable posible. Desde minimizar emisiones en el transporte internacional hasta digitalizar procesos para reducir el consumo de papel, hay muchas formas de aportar a esa transformación. Los datos demuestran que la sostenibilidad no reduce la rentabilidad, sino que la transforma. Las empresas que utilizan prácticas responsables suelen ganar la confianza de los consumidores, acceden a mercados con altas regulaciones y reciben apoyo de inversionistas; la clave está en diseñar políticas coherentes, equilibradas y coordinadas.
Un ejemplo concreto de que sostenibilidad y rentabilidad pueden ir de la mano es el comercio de café con certificación de comercio justo.
Esta edición de la Actualización sobre el Comercio Mundial presenta las principales tendencias comerciales del primer semestre de 2025 y ofrece una perspectiva para los próximos meses.
También analiza la creciente concentración de los mercados digitales, destacando la urgente necesidad de aplicar de forma más sólida y coordinada las leyes de competencia, junto con inversiones en infraestructura, desarrollo de capacidades y apoyo a las empresas emergentes.
Comercio mundial: principales tendencias
El comercio mundial se expandió en unos 300.000 millones de dólares durante la primera mitad de 2025, con un crecimiento estimado del 1,5 % en el primer trimestre y proyecciones que apuntan a un 2 % en el segundo.
Las economías desarrolladas superaron a los países en desarrollo en el primer trimestre de 2025, revirtiendo la tendencia reciente que favorecía al Sur Global. Este cambio estuvo impulsado por un aumento del 14 % en las importaciones de Estados Unidos y un 6 % en las exportaciones de la Unión Europea.
Estoy de acuerdo contigo en que la sostenibilidad en el comercio internacional no solo es posible, sino que puede potenciar la rentabilidad cuando se gestiona estratégicamente. Me parece muy acertada tu referencia al papel de los consumidores, ya que la demanda de productos responsables es uno de los motores más fuertes para el cambio. Quisiera complementar tu idea con el concepto de “costo total de propiedad” que utilizan algunas empresas: al considerar todo el ciclo de vida del producto (desde la materia prima hasta la disposición final), muchas descubren que las prácticas sostenibles reducen gastos a largo plazo. También creo clave fortalecer la cooperación internacional para que los países en desarrollo accedan a tecnologías limpias y financiamiento verde. ¿Qué opinas de impulsar más acuerdos comerciales con cláusulas ambientales obligatorias?
BorrarEconomía verde global: ¿puede el comercio internacional ser sostenible y rentable al mismo tiempo?
ResponderBorrarCreo que sí puede serlo, pero lograrlo exige cambios concretos en políticas públicas, en la gestión de las empresas y en las cadenas de suministro. La sostenibilidad y la rentabilidad no son metas incompatibles o desviadas: cuando se diseñan procesos productivos pensando en eficiencia energética, reducción de residuos y uso racional de insumos, se generan ahorros operativos y se abre paso a mercados dispuestos a pagar por productos con valor ambiental.
Organismos como la OCDE y la ONUDI han señalado que las políticas que combinan incentivos como: subsidios temporales, créditos verdes, con regulación clara tales como: estándares ambientales y certificaciones, facilitan la transición de las empresas, principalmente de las pequeñas y medianas. El Banco Mundial, por su parte, documenta que sectores como energías renovables, bioproductos y tecnologías limpias presentan márgenes crecientes y oportunidades de exportación para países que invierten en capacidades productivas.
Si bien, hay barreras reales como: costos iniciales de adaptación tecnológica, asimetrías en acceso a financiamiento y la posibilidad de prácticas oportunistas. Por eso es imprescindible acompañar la transición con: programas de transferencia tecnológica y capacitación; mecanismos de financiamiento accesible (garantías, líneas de crédito preferencial); y sistemas de trazabilidad y auditoría que den confianza a compradores internacionales. La economía circular es un buen ejemplo práctico: reincorporar materiales reduce dependencia de materias primas y, si se hace a escala, baja costos unitarios lo cual es muy llamativo.
A nivel de empresa, la rentabilidad aparece cuando la sostenibilidad se integra en la estrategia no como un coste adicional, sino como ventaja competitiva: optimización de procesos, acceso a nichos de mercado, menor exposición a riesgos regulatorios y mejor percepción de marca. A nivel país, políticas coherentes que combinen estímulos y control permiten que la industrialización verde sea inclusiva y no excluya a las economías en desarrollo.
el comercio internacional puede ser simultáneamente sostenible y rentable si hay voluntad política, instrumentos financieros utilizados adecuadamente y empresas que estén dispuestas a rediseñar sus cadenas de valor. No es un resultado automático, pero sí alcanzable con coordinación del sector público y privado, con metas realistas a mediano plazo.
gracias compañera por tu aporte en el blog estamos de acuerdo con tu análisis también quiero agregar que el comercio internacional si puede ser sostenible y rentable a la vez, siempre y cuando tengamos ese razonamiento y compromiso con nosotros mismos y el medio ambiente, es decir que no solo se trate de tener en mente de hacer dinero en un lapso de tiempo corto, si no de poder crear, desarrollar economías que puedan sostenerse o mantenerse en un largo plazo cuidando así mismo al planeta y a las personas. En el comercio internacional la rentabilidad y la sostenibilidad podríamos decir que no son opuestas, sino que también pueden reforzarse mutuamente entre si cuando se empiezan a gestionar bien. Para lograr este equilibrio implementar herramientas como el uso de tecnologías limpias, transporte mas eficiente como lo son barcos, trenes, camiones eléctricos o también camiones con combustibles bajos en carbono. También podemos implementar la cadena de suministros responsables, como lo es el reciclaje, reutilización y reducción del desperdicio y un control del impacto ambiental en toda la cadena de valor.
BorrarJuan Solís
Complementaría tu aporte señalando que, además de incentivos y regulaciones, es crucial que los acuerdos comerciales internacionales incluyan cláusulas de sostenibilidad vinculantes. Esto permitiría que los estándares ambientales no dependan solo de la voluntad de cada país, sino que se conviertan en un requisito para acceder a mercados clave. Asimismo, la cooperación podría potenciar el intercambio de tecnologías limpias y buenas prácticas entre economías en desarrollo, reduciendo la dependencia de proveedores externos y fortaleciendo la competitividad regional. Un ejemplo es el creciente mercado de bioplásticos y empaques biodegradables, donde la innovación local puede generar valor agregado y empleo. Finalmente, la educación y sensibilización del consumidor son vitales: si la demanda global prioriza productos responsables, la rentabilidad de la sostenibilidad dejará de ser un ideal y se consolidará como una realidad económica sostenible a largo plazo.
BorrarDERLY CAMILA BARRETO MORA
ResponderBorrarestoy convencida de que el comercio internacional puede ser rentable y sostenible al mismo tiempo, siempre que se reorienten las prioridades hacia una economía verde e inclusiva. La rentabilidad no debe medirse únicamente en términos financieros, sino también en impactos sociales y ambientales a largo plazo.
Según la OCDE (2020), los acuerdos comerciales modernos deben incorporar cláusulas ambientales que promuevan tecnologías limpias, eficiencia energética y prácticas responsables. Esto no solo reduce los costos operativos, sino que mejora el acceso a mercados exigentes en sostenibilidad. En línea con esto, Méndez et al. (2022) destacan que las empresas que adoptan energías renovables en sus procesos exportadores logran ventajas competitivas y reputacionales, además de contribuir a la mitigación del cambio climático.
Por su parte, la UNCTAD y el Banco Mundial han señalado que los países que invierten en infraestructura sostenible y certificaciones ambientales fortalecen su resiliencia económica y atraen inversión extranjera directa. Esta visión se complementa con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que promueven un comercio justo, responsable y alineado con la protección de los ecosistemas.
En mi opinión, la transición hacia un comercio internacional más verde no es una utopía, sino una necesidad estratégica. Implica transformar los modelos productivos, fomentar la innovación y garantizar que el crecimiento económico no comprometa el bienestar de las generaciones futuras. Colombia, con su riqueza natural y potencial exportador, tiene una oportunidad única para liderar este cambio desde una perspectiva latinoamericana.
El comercio internacional puede ser sostenible y rentable al mismo tiempo, ya que es un motor de crecimiento que crea mejores empleos, reduce la pobreza y aumenta las oportunidades económicas, la liberalización del comercio puede promover el crecimiento económico e un promedio de 1 a 1,5 puntos porcentuales, lo que da un lugar a un aumento de entre el 10% y el 20% de los ingresos después de una década, este puede funcionar de mejor manera si se adoptan algunas prácticas comerciales responsables y se promueven certificaciones y estándares de sostenibilidad, tales como:
ResponderBorrar• Prácticas comerciales responsables: Las empresas pueden adoptar prácticas comerciales que ayuden a minimizar el impacto ambiental y social en sus operaciones.
• Comercio justo: Con este se busca promover prácticas comerciales más equitativas para así ir beneficiando a los productores y comunidades locales.
• Inversión en tecnologías sostenibles: Esto puede ser muy importante para ayudar a reducir el comercio internacional.
• Certificaciones y estándares: Las certificaciones pueden ayudar a garantizar que los productos sean producidos y comercializados de manera sostenible.
• Colaboración y cooperación: La colaboración y cooperación entre gobiernos, empresas y organizaciones de la sociedad civil pueden ayudar a promover practicas comerciales sostenibles y rentables. Esto puede incluir la creación de políticas y programas que apoyen la sostenibilidad, la compartición de mejores prácticas y la resolución de desafíos comunes
Lo cual no solo ayuda a mejorar la reputación de las empresas, además de eso atrae clientes que valoran la sostenibilidad, permitiendo el acceso a nuevos mercados, ayudando abrir nuevas oportunidades, también juega un papel crucial en la reducción de costos ya que con la adopción de prácticas ayuda a reducir costos y mejorar la eficiencia. Esto también puede conllevar varios desafíos que se deben afrontar con unos costos iniciales ayudando así a requerir inversiones iniciales.
Para finalizar podemos deducir que el comercio internacional puede ser sostenible si se adoptan prácticas comerciales responsables donde se invierta en tecnología y se promuevan certificaciones de la sostenibilidad. Cabe recalcar que el banco mundial juega un papel importante en promover el comercio internacional sostenible y así ayudar a los países en desarrollo a beneficiarse de las oportunidades que se derivan del comercio.
El modelo tradicional económico ha generado consecuencias negativas en el medio ambiente como lo es: la aceleración del cambio climático por la contaminación atmosférica, la explotación de recursos y la concentración de beneficios en países desarrollados, esto plantea la necesidad urgente de replantear el comercio internacional bajo una lógica que integre la sostenibilidad ambiental y la equidad social, sin sacrificar la rentabilidad.
ResponderBorrarEn el contexto económico y comercial actual, es fundamental comprender que la rentabilidad y la sostenibilidad no son conceptos opuestos, sino elementos que deben avanzar en sinergia. Aunque algunos empresarios aún perciben lo sostenible como un camino costoso y poco viable, esta visión responde a un concepto desactualizado.
Las experiencias y estudios de organismos como la OCDE y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) demuestran que las prácticas sostenibles, bien implementadas, generan ahorros operativos, acceso a nuevos mercados, fidelización de clientes y estabilidad a largo plazo. La inversión inicial en tecnologías limpias, procesos eficientes o certificaciones ambientales no debe verse como un gasto, sino como una estrategia de competitividad que fortalece la reputación empresarial y reduce riesgos futuros.
En un mundo cada vez más exigente en términos ambientales y sociales, la verdadera rentabilidad es aquella que se logra sin comprometer los recursos y oportunidades de las generaciones futuras. La sostenibilidad no es un obstáculo, sino una vía inteligente para construir empresas más sólidas, resilientes y alineadas con las demandas del mercado global.
Para lograrlo, es esencial crear programas que incentiven y respalden a las pequeñas y medianas empresas, brindándoles herramientas, financiamiento y capacitación para desarrollar cadenas de suministro sostenibles, para dar ejemplos reales, tenemos a costa Rica ha desarrollado una estrategia de exportación verde con productos de café orgánico y piña, según la OCDE, Este modelo incrementa la resiliencia económica y genera empleos de calidad, sin dejar al lado que aumentó sus ingresos por la combinación de certificaciones ambientales y apertura comercial
En resumen, el comercio internacional puede ser sostenible y rentable si se implementan políticas coherentes y coordinadas entre comercio y medio ambiente, si se apoya a los productos con infraestructura y certificados de sostenibilidad, si se fomenta la innovación, si se promueve la colaboración multilateral para evitar fricciones comerciales y asegurar reglas claras.
Tu aporte resalta muy bien cómo la sostenibilidad puede integrarse a la rentabilidad, y coincido en que la percepción de altos costos iniciales es uno de los principales frenos. Me parece clave el ejemplo de Costa Rica, ya que evidencia que las certificaciones y la apertura comercial pueden generar beneficios tangibles. Según la UNCTAD (2023), los países que invierten en infraestructura verde para exportaciones no solo diversifican mercados, sino que también mejoran su resiliencia frente a crisis económicas y climáticas. No obstante, tengo unos interrogantes: ¿Crees que sería viable exigir estándares ambientales mínimos a todos los actores de la cadena de valor global para garantizar un impacto real y duradero? O también ¿sería conveniente evitar que esos modelos queden concentrados en un segmento específico y delimitado del mercado donde se concentran consumidores con necesidades particulares y así no se extiendan a industrias más contaminantes, como la manufactura o el transporte marítimo?
BorrarLa pregunta central en el panorama económico actual es si el comercio internacional puede ser sostenible y rentable al mismo tiempo. Tradicionalmente, la expansión comercial se ha vinculado a impactos ambientales y sociales. Sin embargo, la creciente presión por una economía verde sugiere que esta dualidad puede superarse, e incluso convertirse en una simbiosis necesaria para el futuro.
ResponderBorrarDesde una perspectiva económica, la respuesta es cada vez más afirmativa, aunque con condiciones claras. Organismos como la OCDE y el Banco Mundial han validado el rol del comercio como motor de crecimiento y reducción de la pobreza. Ahora, el desafío es integrar la sostenibilidad no solo como un imperativo ético, sino como una ventaja competitiva que impulse la rentabilidad a largo plazo.
El concepto de "comercio verde" encapsula esta transformación. Implica el intercambio de bienes y servicios que minimizan su impacto ambiental en todo su ciclo de vida, desde la producción hasta el desecho. Iniciativas apoyadas por entidades como la ONUDI promueven la adopción de tecnologías limpias, la eficiencia de recursos y cadenas de suministro responsables. Estas prácticas no solo benefician al planeta, sino que también generan eficiencias operativas y ahorros significativos en costos.
La rentabilidad en el comercio sostenible surge de varias fuentes. La innovación en procesos y productos ecológicos, como la "logística verde" o la implementación de principios de economía circular, permite reducir residuos y optimizar el uso de recursos, disminuyendo costos de producción y abriendo nuevos nichos de mercado. Además, existe una demanda creciente por parte de consumidores y mercados que valoran la transparencia, la trazabilidad y las certificaciones sostenibles. Las empresas que se adaptan a estas exigencias mejoran su reputación de marca, atraen inversores y talento, y fortalecen su resiliencia ante riesgos futuros, lo que finalmente se traduce en un mejor desempeño financiero.
Si bien existen desafíos –como la necesidad de inversión en nuevas tecnologías, la adaptación de marcos regulatorios y la profundización de la cooperación internacional–, la tendencia indica que la sostenibilidad ya no es un costo adicional, sino una inversión estratégica.
En conclusión, el comercio internacional no solo tiene el potencial de ser sostenible y rentable simultáneamente, sino que la sostenibilidad se está configurando como una condición indispensable para la viabilidad económica a largo plazo. La integración de prácticas verdes es una estrategia inteligente que alinea la prosperidad económica con la responsabilidad ambiental, forjando un camino hacia una economía global más justa, eficiente y resiliente.
Tu aporte señala cómo la sostenibilidad puede convertirse en un motor de rentabilidad a largo plazo y que la innovación y la economía circular son claves en esta transición. Me parece conveniente agregar que la adopción de “logística verde” mejora la eficiencia en tiempos de entrega, un factor cada vez más valorado en el comercio global. Pero, creo que un reto importante es evitar que el comercio verde quede concentrado en grandes corporaciones, dejando a las pymes rezagadas por falta de recursos o conocimiento técnico. ¿Crees que los acuerdos comerciales deberían incluir cláusulas obligatorias de transferencia tecnológica y capacitación para garantizar que todos los actores puedan adaptarse?
BorrarEstoy de acuerdo con tu análisis. Creo que el comercio internacional sí puede ser sostenible y rentable, siempre que haya compromiso real y visión a largo plazo. Me parece clave lo que mencionas sobre el “comercio verde” como una oportunidad estratégica más que un costo. La sostenibilidad debe verse como una inversión, no una carga. Integrar tecnologías limpias y prácticas responsables no solo protege el planeta, también mejora la competitividad y fortalece la economía global de forma más justa y resiliente.
BorrarSaludos,
BorrarEstimado compañero Cristian Gómez, es especialmente valiosa tu mención del “comercio verde” y de cómo este concepto abarca el ciclo de vida completo de los bienes y servicios, ya que, esta visión integral, respaldada por organismos como la ONUDI, es clave para entender que la sostenibilidad no se limita a mitigar impactos en etapas aisladas, sino que implica repensar desde el diseño de productos hasta la disposición final, garantizando eficiencia y responsabilidad en cada eslabón de la cadena de valor.
¡Hola a todos!
ResponderBorrarDespués de reflexionar sobre la pregunta central del foro, "Economía verde global: ¿puede el comercio internacional ser sostenible y rentable al mismo tiempo?", mi postura es que sí, no solo es posible, sino que es el único camino viable para un futuro económico próspero y responsable.
Mi análisis, basado en la consulta de fuentes como la OCDE, el Banco Mundial y la ONUDI, me lleva a la convicción de que la sostenibilidad ya no es un costo adicional, sino un motor de rentabilidad y una ventaja competitiva. Los marcos regulatorios, las inversiones en tecnologías limpias y la creciente demanda de los consumidores por productos éticos y ecológicos están redefiniendo las reglas del juego.
La OCDE y el Banco Mundial nos muestran que la eficiencia en los procesos comerciales —como la digitalización y la reducción de la burocracia— no solo disminuye los costos, sino que también fomenta la transparencia y la trazabilidad en la cadena de valor. Esto es fundamental para construir una reputación de marca sólida y atraer a compradores conscientes.
Además, la ONUDI resalta cómo la inversión en energías renovables y la adopción de procesos de producción limpios no solo benefician al medio ambiente, sino que también generan nuevos empleos verdes de alta calidad y abren puertas a mercados emergentes que valoran la innovación sostenible.
En mi opinión, el camino a seguir es claro. Debemos continuar promoviendo un comercio internacional que equilibre la apertura económica con la protección ambiental. La rentabilidad a largo plazo dependerá de nuestra capacidad para innovar y adaptarnos a un mundo que exige un desarrollo más justo y resiliente. La sostenibilidad y la rentabilidad no son opuestos, sino aliados en la construcción de una economía global más fuerte y equitativa para las futuras generaciones.
Por: Carlos Daniel Mejía Pérez
Anyi Juliet Alzate Aristizabal
BorrarEl análisis mencionado sin duda es el panorama ideal al que debemos apuntar la evolución de la economía, pero considero que si es de tener en cuenta que en muchos casos la adaptación e inversión de estas nuevas tecnologías limpias, el creciente de la demanda de los consumidores por productos éticos y ecológicos si tienen un costo adicional de adaptación, de procesos y tal vez el más costoso pero de inversión en tema de capacitación y estudio, en el que necesitamos crecer en valores, en cuidado en cultura y conciencia para pagar con convicción el precio justo a los procesos de producción y servicio.
Anyi Juliet Alzate Aristizabal
ResponderBorrarEconomía verde global: ¿puede el comercio internacional ser sostenible y rentable al mismo tiempo?
La economía verde global es un modelo económico que busca el crecimiento sin comprometer recursos naturales, ni el bienestar de generaciones futuras, en busca de un equilibrio tanto social como económico y ambiental.
En esta búsqueda del equilibrio la economía verde global atraves del comercio internacional busca ser sostenible y rentable a la vez lo que implica la adopción de nuevas tecnologías, cadena de suministros responsables y promoción de la economía en movimiento.
El comercio internacional puede ser sostenible y rentable al mismo tiempo pero tiene una serie de desafíos que debemos trabajar, capacitarnos y reestructurar para lograr el crecimiento económico en su contexto.
Reducir la emisión de Carbón y el consumo de tecnologías más renovables atraves de tecnologías más limpias y procesos más eficientes, todo esto teniendo en cuenta que para Colombia el Carbón es uno de recursos naturales más importantes para las exportaciones, Colombia es el quinto mayor exportador mundial, como mitigar este ingreso o contrarrestar su efecto.
Fomentar la economía priorizando la reducción de residuos, reutilizando y reciclando respectivamente, con cadenas de suministros responsable.
Con todo esto podemos decir que para lograr que el comercio internacional pueda ser sostenible y eficiente a la vez, se requiere innovación tecnológica, colaboración global para equilibrar beneficios económicos con protección y voluntad política.
Es necesario un compromiso internacional y políticas coordinadas, debemos tener en cuentas que la sostenibilidad puede aumentar costos o limitar ciertas operaciones sin olvidar que no todos los países tienen la capacidad de regular.
En el caso de Colombia el café orgánico es exportado con certificaciones de comercio justo y orgánico, en este caso garantizando un cuidado al medio ambiente, lo que nos permite acceder a mercados internacionales dispuestos a pagar más por productos sostenibles, beneficiando a productores locales.
El café orgánico es cultivado sin pesticidas ni fertilizantes químicos lo que favorece el medio ambiente con menor contaminación del suelo y agua por ausencia de químicos, conservación de ecosistemas y biodiversidad en zonas cafeterías, mejora las condiciones de vida y trabajo del agricultor con estabilidad económica.
Tu reflexión presenta una visión clara y realista sobre los retos y oportunidades del comercio internacional dentro de la economía verde. Destacas con acierto que sostenibilidad y rentabilidad no son conceptos opuestos, sino que pueden complementarse si hay compromiso político, innovación tecnológica y cooperación global. Me parece muy relevante el caso de Colombia, donde el carbón representa una fuente clave de ingresos, pero también un desafío ambiental. El ejemplo del café orgánico muestra que es posible exportar productos sostenibles y obtener beneficios económicos, cuidando al mismo tiempo el medio ambiente. Coincido en que para lograr un comercio internacional más justo y ecológico, se necesita formación, inversión en tecnologías limpias y voluntad de transformación desde lo local hasta lo global.
BorrarCoincido en que es posible lograr un balance entre rentabilidad y cuidado ambiental, siempre que exista voluntad política y cooperación internacional. Sin embargo, considero clave reforzar la idea de que la sostenibilidad no debe verse como un obstáculo para la competitividad, sino como una ventaja estratégica a largo plazo. La demanda global de productos con certificaciones sostenibles como el café orgánico colombiano, demuestra que la diferenciación por criterios ambientales y sociales puede abrir mercados de alto valor. Además, la transición hacia tecnologías limpias y cadenas de suministro responsables no solo reduce impactos ambientales, sino que mejora la eficiencia y la reputación empresarial. Si Colombia diversifica su oferta exportadora incorporando más bienes y servicios verdes, podrá disminuir la dependencia de productos como el carbón, reduciendo riesgos asociados a la transición energética global. En este sentido, el comercio internacional sostenible es no solo viable, sino necesario para mantener competitividad en la economía.
Borrarleyendo tu aporte en el blog estamos de acuerdo con tu análisis también quiero agregar que el comercio internacional si puede ser sostenible y rentable a la vez, siempre y cuando tengamos ese razonamiento y compromiso con nosotros mismos y el medio ambiente, es decir que no solo se trate de tener en mente de hacer dinero en un lapso de tiempo corto, si no de poder crear, desarrollar economías que puedan sostenerse o mantenerse en un largo plazo cuidando así mismo al planeta y a las personas. En el comercio internacional la rentabilidad y la sostenibilidad podríamos decir que no son opuestas, sino que también pueden reforzarse mutuamente entre si cuando se empiezan a gestionar bien. Para lograr este equilibrio implementar herramientas como el uso de tecnologías limpias, transporte mas eficiente como lo son barcos, trenes, camiones eléctricos o también camiones con combustibles bajos en carbono. También podemos implementar la cadena de suministros responsables, como lo es el reciclaje, reutilización y reducción del desperdicio y un control del impacto ambiental en toda la cadena de valor.
BorrarJuan Solís
La evidencia actual afirma que sí, el comercio internacional puede ser sostenible y rentable al mismo tiempo, si se implementan enfoques integrales. Esto conlleva la coordinación de políticas que promuevan la facilitación comercial, la cooperación multilateral, el comercio de bienes ambientales, el uso de herramientas como la fijación de precios al carbono y la mejora en la gobernanza del comercio regional. Así que, se puede lograr un comercio que no solo contribuya al desarrollo económico, sino que también ayude la preservación del medio ambiente y la equidad social.
ResponderBorrarEl comercio internacional ha demostrado ser clave del crecimiento económico, la generación de empleo y la reducción de la pobreza, siempre que se acompañe de políticas adecuadas. Según el Banco Mundial, la resiliencia de las cadenas de valor globales y regionales ha permitido que muchas economías en desarrollo aprovechen el comercio como vía para promover el desarrollo sostenible.
Hablando desde la perspectiva ambiental y regulatoria, la OCDE sostiene que las políticas comerciales pueden diseñarse para ser mutuamente compatibles con el combate al cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la contaminación. En especial, promover el comercio de bienes y servicios ambientales, puede acelerar la transición hacia una economía baja en carbono, siempre que se minimicen las barreras comerciales excesivas y se armonicen los estándares internacionales. Pese a eso, hay retos vinculados a la identificación de estos bienes, sus usos múltiples y la implementación de instrumentos dinámicos que se actualicen periódicamente para adaptarse a la innovación tecnológica.
Ahora, en el plano institucional, la OMC ha manifestado su apoyo a la creación de mecanismos multilaterales para facilitar el comercio de bienes ambientales y ha abogado por un sistema de precios global al carbono, lo cual aportaría que el comercio no sea solo rentable, sino que también tenga concordancia con los objetivos climáticos.
Por otra parte, la ONU resalta que el creciente comercio South-South entre países en desarrollo, ofrece oportunidades para construir sistemas comerciales más inclusivos y resilientes, fortaleciendo la integración regional sin sacrificar la sostenibilidad. No obstante, advierte que este potencial sostenible debe gestionarse con políticas que eviten los riesgos relacionados con la degradación ambiental y las desigualdades derivadas de la explotación de recursos naturales críticos para la transición energética.
Tu aporte realza con acierto que la sostenibilidad y la rentabilidad pueden avanzar juntas si existen políticas y estrategias bien estructuradas. Me parece importante añadir que, la transición hacia cadenas de suministro sostenibles también reduce la dependencia de insumos volátiles y protege a los productores ante fluctuaciones del mercado. No obstante, un desafío pendiente es cómo garantizar que estas prácticas no se concentren solo en países con más recursos, dejando atrás a naciones con menor capacidad tecnológica. ¿Crees que sería viable establecer un fondo internacional, financiado por países desarrollados para apoyar a las pymes de economías emergentes en la adopción de tecnologías limpias?
ResponderBorrarUn reto global es lograr un equilibrio entre el crecimiento económico y el cuidado del medio ambiente. Esta cuestión cobra especial relevancia cuando hablamos del comercio internacional, ya que involucra procesos productivos, transporte, consumo de recursos y emisiones a gran escala. Por ello, surge una pregunta clave: ¿es posible que el comercio internacional sea, al mismo tiempo, sostenible y rentable?
ResponderBorrarDesde mi perspectiva como estudiante de Administración de Empresas, considero que sí es viable, siempre que exista un compromiso claro por parte de los gobiernos, las empresas y la sociedad para transformar las prácticas comerciales tradicionales hacia modelos más responsables. Estos modelos deben integrar criterios ambientales, sociales y económicos, de manera que generen beneficios sin comprometer los recursos del planeta ni aumentar las desigualdades.
En los últimos cinco años, organismos como la OCDE, el Banco Mundial y la ONUDI han señalado avances importantes en esta dirección. La OCDE destaca que muchos acuerdos comerciales recientes incluyen disposiciones ambientales que promueven el uso de energías limpias, la reducción de emisiones y la conservación de la biodiversidad. Además, los productos y servicios ecológicos están ganando espacio en los mercados internacionales, creando nuevas oportunidades económicas.
Por su parte, el Banco Mundial ha informado que alrededor del 40 % de los tratados comerciales firmados entre 2010 y 2021 contienen cláusulas ambientales o sociales. Estudios respaldados por este organismo muestran que estas cláusulas pueden tener efectos positivos reales, como la reducción de la deforestación en países que exportan materias primas. Sin embargo, también advierten que muchos países en desarrollo aún enfrentan obstáculos como la falta de tecnología, infraestructura y financiamiento.
La ONUDI ha promovido una transformación industrial sostenible, fomentando el uso de tecnologías limpias, la creación de empleos verdes y la innovación como motores del desarrollo. En su informe de 2024, señala que la sostenibilidad no solo es necesaria, sino también una oportunidad de crecimiento económico y posicionamiento internacional.
Casos como el de Costa Rica, que exporta productos agrícolas orgánicos bajo altos estándares ambientales, o el acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur, que incluye mecanismos de monitoreo ambiental, demuestran que el comercio sostenible es posible y rentable.
En conclusión, sostenibilidad y rentabilidad no son ideas opuestas. Si se aplican políticas adecuadas y se fomenta la cooperación internacional, el comercio internacional puede convertirse en una herramienta poderosa para lograr un desarrollo económico más justo, inclusivo y ambientalmente responsable.
Compañera Sandra, tu análisis presenta una visión muy completa sobre la viabilidad de un comercio internacional que sea simultáneamente sostenible y rentable. Coincido plenamente con tu planteamiento de que este equilibrio depende del compromiso conjunto de gobiernos, empresas y sociedad, así como de la incorporación de criterios ambientales, sociales y económicos en las prácticas comerciales.
Borrar¡Bendiciones!
compañera Sandra, cordial saludo
Borrarleyendo tu aporte en el blog estamos de acuerdo con tu análisis también quiero agregar que el comercio internacional si puede ser sostenible y rentable a la vez, siempre y cuando tengamos ese razonamiento y compromiso con nosotros mismos y el medio ambiente, es decir que no solo se trate de tener en mente de hacer dinero en un lapso de tiempo corto, si no de poder crear, desarrollar economías que puedan sostenerse o mantenerse en un largo plazo cuidando así mismo al planeta y a las personas. En el comercio internacional la rentabilidad y la sostenibilidad podríamos decir que no son opuestas, sino que también pueden reforzarse mutuamente entre si cuando se empiezan a gestionar bien. Para lograr este equilibrio implementar herramientas como el uso de tecnologías limpias, transporte mas eficiente como lo son barcos, trenes, camiones eléctricos o también camiones con combustibles bajos en carbono. También podemos implementar la cadena de suministros responsables, como lo es el reciclaje, reutilización y reducción del desperdicio y un control del impacto ambiental en toda la cadena de valor.
Juan Solís
Cordial saludo,
ResponderBorrarEn primer lugar, el comercio internacional tiene un papel central en el crecimiento económico y la integración de mercados, pero también plantea desafíos ambientales y sociales importantes. La pregunta sobre si puede ser simultáneamente sostenible y rentable no es retórica: exige analizar condiciones de política, incentivos empresariales y coordinación internacional. En términos generales, la evidencia y los marcos de política recientes sugieren que sí es posible, aunque no ocurre de forma automática y requiere intervenciones públicas y privadas bien diseñadas.
Primero, la sostenibilidad puede incorporarse al comercio mediante la promoción de bienes y servicios “verdes” y la internalización de costos ambientales. Instrumentos como estándares internacionales, etiquetado ambiental, acuerdos sobre comercio de bienes ambientales y medidas de facilitación para tecnologías limpias reducen las barreras para productos sostenibles y crean mercados rentables para empresas que invierten en eficiencia y descarbonización, puesto que, estos mecanismos demuestran que políticas coherentes pueden transformar un costo en ventaja competitiva.
Conforme a lo anterior, las organizaciones multilaterales y los estudios recientes indican que la industrialización “verde” y la modernización de cadenas de valor son compatibles con la creación de empleo y el desarrollo económico. Programas de apoyo a la transición industrial (por ejemplo, inversiones en eficiencia energética, reciclaje y economía circular) muestran que la rentabilidad surge cuando se combinan incentivos financieros, no obstante, los beneficios son asimétricos: países con capacidades tecnológicas y marcos regulatorios sólidos capturan más valor.
Para finalizar, el financiamiento y la gestión de riesgos son críticos, donde el Banco Mundial y asociados subrayan que la implementación de proyectos sostenibles requiere instrumentos financieros escalables (bonos verdes, garantías, blended finance) y políticas que reduzcan la incertidumbre para inversionistas privados, ya que, sin financiamiento adecuado y señales de política claras, muchas oportunidades verdes permanecen sin explotar, limitando tanto la sostenibilidad como la rentabilidad.
¡Feliz día!
El comercio internacional puede ser sostenible y rentable al mismo tiempo, siempre que se integre la sostenibilidad como un pilar estratégico y no como un añadido opcional. Organismos como la OCDE, la ONUDI y el Banco Mundial destacan que las prácticas sostenibles —eficiencia energética, reducción de emisiones, uso responsable de recursos y economía circular— no solo minimizan el impacto ambiental, sino que también mejoran la competitividad empresarial a largo plazo.
ResponderBorrarEn el plano económico, la sostenibilidad reduce costos operativos al optimizar el uso de insumos, disminuir el desperdicio y prevenir sanciones regulatorias. Además, abre acceso a mercados y consumidores que valoran y están dispuestos a pagar más por productos responsables, incluyendo nichos como el comercio justo y los bienes verdes. Las certificaciones internacionales (por ejemplo, ISO 14001, Fairtrade, Rainforest Alliance) fortalecen la reputación y generan confianza, facilitando la entrada en cadenas globales de valor de alto rendimiento.
Desde la perspectiva política y regulatoria, la rentabilidad sostenible requiere un marco normativo claro que internalice los costos ambientales —mediante impuestos al carbono, incentivos fiscales y regulaciones de trazabilidad—. Estas medidas impulsan a las empresas a innovar y a adoptar tecnologías limpias. Según la ONUDI, el comercio de bienes y servicios ambientales está en expansión y puede ser motor de empleo y desarrollo industrial en países en desarrollo, siempre que se acompañe de financiamiento verde y transferencia tecnológica.
La evidencia académica de los últimos cinco años indica que la relación entre sostenibilidad y rentabilidad suele ser positiva, especialmente cuando la estrategia empresarial incorpora métricas claras (huella de carbono, circularidad de materiales, cumplimiento social) y las comunica de forma transparente. Esto genera ventajas competitivas basadas en resiliencia, diferenciación de producto y acceso a financiamiento internacional con mejores condiciones.
En este sentido, la coordinación entre regulación, finanzas e innovación es clave:
Regulación: normas de comercio y medio ambiente alineadas, con capítulos de sostenibilidad en acuerdos internacionales.
Finanzas: créditos verdes, subsidios y garantías para modernización productiva.
Innovación: diseño de productos circulares, trazabilidad digital y diversificación de proveedores.
En conclusión, la sostenibilidad en el comercio internacional no es un obstáculo para la rentabilidad, sino una estrategia para fortalecer la resiliencia, abrir nuevos mercados y asegurar el crecimiento económico a largo plazo en un contexto global cada vez más exigente en materia ambiental y social.
Buen día compañero Cristian,
BorrarMe parece especialmente relevante la relación que estableces entre sostenibilidad y reducción de costos operativos, ya que muchas veces las empresas perciben las inversiones verdes únicamente como un gasto. Como bien señalas, optimizar recursos, reducir desperdicios y evitar sanciones regulatorias son acciones que no solo protegen el medio ambiente, sino que mejoran la rentabilidad. Esto está alineado con hallazgos de la OCDE y el Banco Mundial, que evidencian cómo las empresas con estrategias sostenibles suelen presentar mayor resiliencia y mejor posicionamiento en el largo plazo.
Juan José Solís
ResponderBorrar“¿Puede el comercio internacional ser sostenible y rentable al mismo tiempo?”
Cuando hablamos de sostenibilidad dentro del comercio internacional hacemos referencia a la capacidad de un sistema o proceso para mantenerse a lo largo del tiempo sin agotar los recursos naturales ni dañar el medio ambiente. En el contexto del comercio internacional la sostenibilidad es crucial para garantizar que las practicas comerciales no perjudiquen el medio ambiente ni las comunidades locales.
Ahora bien, si relacionamos la rentabilidad con el comercio internacional estos se relacionan entre sí, ya que es la participación de un país o empresa en los mercados internacionales pueden influir significativamente en sus ingresos, costos, y, por tanto, en su rentabilidad. Cabe resaltar que el comercio internacional es el intercambio de bienes y servicios entre países permitiendo a su vez a estos acceder a productos que no producen localmente, exportar bienes con ventajas comparativas, diversificar mercados y reducir la dependencia del mercado interno. También ayuda el acceso a nuevos mercados, permitiendo que las empresas puedan vender más, aumentar su volumen de producción y aprovechar la economía de escala. Mejorar el uso de los recursos lo que aumenta la eficiencia y la rentabilidad, ayuda a la reducción de costos de insumos, es decir importar insumos más baratos o de mejor calidad permite producir a menor costo mejorando la rentabilidad.
Con lo anterior podemos decir, el comercio internacional si puede ser sostenible y rentable a la vez, siempre y cuando tengamos ese razonamiento y compromiso con nosotros mismos y el medio ambiente, es decir que no solo se trate de tener en mente de hacer dinero en un lapso de tiempo corto, si no de poder crear, desarrollar economías que puedan sostenerse o mantenerse en un largo plazo cuidando así mismo al planeta y a las personas. En el comercio internacional la rentabilidad y la sostenibilidad podríamos decir que no son opuestas, sino que también pueden reforzarse mutuamente entre si cuando se empiezan a gestionar bien. Para lograr este equilibrio podemos implementar herramientas como el uso de tecnologías limpias, transporte mas eficiente como lo son barcos, trenes, camiones eléctricos o también camiones con combustibles bajos en carbono. También podemos implementar la cadena de suministros responsables, como lo es el reciclaje, reutilización y reducción del desperdicio y un control del impacto ambiental en toda la cadena de valor.
Considero que tu aporte presenta una visión completa y coherente sobre la compatibilidad entre sostenibilidad y rentabilidad en el comercio internacional, comparto como destacas con claridad que ambas no son necesariamente opuestas, sino que pueden complementarse cuando las prácticas se orientan hacia un uso eficiente de recursos, el respeto ambiental y la adopción de tecnologías limpias. Es relevante que incluyas ejemplos concretos como el transporte de bajas emisiones y las cadenas de suministro responsables, ya que esto permite aterrizar el concepto a la práctica empresarial. Además, subrayas acertadamente que el enfoque debe ser de largo plazo, priorizando la preservación de ecosistemas y comunidades. En conjunto, tu reflexión aporta un equilibrio entre la teoría y las acciones necesarias para lograr un comercio global sostenible y competitivo.
BorrarJuan José, coincido contigo en que la sostenibilidad y la rentabilidad en el comercio internacional no son conceptos opuestos, sino que, bien gestionados, pueden potenciarse mutuamente. Me parece muy acertada tu mención a las tecnologías limpias y al transporte eficiente, ya que la logística es uno de los sectores con mayor huella de carbono y donde más potencial de mejora existe. Además, considero relevante incorporar políticas públicas que incentiven a las empresas a adoptar prácticas sostenibles, por ejemplo, mediante beneficios tributarios o facilidades para la certificación ambiental de exportaciones. También sería valioso ampliar el enfoque hacia la capacitación de las comunidades locales para que participen en cadenas de valor globales sin comprometer sus recursos naturales. En síntesis, tu planteamiento resalta un punto clave: la sostenibilidad no es un freno a la rentabilidad, sino una estrategia para garantizarla en el largo plazo.
BorrarEn la actualidad, el comercio internacional no solo se mide por su capacidad de generar crecimiento económico, sino también por su impacto social y ambiental. La globalización ha interconectado mercados, facilitando el acceso a bienes y servicios, pero también ha intensificado retos como la sobreexplotación de recursos y las emisiones de carbono asociadas al transporte de mercancías. Ante esto, surge la pregunta: ¿es posible que el comercio internacional sea, a la vez, sostenible y rentable?
ResponderBorrarDesde mi punto de vista, la respuesta es sí, pero con condiciones. El concepto de sostenibilidad, según el Banco Mundial (2023), implica satisfacer las necesidades presentes sin comprometer las de las generaciones futuras, lo que obliga a integrar criterios ambientales y sociales en la actividad comercial. Esto significa que las empresas y los países deben pasar de una lógica puramente extractiva a un modelo basado en la eficiencia de recursos, energías limpias y cadenas de valor responsables.
Un ejemplo claro es el creciente mercado de bienes “verdes” como los paneles solares, autos eléctricos o productos agrícolas certificados. Estos sectores demuestran que la sostenibilidad puede convertirse en un motor de rentabilidad, ya que la demanda de consumidores conscientes está en aumento. Incluso la OCDE ha señalado que el comercio de bienes y servicios ambientales crece más rápido que el promedio global, lo que representa una oportunidad económica real.
Por otro lado, es importante reconocer que la transición hacia un comercio sostenible no es sencilla ni inmediata. Requiere inversión inicial, cumplimiento de estándares internacionales y adaptación tecnológica. Sin embargo, estas acciones no deben verse como un gasto, sino como una inversión a largo plazo que reduce riesgos futuros y mejora la competitividad. De hecho, la ONUDI plantea que los países que incorporan criterios de sostenibilidad en sus exportaciones tienden a acceder a mercados más exigentes y de mayor valor agregado.
En conclusión, el comercio internacional puede ser sostenible y rentable si se logra un equilibrio entre crecimiento económico, cuidado ambiental y bienestar social. No se trata de elegir entre rentabilidad o sostenibilidad, sino de entender que, en el contexto global actual, la rentabilidad futura depende de la sostenibilidad presente. El reto para gobiernos, empresas y consumidores es transformar las reglas del juego, de manera que competir en el mercado global no signifique comprometer el planeta.
🌍 ¿Puede el comercio internacional ser sostenible y rentable al mismo tiempo?
ResponderBorrarLa aparente contradicción entre sostenibilidad y rentabilidad en el comercio internacional ha sido objeto de debate durante décadas. Sin embargo, los avances recientes en políticas verdes, innovación tecnológica y conciencia ambiental demuestran que ambas metas no solo pueden coexistir, sino potenciarse mutuamente.
Según la OCDE (2023), el comercio internacional puede ser un vehículo para difundir tecnologías limpias, promover cadenas de suministro responsables y facilitar el acceso a bienes ambientales. Esta visión es respaldada por la ONUDI (2021), que destaca cómo la economía circular y la eficiencia energética permiten a los países posicionarse como proveedores confiables en mercados exigentes, generando valor agregado sostenible.
El Banco Mundial (2022) ha documentado que los países que integran criterios verdes en sus estrategias comerciales atraen mayor inversión extranjera directa, especialmente en sectores como energías renovables, agricultura orgánica y manufactura ecológica. Esto demuestra que la sostenibilidad no es una barrera, sino una ventaja competitiva.
Ejemplos concretos refuerzan esta tesis. Colombia ha ganado reconocimiento internacional por su café orgánico certificado, que accede a mercados premium en Europa y Estados Unidos. China, por su parte, lidera la exportación de paneles solares, combinando rentabilidad con impacto ambiental positivo. Estos casos evidencian que invertir en sostenibilidad puede traducirse en beneficios económicos tangibles.
No obstante, el camino hacia un comercio sostenible no está exento de desafíos. Las pymes enfrentan barreras estructurales como falta de acceso a tecnología, financiamiento verde y certificaciones internacionales. Para superar estas limitaciones, se requiere cooperación internacional, transferencia tecnológica y políticas públicas inclusivas que fortalezcan capacidades locales.
En conclusión, el comercio internacional puede ser sostenible y rentable si se adoptan modelos de negocio responsables, se invierte en innovación verde y se establecen marcos regulatorios globales que armonicen crecimiento económico con protección ambiental. Ignorar esta transición no solo es éticamente cuestionable, sino económicamente riesgoso. La sostenibilidad no es un costo, sino una inversión estratégica para construir una economía global más justa, resiliente y competitiva.
Feliz dia